Los principales partidos de Irlanda prometen un cordón sanitario al Sinn Féin en las elecciones

Los centroderechistas Fine Gael y Fianna Fáil, rivales históricos en el Gobierno gracias a una coalición, descartan acercarse a la principal formación opositora y de izquierdas en la isla.
Simon Harris, primer ministro de Irlanda. / Consejo Europeo
Simon Harris, primer ministro de Irlanda. / Consejo Europeo

A menos de dos semanas de las elecciones generales anticipadas en Irlanda, el panorama político se intensifica con los principales partidos delineando sus posiciones respecto a posibles alianzas post-electorales. El Fine Gael (FG), dirigido por el primer ministro Simon Harris, y el Fianna Fáil (FF), bajo el liderazgo del viceprimer ministro y titular de Exteriores Micheál Martin, han evitado aventurarse a disparar su formación en solitario y han reafirmado su negativa a formar un Gobierno con el izquierdista Sinn Féin (SF), liderado por Mary Lou McDonald. En cambio, ambos partidos de centroderecha tradicionales han manifestado su intención de renovar la coalición de Gobierno, el pacto entre dos rivales históricos que ha mantenido la estabilidad del país en la última legislatura.

El Fine Gael y el Fianna Fáil han sido rivales políticos desde la Guerra Civil Irlandesa (1922-1923), pero en 2020 superaron sus diferencias y formaron una coalición sin precedentes junto al Partido Verde, buscando enfrentar la fragmentación parlamentaria y la falta de mayorías claras, que beneficiaron el reflote del Sinn Féin. Harris, actual primer ministro, ha destacado que esta colaboración ha sido un ejemplo de estabilidad, a pesar de las diferencias ideológicas entre ambos partidos. Martin, por su parte, ha subrayado la importancia de mantener alianzas con fuerzas proeuropeas y comprometidas con el crecimiento económico de la república.

El Sinn Féin, que históricamente ha estado vinculado al grupo paramilitar nacionalista Ejército Republicano Irlandés (IRA), que buscaba la reunificación con Irlanda del Norte y fue parte beligerante contra los unionistas en el sangriento conflicto separatista bautizado como The Troubles (los Problemas), sigue siendo visto con recelo por los partidos tradicionales.

Harris y Martin han cuestionado la seriedad del SF en temas económicos, argumentando que su enfoque carece de la rigurosidad necesaria para gestionar la economía del país. Mary Lou McDonald, líder del Sinn Féin, ha criticado el bipartidismo que ha dominado la política irlandesa, señalando que su partido ofrece una “alternativa real” para abordar problemas crónicos, como la crisis de la vivienda y el coste de la vida. En las elecciones de 2020, el Sinn Féin logró la mayor cantidad de votos (24.5%), pero la renuencia del resto de los partidos para apoyarlo impidió que formara gobierno.

Desde las últimas elecciones, la popularidad del Sinn Féin ha experimentado fluctuaciones, con una tendencia hacia la baja. Aunque en un momento llegó a contar con un respaldo del 30 % en las encuestas, una serie de escándalos internos y disputas partidarias han reducido su apoyo al 18 %, según un reciente sondeo del Sunday Times. Este descenso ha sido aprovechado por Fine Gael y Fianna Fáil, que actualmente lideran las encuestas con un 23 % y un 20 % de intención de voto, respectivamente. Sin embargo, los candidatos independientes también juegan un papel crucial, acumulando un significativo 21 % de apoyo, mientras que fuerzas menores, como los Socialdemóctratas, Laboristas y Verdes, suman un 14 % en conjunto.

Temas clave: vivienda, economía e inmigración

El sistema de representación proporcional en Irlanda, con voto único transferible, dificulta la obtención de mayorías absolutas, lo que obliga a los partidos a negociar coaliciones. Este año, la Cámara Baja del Parlamento, conocida como Dáil, contará con 174 escaños, 14 más que en las elecciones anteriores, repartidos en 43 circunscripciones. En este contexto, es casi seguro que el resultado final dependerá de negociaciones postelectorales, que podrían prolongarse durante meses. El proceso de recuento, dada la complejidad del sistema electoral, podría extenderse varios días después de que los ciudadanos voten el próximo 29 de noviembre.

La crisis de la vivienda sigue siendo uno de los temas centrales de la campaña electoral. El alto coste de vida, junto con las dificultades para acceder a una vivienda asequible, han generado un creciente malestar, especialmente entre los votantes jóvenes. Además, la financiación de la sanidad y las políticas de inmigración son temas que han dominado el debate público en las últimas semanas. La creciente polarización en torno a la inmigración, impulsada por la llegada récord de solicitantes de asilo este año, ha llevado a algunos sectores políticos a abogar por un mayor control en las fronteras, así como violentas protestas.

Con el Fine Gael buscando un inédito cuarto mandato consecutivo y el Sinn Féin en una situación incierta tras perder parte de su apoyo, el escenario más probable parece ser la renovación de la coalición entre Fine Gael, Fianna Fáil y el Partido Verde. Sin embargo, la incertidumbre persiste, ya que cualquier cambio en las preferencias de los votantes durante los últimos días de campaña podría alterar el equilibrio de poder.

El segundo y último debate televisado, en el que participarán Harris, Martin y McDonald, será determinante para marcar el tono final de la campaña. Los resultados finales, que se conocerán en diciembre tras el cierre de las urnas, podrían definir la política irlandesa para los próximos años, consolidando el bipartidismo tradicional o abriendo paso a nuevas configuraciones políticas. @mundiario

Comentarios