Evo Morales queda excluido de la dirección del Movimiento al Socialismo

El sector leal al presidente de Bolivia, Luis Arce, se ha hecho con las siglas de la formación y entra en un proceso de refundación sin postular al exmandatario para la reelección.
Evo Morales, expresidente de Bolivia. / RR SS
Evo Morales, expresidente de Bolivia. / RR SS

El Tribunal Supremo Electoral (TSE) de Bolivia oficializó un “congreso refundacional” por orden judicial, sellando la división en el Movimiento al Socialismo (MAS). La facción que responde al presidente boliviano, Luis Arce, se ha institucionalizado y proyecta quedarse con la sigla del partido. Mientras tanto, la directiva tradicional del MAS, liderada por el expresidente Evo Morales, no ha recibido autorización para convocar su propio cónclave, por lo que ha sido excluido de la dirección del partido que lo llevó al poder en 2006 y con el que pretendía reelegirse.

Arce ha presentado la oficialización de su grupo político como una recuperación de la idea original del MAS en 1997, representando a sindicatos y organizaciones sociales alineadas con él. Por su parte, Morales desde su bastión en el Chapare, advirtió sobre la supuesta consolidación de un “régimen autoritario” si le quitan el MAS y le impiden postularse en las elecciones del año que viene.

Ambas facciones disputan el capital político que simboliza el nombre del MAS, el partido que ha ganado todas las elecciones presidenciales en Bolivia desde 2005. El arcismo ha contado con el respaldo del Gobierno y de la mayoría de las organizaciones sociales, mientras que Morales se ha aferrado a su ascendiente sobre la directiva y su fuerza en el Chapare.

A pesar de la preferencia de la ley electoral por los dirigentes tradicionales de los partidos, el TSE no validó el congreso que proclamó a Morales como candidato presidencial en 2023. Ahora, ha permitido el congreso oficialista mientras exige respeto a la independencia de poderes, después de haberse resistido a ratificarlos porque los magistrados consideraban que no cumplían las condiciones establecidas por el estatuto del MAS y la ley electoral, hasta que un fallo de un tribunal de La Paz condujo a la celebración de los dos procesos internos y la supervisión judicial.

En un intento por romper con el culto a la personalidad, el vicepresidente David Choquehuanca declaró el fin de esa práctica en la estructura del partido en referencia a Evo Morales. Arce, en medio de una multitud que lo jaleaba, enfatizó la importancia de que el MAS no sea apropiado por intereses particulares y reafirmó que el partido no gira en torno a un solo líder.

Morales, por su parte, ha advertido sobre posibles medidas de represalia. “De no ser escuchados, nuestras organizaciones tomarán las medidas que la situación aconseje para salvar a Bolivia y para recuperar la democracia”, escribió el expresidente en su cuenta de X (antes Twitter).

La división en el MAS refleja tensiones políticas profundas en el país, donde el futuro del partido y su liderazgo están en juego. @mundiario

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