Israel aprovecha el vacío de poder en Siria tras la caída de El Asad para avanzar militarmente

Las tropas israelíes penetran en Siria por primera vez en medio siglo, aprovechando la confusión tras la salida de Bachar el Asad. La operación busca prevenir el uso de capacidades militares contra Israel, pero siembra temor y descontento entre la población local.
Damasco bombardeada por Israel. / X.
Damasco bombardeada por Israel. / X.

La reciente caída de Bachar el Asad en Siria, tras 13 años de guerra civil, no solo ha marcado el fin de un régimen dictatorial, sino que también ha abierto un nuevo capítulo de incertidumbre y tensiones en la región. Aprovechando el vacío de poder, las fuerzas israelíes han iniciado una ofensiva terrestre en territorio sirio, algo que no ocurría desde la guerra del Yom Kipur en 1973. Este avance ha generado desplazamientos masivos y preocupación entre los residentes de las aldeas cercanas, que enfrentan un futuro incierto bajo la presencia militar de Israel.

En los últimos días, las tropas israelíes han penetrado hasta 25 kilómetros en territorio sirio, dentro de la zona desmilitarizada establecida por Naciones Unidas en 1974. Este movimiento, acompañado de intensos bombardeos aéreos y navales, ha sido justificado por Israel como una medida preventiva para evitar que las nuevas autoridades sirias, o grupos vinculados a Irán y Hezbolá, reconstruyan capacidades militares que puedan amenazar su seguridad.

El ejército israelí ha informado de la destrucción de importantes arsenales estratégicos en Siria, incluidos misiles aire-aire y navíos militares. Según el ministro de Defensa, Israel Katz, la operación busca garantizar que cualquier nuevo régimen en Siria "tarde mucho tiempo en recuperar capacidades ofensivas". Por su parte, el primer ministro Benjamín Netanyahu ha advertido que responderán con contundencia si Irán o Hezbolá intentan establecerse nuevamente en territorio sirio.

Reacciones internacionales y tensiones diplomáticas

La incursión israelí ha sido objeto de críticas por parte de Naciones Unidas, que considera que viola el armisticio firmado tras la guerra del Yom Kipur. La zona desmilitarizada, vigilada por la misión de paz UNDOF, se ha convertido en un foco de tensiones, con desplazamientos forzosos de civiles y enfrentamientos esporádicos.

Aunque Israel ha calificado esta operación como "temporal" en declaraciones a la comunidad internacional, los residentes locales temen que la presencia militar se prolongue, especialmente tras el anuncio de la creación de una "zona estéril" para garantizar la seguridad israelí.

La caída de Bachar el Asad, celebrada por muchos sectores en Siria, ha dejado tras de sí un panorama complejo y caótico. Los grupos rebeldes islamistas, que lideraron la ofensiva final contra el régimen, han instaurado un gobierno provisional con apoyo limitado. Entretanto, la intervención israelí añade una capa más de inestabilidad a un país devastado por años de guerra y donde el 90% de la población vive en la pobreza, según datos de la ONU.

La narrativa israelí, que inicialmente presentó la operación como un acto de apoyo a los cascos azules, ha evolucionado hacia la defensa de sus intereses estratégicos. Sin embargo, la situación en Siria sigue siendo incierta, con el temor latente de que la región se convierta en un nuevo escenario de conflicto prolongado.

La historia de Ahmed, Ibrahim y otros desplazados es un reflejo de cómo los intereses geopolíticos y militares continúan marcando el destino de miles de civiles, atrapados en medio de una lucha que parece no tener fin. @mundiario

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