El ICE detiene a Abrego García tras tres días de libertad y prepara su deportación a Uganda
La detención del inmigrante salvadoreño Kilmar Abrego García por parte del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) atiza la polémica en torno a su situación legal y la política migratoria del Gobierno de Estados Unidos. Abrego, que había sido liberado en Tennessee tras una orden judicial, fue arrestado nuevamente en Baltimore al acudir a una cita en los tribunales de inmigración. Ahora enfrenta un proceso de deportación a Uganda, país con el que no tiene vínculo alguno.
Su defensa denunció que se trata de un intento de presión para forzarlo a aceptar una declaración de culpabilidad. “Nuestro cliente, un hombre de extraordinario coraje, se reportó esta mañana al ICE, como se le requería. Fue detenido inmediatamente. Ahora el Gobierno busca deportar al señor Abrego a Uganda como castigo, a pesar de que Costa Rica está dispuesta a aceptarlo como refugiado”, señalaron sus abogados en un comunicado.
Los representantes legales sostienen que el joven ha sido usado como pieza de presión judicial. “La campaña de venganza del Gobierno continúa porque Abrego se niega a verse forzado a una declaración de culpabilidad en un caso que nunca debió haberse abierto”, añadieron. El equipo jurídico ha interpuesto una petición de habeas corpus en Maryland para intentar frenar la deportación.
La Administración estadounidense, por su parte, mantiene un discurso radicalmente opuesto. El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) asegura que Abrego es miembro de la pandilla MS-13 y lo acusa de tráfico humano y violencia. La secretaria del DHS, Kristi Noem, declaró que ICE “lo está procesando para deportación” y que Estados Unidos alcanzó recientemente un acuerdo con Uganda para recibir a ciertos deportados. “El presidente Trump no va a permitir que este inmigrante ilegal, miembro de la MS-13, traficante de personas y depredador, siga aterrorizando a los ciudadanos estadounidenses”, afirmó.
En el terreno judicial, Abrego había sido deportado erróneamente a El Salvador en marzo, donde fue recluido en una prisión de alta seguridad hasta ser devuelto a Estados Unidos en junio gracias a una orden judicial y el dictamen del Tribunal Supremo. Posteriormente, un juez ordenó su liberación bajo medidas cautelares hasta el inicio del juicio previsto para enero. Su abogado, Simon Sandoval-Moshenberg, denuncia que su cliente fue reincorporado a custodia del ICE únicamente para castigarle: “No había necesidad de detenerlo. Ya estaba bajo vigilancia electrónica del Servicio de Alguaciles. La única razón es castigarlo por ejercer sus derechos constitucionales”.
La defensa también sostiene que el Gobierno intenta utilizar a Uganda como medida de presión para forzar un acuerdo de culpabilidad que desemboque en su deportación a Costa Rica. “El hecho de que usen Costa Rica como zanahoria y Uganda como garrote es evidencia de que están instrumentalizando el sistema migratorio de manera inconstitucional”, señaló Sandoval-Moshenberg.
Mientras tanto, un tribunal federal en Maryland emitió una orden temporal que bloquea la deportación inmediata de Abrego hasta que se resuelva su situación legal. El fallo impide cualquier cambio en su estatus migratorio hasta, al menos, la próxima audiencia. El Departamento de Justicia, sin embargo, considera que estas decisiones judiciales sobre detenciones migratorias son ilegales y ya ha impugnado su aplicación.
Antes del arresto, las autoridades estadounidenses presentaron al tribunal federal documentos del gobierno de Costa Rica en los que se comprometían a recibir a Abrego García como inmigrante legal, garantizando que no enfrentaría detención.
Sin embargo, en una declaración posterior a la detención, el portavoz del Departamento de Justicia, Chad Gilmartin, afirmó que los cargos criminales evidencian cómo Abrego García representa un “peligro claro” y que tiene la opción de declararse culpable (y aceptar la deportación) o enfrentarse a juicio.
“De cualquier manera, haremos que Abrego García rinda cuentas y protegeremos al pueblo estadounidense”, dijo Gilmartin. Por su parte, la fiscal general Pam Bondi le comentó al presidente Donald Trump durante una reunión en la Casa Blanca que Abrego García “ya no aterrorizara a nuestro país”.@mundiario

