Los liberales de Rumanía abandonan a su candidata presidencial para apoyar al alcalde de Bucarest

El partido centrista USR busca evitar que el desgaste electoral de Elena Lasconi permita que dos candidatos ultranacionalistas y euroescépticos se enfrenten en la segunda vuelta de los comicios presidenciales.
Nicusor Dan, alcalde de Bucarest y candidato presidencial de Rumanía. /@NicusorDanRO
Nicusor Dan, alcalde de Bucarest y candidato presidencial de Rumanía. /@NicusorDanRO

En una maniobra estratégica clave, el partido centrista y liberal USR (Unión para Salvar Rumanía) ha anunciado que retira su respaldo a la candidata presidencial Elena Lasconi para apoyar al actual alcalde de Bucarest, Nicusor Dan, en las próximas elecciones presidenciales de Rumanía, que se celebrarán el 4 de mayo. La decisión, comunicada este miércoles, tiene como objetivo bloquear el avance de los candidatos de extrema derecha y euroescépticos en una contienda política cada vez más marcada por la polarización.

El primer vicepresidente del USR, Dominic Fritz, explicó en una rueda de prensa que la medida responde al "riesgo real" de que la segunda vuelta sea protagonizada por dos candidatos con agendas extremistas y euroescépticas, lo que podría suponer un cambio radical en la orientación proeuropea y pro-OTAN del país.

"No podemos permitir que esto ocurra. Hoy hemos tomado la decisión de apoyar a Nicusor Dan porque es el candidato proeuropeo con más posibilidades de frenar este escenario tóxico", afirmó Fritz. "Ojalá no hubiéramos terminado en la situación de hoy, pero en este momento ya no se trata de Elena Lasconi, no se trata del USR, sino del país", agregó en declaraciones al medio Digi24.

Las elecciones del próximo 4 de mayo se celebran como una repetición de los comicios de noviembre pasado, que fueron anulados por las autoridades rumanas tras detectar injerencias rusas a favor del ultranacionalista Calin Georgescu, quien inicialmente se impuso en la primera ronda y iba a enfrentarse a Lasconi en la segunda. Aunque Georgescu fue posteriormente inhabilitado para postularse, su exclusión ha dado alas al líder ultraderechista George Simion, que actualmente lidera las encuestas con un 30 % de intención de voto.

El propio Nicușor Dan, fundador del USR aunque actualmente postula como independiente, cuenta con un 20 % en las encuestas, posicionándose como la alternativa más sólida dentro del espectro proeuropeo. Por su parte, Lasconi, que en noviembre había logrado un 19 % y había calificado a la segunda vuelta, ha descendido por debajo del 10 %, según los últimos sondeos, lo que ha llevado al partido a reconfigurar su estrategia electoral.

El USR indicó que la mayoría de su buró nacional votó a favor de respaldar a Dan, aunque la propia Lasconi no apoyó esta decisión y ha manifestado su intención de permanecer en la contienda presidencial.

“No podemos anteponer el orgullo personal o partidista. Enfrentamos un desafío histórico y debemos actuar con responsabilidad. Lamentablemente, Elena Lasconi no ha respondido positivamente a esta realidad”, declaró Fritz.

En una rueda de prensa posterior, Lasconi confirmó que continuará con su campaña, desafiando la línea oficial de su partido. Una situación que deja en evidencia la división interna en una formación que ha sido un pilar del europeísmo en Rumanía.

Además, a las preocupaciones por el ascenso de Simion se suma la posibilidad de que el ex primer ministro Victor Ponta, ahora transformado en ultranacionalista, también llegue a la segunda vuelta. Ponta ha generado polémica esta semana al anunciar que bloquearía las exportaciones de grano ucraniano a través de los puertos rumanos, una ruta clave para Kiev en plena guerra contra Rusia, con el pretexto de proteger a los agricultores locales.

Rumanía, país fronterizo con Ucrania y pieza clave en el flanco oriental de la OTAN, se encuentra en una encrucijada política de gran repercusión internacional. Un eventual triunfo de un presidente euroescéptico y afín a políticas ultraconservadoras podría acercar a Bucarest a posturas afines con el movimiento MAGA de Donald Trump en EE UU o con Viktor Orbán en Hungría. Esta situación podría debilitar el compromiso de Bucarest con la defensa de Kiev y con la Unión Europea. @mundiario

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