EE UU se mantiene alerta por un posible escenario de violencia tras el recuento electoral

Pelotones de seguridad han sido desplegados a los centros de votación y los funcionarios estatales reciben protección debido a las constantes amenazas.
Elecciones presidenciales en Estados Unidos. / @cityofsunrise
Elecciones presidenciales en Estados Unidos. / @cityofsunrise

La preocupación ante posibles disturbios durante o después del recuento electoral en Estados Unidos ha movilizado a autoridades y analistas, que anticipan un ambiente tenso en un país marcado por la polarización política. El recuerdo del asalto al Capitolio en enero de 2021, tras la negativa del expresidente Donald Trump a aceptar los resultados electorales, aún se mantiene activo en la memoria colectiva y aviva temores de una situación similar. La tensión aumenta debido a los incidentes recientes que han involucrado intentos de violencia contra candidatos, quema de votos anticipados y discursos inflamatorios.

La ONG Crisis Group, dedicada a la resolución de conflictos, advierte que "la polarización partidista sigue siendo muy alta, contribuyendo a crear una atmósfera en la que ambos lados perciben lo que está en juego en las elecciones como algo existencial”. En un reciente informe, la ONG señala que "uno de los dos grandes partidos (el republicano) parece haber sacado una lección problemática de aquel esfuerzo por cambiar el resultado electoral. En lugar de comprometerse a respetar los resultados de un proceso que ha garantizado transiciones pacíficas de poder durante generaciones, ahora insiste en la idea de que su candidato no puede perder a menos que el otro partido cometa fraude electoral”.

Para evitar incidentes, las autoridades en todo el país han implementado medidas de seguridad adicionales en los centros de votación. En varios estados, se han instalado mamparas blindadas, drones de vigilancia y botones de pánico para que los trabajadores electorales puedan contactar con la policía rápidamente en caso de emergencia. En Washington D.C., más de 3.000 agentes de policía estarán desplegados para garantizar el orden.

La vicepresidenta Kamala Harris, quien seguirá los resultados desde la Universidad de Howard, egresada de la misma, contará con un cordón de seguridad que rodeará el campus, mientras que otros edificios de la capital han realizado simulacros de emergencia. Esta universidad, una institución históricamente relevante para la comunidad afroamericana, está siendo especialmente vigilada ante posibles amenazas de disturbios.

En estados clave como Arizona, el centro de recuento del condado de Maricopa ha sido fortificado ante el temor de posibles disturbios, ya que en 2020 manifestantes partidarios de Trump intentaron interrumpir el conteo que otorgó la victoria a Joe Biden en ese estado. En esta ocasión, el secretario de estado de Arizona y responsable de declarar el resultado del conteo, Adrián Fontes, ha reconocido que porta un chaleco antibalas en previsión de incidentes. En otros estados como Nevada y Washington, se ha activado a la Guardia Nacional para labores de protección.

Del mismo modo, funcionarios de varios estados, como la secretaria de estado Jocelyn Benson de Míchigan, han sido objeto de ataques y amenazas en redes sociales, especialmente tras ser mencionados negativamente por figuras influyentes como Elon Musk, propietario de la plataforma X y aliado del candidato republicano en la campaña. Benson admitió recientemente en una entrevista que el clima actual ha creado un estado de “hipervigilancia” entre quienes se encargan de garantizar la seguridad electoral, aunque asegura que esto no impedirá que cumplan con su deber de facilitar un proceso de votación seguro y transparente.

El expresidente Trump ha mantenido una retórica en la que sugiere que sólo un resultado que le favorezca sería legítimo, insinuando que en 2020 no debió abandonar la Casa Blanca. Este discurso ha sido alimentado por sus seguidores, de los cuales un creciente sector considera que el uso de la violencia podría estar justificado si su candidato no resulta victorioso. Analistas de seguridad han señalado un incremento de la retórica violenta en redes sociales, especialmente en los canales frecuentados por partidarios más extremos.

El periodo de recuento, particularmente en los estados bisagra como Míchigan, Georgia, Nevada y Arizona, es visto como un momento de alto riesgo. Si el margen de victoria es estrecho, es probable que tenga que repetirse el recuento o alguna de las campañas interponga alguna demanda judicial, incluso pueden ser varias. Por lo que podrían surgir disputas legales que alarguen el proceso por días o incluso semanas. Este escenario preocupa a las autoridades, quienes ven probable que las tensiones aumenten y crezcan la desconfianza en el proceso a medida que se prolongue la incertidumbre sobre el resultado final.

Ante el posible riesgo de disturbios en el proceso de certificación, el Congreso implementó la Ley de Recuento Electoral en 2022, que establece lineamientos estrictos para la confirmación de resultados. Esta legislación precisa que el vicepresidente no tiene la autoridad para rechazar el resultado, evitando así incidentes como los del 6 de enero de 2021, cuando el entonces vicepresidente Mike Pence fue presionado para no certificar la victoria de Biden.

En su análisis, Crisis Group subraya que el nivel de violencia dependerá de los resultados finales. “El que se produzca violencia dependerá, en parte, de qué ocurra en las elecciones. Si Trump gana claramente, Estados Unidos podría encarar un terremoto de cambios, pero el riesgo de una violencia organizada será bajo: no hay líderes demócratas que hayan sugerido resistirse a un traspaso pacífico de poder. Si vence Harris, sin embargo, no se puede descartar la perspectiva de que Trump y sus afiliados movilicen disturbios para intentar manipular el resultado”. @mundiario

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