Irán promete venganza tras los ataques israelíes: Israel intercepta una lluvia de fuego iraní

Teherán ha respondido al bombardeo israelí contra sus instalaciones nucleares con una oleada de misiles balísticos que dejan cerca de 63 civiles heridos. "Nuestra venganza será dolorosa", asegura la República Islámica.
El centro metropolitano de Tel Aviv, Israel, bajo ataque iraní. / RR.SS
El centro metropolitano de Tel Aviv, Israel, bajo ataque iraní. / RR.SS

La reciente ofensiva israelí contra Irán, que incluyó bombardeos a gran escala sobre instalaciones nucleares y objetivos militares de alto nivel, ha desencadenado una de las mayores crisis de seguridad en Oriente Próximo en años. Ante la magnitud del ataque —que dejó decenas de muertos, entre ellos altos mandos del aparato militar y nuclear iraní— Teherán ha prometido venganza. Sin embargo, también se encuentra ante una disyuntiva estratégica: responder con contundencia y arriesgar una guerra abierta, o sentarse a negociar bajo una creciente presión internacional.

El líder supremo, ayatolá Alí Jameneí, ha afirmado que Irán responderá con una "severa represalia" y que “el final de esta historia será escrito por la mano de Irán”. En sus primeras acciones tras los bombardeos, Irán lanzó una oleada de al menos 100 drones hacia Israel, que fueron interceptados antes de alcanzar su destino, según informaron tanto las autoridades israelíes como las fuerzas aéreas de Jordania e Irak.

No obstante, el régimen iraní negó oficialmente haber iniciado una represalia directa, lo que sugiere que el régimen aún está calibrando cuidadosamente el alcance de su respuesta.

La agencia Fars News, cercana a la Guardia Revolucionaria, informó que 78 personas murieron y más de 300 resultaron heridas solo en la provincia de Teherán, acusando a Israel de atacar zonas residenciales y matar civiles, incluidos mujeres y niños. Teherán ha solicitado una reunión urgente del Consejo de Seguridad de la ONU, calificando los ataques como un acto de “terrorismo de Estado”.

Al caer la noche en la región, las sirenas de emergencia comenzaron a sonar en todo Israel ante el lanzamiento de docenas de misiles hacia el país, en un ataque de represalia por los bombardeos aéreos que Israel realizó durante la madrugada.

Los medios iraníes afirman que se dispararon cientos de misiles, mientras que las Fuerzas de Defensa de Israel (IDF) estimaron que el número real fue de menos de 100. La mayoría fueron interceptados por el sistema de defensa antimisiles Cúpula de Hierro, según informaron las autoridades isaelíes, quienes también añadieron que hubo un número limitado de impactos en estructuras civiles, algunos de los cuales se debieron a fallos en las interceptaciones.

Según la prensa israelí, al menos 41 civiles resultaron heridos por los ataques, dos de ellos en estado crítico. Los oficiales han asegurado que "Irán pagará un precio insoportablemente alto por disparar contra áreas civiles". Por su parte, el ministro de Defensa, Israel Katz, afirmó que Teherán "cruzó las líneas rojas al atreverse a lanzar misiles contra centros urbanos", según recoge la AFP.

Un funcionario estadounidense y un oficial de la Casa Blanca confirmaron a la cadena CBS News que Estados Unidos ha ayudado a Tel Aviv a interceptar los misiles iraníes. Durante los ataques, se ordenó a las tropas estadounidenses en dos bases en Oriente Próximo que se refugiaran en los búnkeres por temor a represalias iraníes contra los intereses e instalaciones de Washington en la región.

En esta segunda ocasión, la Guardia Revolucionaria iraní confirmó que lanzó ataques con misiles contra decenas de objetivos en Israel. Un alto funcionario iraní afirmó a Reuters que "nuestra venganza acaba de comenzar; pagarán un alto precio por matar a nuestros comandantes, científicos y ciudadanos". El funcionario añadió que "no habrá ningún lugar seguro en Israel" y que "nuestra venganza será dolorosa".

Una estructura militar en crisis

Las pérdidas sufridas por Irán son significativas. Una parte sustancial de su liderazgo militar ha sido neutralizada: comandantes de la Guardia Revolucionaria, responsables de los programas de drones y misiles, y varios científicos clave del programa nuclear fueron eliminados. Esto ha dejado al aparato militar iraní en una situación de desorganización temporal, que podría dificultar la ejecución de una represalia inmediata.

Según reporta The Guardian, algunos parlamentarios radicales han exigido al líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei, que levante las resoluciones islámicas que prohíben la fabricación de armas nucleares, argumentando que Irán necesita un disuasivo atómico para "asegurar su supervivencia".

La alternativa diplomática

En paralelo al discurso de confrontación, Irán mantiene abierta la puerta a la diplomacia. El ministro de Exteriores, Abbas Araghchi, no canceló la próxima ronda de negociaciones nucleares previstas en Mascate (Omán), aunque afirmó que Israel había cruzado todas las líneas rojas y cometido una "declaración de guerra". El presidente estadounidense Donald Trump, que ha elogiado los ataques israelíes, afirmó que Irán “sabía lo que venía” tras la expiración de un supuesto plazo de 60 días para alcanzar un acuerdo.

A pesar de las tensiones, Irán podría considerar reanudar el diálogo bilateral con Washington tras un ataque en represalia que sea suficiente para satisfacer la narrativa iraní, tal como ocurrió tras el intercambio de ataques en 2024. Teherán aún podría optar por esta vía, sobre todo si esto le permite obtener garantías de seguridad, levantar algunas sanciones occidentales (ya no está en posición de exigir el levantamiento de todas) y ganar tiempo para reconstruir su capacidad militar.

Reacciones en Oriente Próximo

Las reacciones en la región han sido mayoritariamente de condena y preocupación. Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Qatar y Omán, miembros del Consejo de Cooperación del Golfo, han denunciado los bombardeos israelíes como violaciones del derecho internacional. Jordania —tradicionalmente aliada de Occidente— interceptó drones y misiles iraníes en su espacio aéreo por temor a daños colaterales, y pidió contención urgente.

El Líbano, Siria e Irak —países donde Irán mantiene fuerte presencia a través de milicias aliadas— también se enfrentan a una posible escalada. Las escuelas cerraron en el sur del Líbano y algunos misiles cayeron en zonas rurales del sur de Siria, aunque sin causar daños significativos. La posibilidad de que las milicias proiraníes, como Hezbolá en territorio libanés o los hutíes en Yemen, se activen como parte de una represalia indirecta, se mantiene sobre la mesa.

La situación plantea un dilema geopolítico complejo. Irán debe elegir entre una respuesta militar que podría desembocar en una guerra regional de gran escala, o aprovechar la ventana diplomática para reposicionarse estratégicamente. Su red de milicias y su capacidad de desestabilización en puntos neurálgicos —como el estrecho de Ormuz— sigue siendo significativa, pero enfrenta ahora un coste mayor si se decide por la escalada. @mundiario

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