Caída de figuras clave del madurismo: Saab y el Defensor del Pueblo dimiten
La renuncia de Tarek William Saab, fiscal general de Venezuela y presidente del denominado Poder Moral Republicano, y la simultánea dimisión de Alfredo Ruiz, Defensor del Pueblo, abren un capítulo de transición dentro de los órganos fundamentales del Estado chavista. Ambos cargos habían sido piezas clave de la maquinaria de control político y judicial de Nicolás Maduro, y su salida fue impulsada por la presidenta encargada Delcy Rodríguez, con el apoyo decisivo de su hermano Jorge, considerado el estratega del nuevo rumbo político.
Una caída anunciada: del poder absoluto a la dimisión
Saab, que dirigía el Ministerio Público desde 2014 tras desplazar a la fiscal rebelde Luisa Ortega, acumuló nueve años de gestión marcada por investigaciones cuestionables, persecuciones políticas y procedimientos judiciales utilizados como herramienta de represión. En sus últimos días, funcionarios allegados a Saab comenzaron a retirar expedientes y archivos, según denunció desde el exilio Zair Mundaray, exfiscal adjunto, quien subrayó que el entorno de Saab había acumulado pruebas de corrupción, extorsión y persecución contra opositores.
El fiscal, conocido por su cercanía a Cilia Flores, esposa de Maduro, y su participación en la estructura judicial del chavismo, intentó mantener la apariencia de independencia, pero su poder se había erosionado frente a la ofensiva política de los Rodríguez. “Termina el ciclo de horror, destrucción y crímenes de Tarek William Saab”, afirmó Mundaray, reflejando la percepción de numerosos opositores y exfuncionarios que consideran que su gestión representó uno de los episodios más oscuros de la política judicial venezolana.
Reconfiguración del poder y maniobras de los Rodríguez
La salida de Saab y Ruiz forma parte de una serie de movimientos estratégicos coordinados por Delcy y Jorge Rodríguez, quienes buscan renovar los principales poderes públicos: desde el Tribunal Supremo de Justicia hasta el Consejo Nacional Electoral y la Contraloría General del Estado. Entre los nombres que circulan para ocupar puestos clave figura Enrique Márquez, antiguo rector del CNE y preso político liberado recientemente bajo la presión internacional, quien podría reincorporarse al organismo electoral dentro de la reestructuración.
Los cambios no se limitan al ámbito judicial y electoral. La remodelación incluye la sustitución de ministros y funcionarios leales a Maduro, como Alex Saab, exministro de Industria y Comercio y señalado testaferro, así como responsables de misiones sociales emblemáticas del chavismo. Incluso altos cargos en comunicación y relaciones exteriores han sido reemplazados, consolidando la influencia de los Rodríguez y su línea política frente a la antigua guardia madurista.
Consecuencias y un nuevo escenario político
Analistas señalan que estas decisiones reflejan un intento de Delcy Rodríguez por proyectar una renovación del poder chavista, con una visión más pragmática frente a la liberalización económica y la presión internacional. La maniobra busca redefinir la imagen institucional del régimen, dejando atrás los episodios más polémicos y construyendo un poder que combine control político con cierta legitimidad frente a la comunidad internacional.
La caída de Saab y Ruiz, sumada a la reestructuración de otros órganos clave, marca un cambio histórico dentro de la política venezolana, donde las tensiones internas, la corrupción histórica y los ajustes de poder configuran un tablero que continúa en movimiento. La transición apenas comienza, y el país observa con atención cómo se consolida este nuevo orden liderado por los Rodríguez. @mundiario


