Reconstrucción y poder: la coalición del primer ministro triunfa en Irak con promesas de desarrollo
El primer ministro saliente de Irak, Mohamed Shia al Sudani, ha reivindicado la victoria de su coalición en las elecciones parlamentarias, consolidando su posición en el poder y reforzando su narrativa como arquitecto de una inusual estabilidad en un país marcado por décadas de guerra, ocupación extranjera y crisis internas. Los resultados preliminares de la Comisión Electoral muestran que la alianza “Reconstrucción y Desarrollo” obtuvo cerca de 1,3 millones de votos, con una ventaja de más de 200.000 sobre su competidor más cercano.
En un ambiente de celebración, miles de simpatizantes se congregaron en la Plaza Tahrir de Bagdad, iluminada por fuegos artificiales, mientras el mandatario calificaba el resultado como “una victoria para todos los iraquíes”. A través de la red X, Al Sudani expresó su “profundo agradecimiento al pueblo iraquí” y señaló que la alta participación electoral —cercana al 56%— es “una prueba de confianza recuperada en el sistema político”.
A diferencia de los comicios de 2021, cuando la participación no superó el 41%, las elecciones de este año mostraron un mayor involucramiento ciudadano pese a los llamamientos al boicot del influyente clérigo chiita Moqtada Sadr. El aumento en la participación otorga a Al Sudani un margen de legitimidad que podría fortalecer su posición negociadora en la formación del próximo gobierno, un proceso que suele ser complejo y prolongado debido a la fragmentación parlamentaria.
De acuerdo con la convención política establecida tras la invasión estadounidense de 2003, el cargo de primer ministro corresponde a un chiita, mientras que la presidencia del Parlamento recae en un sunita y la jefatura del Estado —de carácter simbólico— en un kurdo. Así, aunque la victoria de Al Sudani refuerza su liderazgo, deberá tejer nuevamente alianzas entre múltiples facciones para conformar una mayoría funcional en la Cámara de 329 escaños.
El discurso de la estabilidad en medio del equilibrio regional
Desde su llegada al poder en 2022 gracias a formaciones proiraníes, Al Sudani ha intentado construir una imagen de gestor pragmático que busca distanciarse de los excesos sectarios del pasado. Su gobierno ha puesto énfasis en proyectos de infraestructura, como la modernización de Bagdad con nuevas carreteras, puentes y túneles, presentándose como símbolo de “reconstrucción y desarrollo”. Sin embargo, el verdadero desafío del primer ministro ha sido mantener un delicado equilibrio entre dos potencias con intereses opuestos en Irak: Irán y Estados Unidos.
Esta dualidad, que define la política iraquí desde la caída de Sadam Husein, se ha vuelto más compleja en un contexto regional marcado por la guerra de Israel con grupos respaldados por Teherán, y el reacomodo de alianzas en Oriente Próximo. Irak ha logrado mantenerse al margen de una desestabilización mayor, lo que Al Sudani exhibe como un logro personal y una muestra de madurez institucional.
Pese a sus avances en materia de seguridad y desarrollo urbano, Irak sigue enfrentando un panorama difícil: servicios públicos precarios, un sistema sanitario debilitado, una juventud desempleada y una corrupción estructural que erosiona la confianza en el Estado.
Aunque Al Sudani ha prometido continuar con su agenda de “reconstrucción”, muchos iraquíes siguen escépticos. Votantes que se abstuvieron de participar sostienen que el proceso electoral beneficia sobre todo a las élites políticas y a los intereses regionales, sin traducirse en mejoras tangibles.
Con la región enfrentando reacomodos geopolíticos, la política iraquí se define por la búsqueda de equilibrio más que por la confrontación. Al Sudani parece entender que la estabilidad —aunque relativa— puede ser el activo político más valioso para un país que ha vivido más de veinte años entre guerras, ocupaciones y divisiones sectarias. La pregunta que se abre ahora es si esa estabilidad podrá sostenerse en medio de las presiones externas y los desafíos internos que siguen marcando el destino de Irak. @mundiario


