El asesinato de los Hortman, síntoma de la violencia política que se expande en EE UU
La madrugada del sábado 14 de junio, Minnesota fue escenario de un atentado que sacudió sus estructuras políticas y sociales. Dos legisladores estatales demócratas fueron blanco de un ataque coordinado que dejó a la expresidenta de la Cámara de Representantes, Melissa Hortman, y a su esposo, Mark, muertos, mientras que el senador estatal John Hoffman y su esposa, Yvette, resultaron gravemente heridos. Menos de 48 horas después, Vance Luther Boelter, principal sospechoso, fue capturado al oeste de Minneapolis tras una intensa operación de búsqueda.
Boelter, de 57 años, fue arrestado la noche del domingo en el condado rural de Sibley, a poca distancia de su residencia en el municipio Green Isle. Estaba armado, pero se rindió al verse acorralado por más de 200 agentes, incluidos 20 equipos SWAT desplegados por tierra y aire. Según las autoridades, se trata de la mayor persecución policial en la historia del estado. El sospechoso se encontraba escondido en un campo, gateando entre la vegetación cuando fue localizado y detenido sin ofrecer resistencia.
Los atentados comenzaron en la residencia de los Hoffman, en la ciudad de Champlin, alrededor de las 2:00 de la madrugada del sábado, hora local. La hija del matrimonio, Hope, fue quien llamó al 911 tras presenciar cómo sus padres eran tiroteados. Su madre, Yvette, se lanzó sobre ella para protegerla. Ambos adultos recibieron múltiples impactos de bala, pero lograron sobrevivir. La policía acudió de inmediato, y al identificar a las víctimas, dirigió rápidamente a agentes a la casa de Hortman, en Brooklyn Park.
Fue allí donde los agentes encontraron a Boelter en el acto de disparar contra Mark Hortman, mientras la legisladora también caía abatida. El atacante respondió con fuego a los agentes y luego se dio a la fuga tras un breve intercambio de disparos. En el registro de su vehículo, abandonado no muy lejos, se encontraron armas de grueso calibre —incluyendo rifles AK-47— y una lista detallada de objetivos que incluía a más de 70 figuras públicas, entre ellas políticos demócratas, médicos y activistas a favor del aborto.
La policía no identificó la lista como un manifiesto formal, pero sí confirmó su contenido ideológico. Boelter, según reportes de los medios estadounidenses, mantenía posiciones extremistas vinculadas a grupos evangélicos radicales, y los ataques coincidieron con las protestas nacionales contra el presidente Donald Trump, lo que refuerza la tesis de un móvil político.
Boelter dirigía una empresa de seguridad privada junto a su esposa. Su perfil en línea proyectaba una imagen paramilitar, con supuesta experiencia en zonas de conflicto como Oriente Próximo y África. El sitio web de la empresa destacaba su rol como director de patrullas de seguridad, reforzando una imagen de autoridad y entrenamiento táctico.
Los investigadores afirman que Boelter estaba disfrazado de policía cuando perpetró los ataques y que contaba con un vehículo que parecía un coche patrulla, equipado con luces de emergencia intermitentes. Su compañía de seguridad es conocida como Pretorian Guard Security Services, lo que le habría permitido acceder a la indumentaria necesaria para emular a un agente policial.
Según indica CNN, el hombre se inscribió para votar como republicano en la década de los 2000 y, de acuerdo a su amigo David Carlson, en conversaciones con el New York Times, sería afín al movimiento de Donald Trump y férreo opositor de derechos como el aborto o las demandas de la comunidad LGBT.
Una investigación compleja y una comunidad en alerta
La actual presidenta de la Cámara de Representantes de Minnesota, Lisa Demuth, expresó su alivio tras la captura. “Estoy agradecida de que esta pesadilla haya llegado a su fin, para que el sospechoso pueda ser juzgado por el horror que ha causado”. Por su parte, el superintendente Drew Evans confirmó que el detenido enfrenta cargos de asesinato en segundo grado y tentativa de asesinato, aunque las acusaciones podrían escalar a nivel federal.
El atentado ha conmocionado a Minnesota, no solo por su violencia sino también por el tipo de blanco elegido: funcionarios públicos en sus propios hogares. La senadora demócrata Amy Klobuchar, que representa al estado en el Congreso, compartió un mensaje de Yvette Hoffman, quien desde el hospital agradeció el apoyo recibido y lamentó la pérdida de Melissa y Mark Hortman. “Estamos destrozados. No hay lugar para este tipo de odio político”.
El operativo que llevó a la captura de Boelter incluyó el análisis de más de 400 pistas ciudadanas y el rastreo de múltiples propiedades asociadas al sospechoso. El FBI ofreció una recompensa de 50.000 dólares por información relevante. En las últimas horas del domingo, una señal clave llegó cuando un agente reportó haber visto a un hombre corriendo hacia el bosque. Con ayuda de helicópteros y tecnología de rastreo, la policía pudo cercar el área y obligar al sospechoso a rendirse.
Minnesota Governor Tim Walz said a 57-year-old suspect was arrested in the killing of a Democratic state lawmaker and her husband while posing as a police officer https://t.co/ozqsTtlWqe pic.twitter.com/ylXxsTQ1vH
— Reuters (@Reuters) June 16, 2025
Mientras tanto, las autoridades siguen investigando si Boelter actuó completamente solo. Aunque no se han identificado cómplices, la posibilidad de que haya recibido apoyo logístico o ideológico no se descarta.
El gobernador demócrata Tim Walz, quien calificó los ataques como una “asesinato motivado políticamente”, agradeció la colaboración entre agencias locales, estatales y federales. “Este tipo de odio político no puede ser la norma”, declaró en una rueda de prensa.
"Melissa Hortman fue el núcleo de nuestros valores", dijo el gobernador. "No se trata de odio. No se trata de malos tuits. No se trata de degradar a alguien. Se trata de liderar con gracia, compasión, visión, compromiso y decencia. Eso nos lo quitaron". @mundiario


