Bruselas urge a EE UU a negociar: la UE ultima su represalia millonaria para la guerra comercial

La Comisión Europea advierte a Washington de que “defenderá sus intereses” después de la imposición de aranceles de Trump, pero prefiere agotar el diálogo porque las relaciones requieren “un nuevo enfoque”.
Teresa Ribera, vicepresidenta de la Comisión Europea. / Consejo Europeo.
Teresa Ribera, vicepresidenta de la Comisión Europea. /Consejo Europeo

Bruselas endurece su postura frente a Washington tras el primer contacto formal entre los responsables de comercio de la Unión Europea y Estados Unidos, Maros Sefcovic y Howard Lutnick, respectivamente. La reunión, que tuvo lugar este viernes, terminó con un mensaje claro desde Europa: “la relación comercial entre la UE y Estados Unidos necesita un nuevo enfoque”. Aunque Sefcovic ha reiterado el compromiso de la UE con el diálogo, también ha advertido de que, si no hay avances, Bruselas “defenderá sus intereses”.

Los aranceles del 20 % aprobados por la Administración de Donald Trump para la mayoría de las importaciones europeas —con subidas del 25 % en sectores clave como el acero, el aluminio y el automóvil— amenazan con dinamitar una de las relaciones comerciales más importantes del mundo. Las declaraciones de Sefcovic tras dos horas de una “franca” conversación con su homólogo estadounidense revelan la dureza del encuentro y anticipan el complicado camino que queda por delante.

El próximo miércoles, la UE podría dar su primera respuesta formal con un paquete de represalias que será sometido a votación en el Consejo Europeo. Aunque no se han hecho públicos todos los productos afectados, fuentes comunitarias apuntan a medidas dirigidas estratégicamente contra sectores sensibles en Estados Unidos, como la soja o el bourbon, con el objetivo de ejercer presión en Estados tradicionalmente republicanos. Países como Italia han pedido ajustes a la propuesta original, lo que servirá como termómetro de la unidad europea ante una guerra comercial en ciernes.

La frustración en Bruselas es creciente. La última experiencia de Sefcovic con Washington fue reveladora: tras una reunión aparentemente constructiva el 25 de marzo, Trump anunció desde el avión nuevos aranceles sin previo aviso. Desde entonces, no se ha producido ningún contacto directo entre el presidente estadounidense y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, lo que evidencia el deterioro diplomático.

Ribera afirma que el ataque de Trump es “muy preocupante e indignante”

La vicepresidenta de la Comisión, Teresa Ribera, ha calificado la situación como “muy preocupante e indignante”. En declaraciones desde Washington ha pedido mantener la “cabeza fría”, pero ha señalado que la fórmula utilizada por EE UU para justificar las tarifas no responde a criterios técnicos ni legales, sino exclusivamente al desequilibrio de la balanza comercial.

“Cuando se ve cuál es la fórmula, cuando ellos mismos publican cuál es la fórmula que les lleva a establecer los aranceles en un punto o en otro, trasladan de forma abierta que no tiene absolutamente nada que ver con absolutamente nada más que la balanza comercial entre países. Por tanto, no es nada que tenga que ver con ningún tipo ni de legislación ni de práctica, ni de derechos humanos ni de regulación”, sentenció Ribera, dejando claro que se trata de una medida unilateral y arbitraria.

“Con independencia de lo que dijera el presidente Trump el miércoles pasado en la Casa Blanca, cuando ha hecho pública la fórmula con la que ha calculado qué es lo que aplica a cada país o a cada isla con pingüinos está claro que tiene mucho más que ver con los balances comerciales que con ninguna otra cosa”,

La posibilidad de una respuesta europea en el ámbito de los servicios está sobre la mesa, aunque Ribera ha indicado que aún se está analizando cuál sería la reacción más eficaz y menos perjudicial para la economía y los consumidores europeos. La vicepresidenta también ha puesto en valor la interdependencia entre ambas potencias: la UE tiene superávit en bienes, pero EE UU domina en el sector de los servicios. Por eso, la Comisión apuesta por una estrategia firme pero ponderada, que combine defensa de intereses con apertura al diálogo.

Jornada negra en los mercados

En paralelo, los mercados financieros ya están sintiendo los efectos del nuevo escenario económico. La Bolsa ha registrado caídas generalizadas y el dólar ha perdido casi un 7 % frente al euro desde el regreso de Trump a la Casa Blanca. El secretario de Estado, Marco Rubio, ha reconocido en Bruselas que “los mercados están reaccionando a un cambio dramático en el orden mundial”, pero ha restado importancia al impacto a largo plazo, asegurando que las empresas se adaptarán a las nuevas reglas.

Sin embargo, esta lógica de “adaptación” ha generado inquietud incluso dentro de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). Durante una reunión en Bruselas, el ministro de Exteriores noruego, Espen Barth Eide, recordó a Rubio el Artículo 2 del Tratado del Atlántico Norte, que llama a evitar conflictos en las políticas económicas entre aliados. “Creo que lo entendió”, dijo Eide tras la cita, revelando el malestar que ha provocado en Europa el hecho de que Washington exija más inversión en defensa mientras impone aranceles que socavan la economía de sus socios.

La Comisión Europea estima que los tres paquetes arancelarios anunciados por Trump afectan a importaciones europeas por valor de 360.000 millones de euros. De ellos, el más reciente, conocido como “aranceles recíprocos”, representa el mayor golpe, afectando a exportaciones por unos 290.000 millones. Además, se estudian nuevas medidas que podrían impactar directamente en sectores tan estratégicos como el farmacéutico.

Frente a este escenario, la UE se enfrenta a una encrucijada: mantener el pulso comercial con Washington sin fracturar su propia unidad interna ni poner en riesgo el tejido económico europeo. En palabras de Ribera, se trata de defender “los intereses de las compañías, de la economía europea, de los ciudadanos europeos y de los consumidores europeos”, mientras se intenta evitar una guerra comercial abierta. Todo dependerá ahora de la votación del próximo 9 de abril y de la capacidad de Europa para actuar con firmeza y cohesión. @mundiario

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