El giro copernicano de Von der Leyen: retomar la energía nuclear y dejar el “viejo orden mundial”
Durante décadas, la política energética europea estuvo marcada por un fuerte debate sobre el papel de la energía nuclear. En algunos países, especialmente tras accidentes como el de Fukushima, se impuso la idea de que el futuro debía basarse casi exclusivamente en las energías renovables.
En ese contexto, varios gobiernos europeos iniciaron procesos de abandono de la energía nuclear. Uno de los casos más emblemáticos fue el de Alemania, donde el Gobierno de la democristiana Angela Merkel decidió cerrar de golpe ocho reactores y aceleró el apagado de los otros nueve del país tras el accidente japonés.
La actual presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, formó parte de ese gabinete como ministra de Defensa. Sin embargo, el discurso que ha pronunciado ahora en París ante la Cumbre de Energía Nuclear sienta un cambio profundo respecto a aquella etapa. “Mientras que en 1990 un tercio de la electricidad de Europa procedía de la energía nuclear, hoy en día solo representa cerca del 15 %. Esta reducción de la cuota de la energía nuclear fue una elección, y creo que fue un error estratégico por parte de Europa dar la espalda a una fuente de energía fiable, asequible y con bajas emisiones
La afirmación supone, en la práctica, el reconocimiento de que la transición energética europea pudo haber prescindido demasiado rápido de una fuente que aporta estabilidad al sistema eléctrico. “La energía nuclear es fiable y proporciona electricidad durante todo el año, las 24 horas del día. Por lo tanto, el sistema más eficiente combina la energía nuclear y las energías renovables, y se sustenta en el almacenamiento, la flexibilidad y las redes”, defendió la alemana.
El giro no significa un abandono de las renovables. Más bien plantea una visión diferente: la complementariedad entre ambas tecnologías. Según Von der Leyen, las energías renovables ofrecen la electricidad más barata, pero presentan una limitación estructural porque dependen de factores climáticos como el viento o el sol. En cambio, la energía nuclear puede proporcionar generación permanente. El modelo energético más eficiente, defendió, es aquel que combina ambas fuentes con sistemas de almacenamiento, redes eléctricas robustas y mayor flexibilidad del sistema.
El nuevo equilibrio energético europeo
Este planteamiento refleja un cambio de enfoque dentro de la Unión Europea, que durante años evitó posicionarse claramente en favor de la energía nuclear debido a la división entre Estados miembros. Países como Francia han defendido históricamente su papel central, mientras otros, como Alemania, apostaron por su eliminación progresiva. Pero la crisis energética desatada por la invasión de Rusia a Ucrania y la guerra de EE UU e Israel contra Irán han puesto a reflexionar a varias capitales.
El cambio estratégico se materializa ahora en una iniciativa concreta impulsada por la Comisión, el desarrollo de reactores nucleares modulares pequeños, conocidos como SMR. La propuesta prevé que estos reactores puedan empezar a desplegarse a finales de la década y alcanzar entre 17 y 53 gigavatios de capacidad para 2050. Actualmente, el parque nuclear europeo produce alrededor de 100 gigavatios.
En el escenario más ambicioso, estos nuevos reactores podrían aumentar la capacidad nuclear europea hasta en un 50%. Además de generar electricidad, Bruselas plantea que estos sistemas puedan utilizarse para procesos industriales intensivos en energía, lo que permitiría reducir la dependencia de combustibles fósiles.
El plan contempla movilizar financiación a través del programa InvestEU y facilitar el desarrollo tecnológico mediante proyectos estratégicos europeos. Más allá del volumen de inversión, fuentes comunitarias subrayan que el cambio más importante es conceptual, por el paso de considerar la energía nuclear únicamente bajo la etiqueta de “verde” a clasificarla dentro del concepto más amplio de energía “limpia”.
Más poder estratégico para Europa
El giro energético se produce en paralelo a una revisión más amplia de la estrategia geopolítica europea. En otro discurso ante embajadores europeos en Bruselas, Von der Leyen lanzó un diagnóstico contundente sobre el contexto internacional actual. Europa ya no puede ser guardiana del viejo orden mundial, de un mundo que ha desaparecido y ya no volverá”, dijo la jefa del Ejecutivo comunitario, al tiempo que urgió a los Estados miembros a aumentar sus gastos en defensa.
“La idea de que podemos simplemente replegarnos y retirarnos de este mundo caótico es simplemente una falacia”, dijo Von der Leyen al reflexionar en la conferencia global de embajadores europeos sobre los efectos de la guerra en Irán en Europa, condenando al régimen de los ayatolás. “Siempre defendimos y defenderemos el sistema basado en normas que ayudamos a construir con nuestros aliados, pero ya no podemos confiar en él como la única forma de defender nuestros intereses ni asumir que sus normas nos protegerán de las complejas amenazas que enfrentamos”, subrayó la extitular de Defensa alemana.
Entre los factores que han alterado ese equilibrio mencionó la invasión de Ucrania por parte de Vladimir Putin, la escalada militar en Oriente Próximo con enfrentamientos entre Israel, Irán y EE UU, así como nuevas tensiones estratégicas en el Ártico, incluida la presión sobre Groenlandia. “Por lo tanto, necesitamos construir nuestro propio camino europeo y encontrar nuevas formas de cooperación con nuestros socios”, afirmó la democristiana alemana.
La conclusión política de ese diagnóstico es concisa: la Unión Europea debe redefinir su papel global. Von der Leyen ha defendido que el bloque comunitario necesita proyectar su poder con mayor firmeza y revisar tanto sus herramientas diplomáticas como sus estructuras de toma de decisiones. Este debate se produce en coordinación con la nueva alta representante para Política Exterior, Kaja Kallas, con quien la Comisión prepara una nueva estrategia de seguridad europea. @mundario





