Bruselas baraja usar el arma secreta ante los aranceles de Trump: el instrumento anticoerción
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha dejado entrever que la Unión Europea está dispuesta a responder con contundencia a los nuevos aranceles que Donald Trump planea anunciar este miércoles. “Europa tiene muchas cartas para responder, desde el comercio a la tecnología, pasando por el tamaño de nuestro mercado. Todos los instrumentos están sobre la mesa”, afirmó ante la Eurocámara. Entre esas opciones, destaca la posibilidad de recurrir al instrumento anticoerción, una herramienta legislativa que entró en vigor a finales de 2023 y que podría utilizarse para contrarrestar prácticas económicas coercitivas de terceros países.
La Unión Europea concibió esta normativa en 2021, tras la primera Administración Trump, como un mecanismo para defenderse de agresiones comerciales. Bruselas ha insistido en que este reglamento no está diseñado para desatar una guerra comercial, sino para garantizar que la UE no se vea forzada a tomar decisiones políticas bajo presión económica. Sin embargo, su aplicación contra un aliado histórico como EE UU supondría un movimiento inédito y de gran calado diplomático.
El instrumento anticoerción permite a la UE adoptar medidas de represalia si determina que un tercer país está intentando condicionar su soberanía mediante coerciones económicas. Su definición legal abarca cualquier medida que afecte al comercio o la inversión y que busque modificar la política de un Estado miembro o de la UE en su conjunto. En estos casos, Bruselas podría activar sanciones comerciales como aranceles, restricciones a importaciones o exportaciones y limitaciones en el comercio de servicios y derechos de propiedad intelectual.
Uno de los puntos clave para determinar si se aplicaría este mecanismo es si los aranceles anunciados por Trump pueden considerarse una medida coercitiva con un objetivo político concreto. Si Washington impusiera aranceles específicos contra países que comercian con Venezuela o que aplican tasas digitales a las tecnológicas estadounidenses, podría argumentarse que hay un intento de presionar a la UE para cambiar su política. En cambio, si las tarifas se aplican de manera uniforme a todos los países sin distinción, la base legal para activar el instrumento se volvería más difusa.
El proceso y los plazos de decisión
En caso de que la Comisión decida investigar la situación, el reglamento prevé un plazo de hasta cuatro meses para evaluar si los aranceles constituyen una medida de coerción económica. Durante este tiempo, se realizaría un análisis detallado de la intensidad, frecuencia y propósito de las acciones estadounidenses, además de explorar vías diplomáticas para resolver la disputa.
Si Bruselas determina que existe una situación de coerción, la Comisión podría proponer una respuesta formal, pero la decisión final dependerá del Consejo de la UE, que votará por mayoría cualificada. Esto significa que al menos el 55 % de los Estados miembros, representando al 65 % de la población de la UE, tendrían que respaldar la aplicación de medidas de represalia.
Implicaciones geopolíticas y económicas
El posible uso del instrumento anticoerción contra EE UU supondría un hito en la política comercial de la UE y podría tensar las relaciones transatlánticas en un momento crucial. A pesar de que la Administración de Joe Biden ha trabajado para restablecer los lazos con Europa, el trato de la Casa Blanca bajo el segundo mandato de Trump ha sido, cuanto menos, fría.
Para la UE, la decisión también conlleva riesgos económicos. EE UU es uno de sus principales socios comerciales, y una escalada de tensiones podría derivar en una guerra comercial perjudicial para ambos bloques. A su vez, la reacción de otras potencias, como China, también será clave, ya que podría beneficiarse de un distanciamiento entre Bruselas y Washington.
Por ahora, la Comisión mantiene la cautela y evaluará detenidamente los anuncios de la Casa Blanca antes de decidir su estrategia. Sin embargo, el mensaje de Von der Leyen es claro: la UE no dudará en defender sus intereses si considera que está siendo objeto de presiones económicas injustificadas. En las próximas semanas se perfilará si Europa está dispuesta a utilizar su nueva herramienta de defensa comercial contra su aliado histórico. @mundiario





