Bombardeos sobre Teherán: la guerra entre EE UU, Israel e Irán entra en una fase más destructiva

La ofensiva conjunta de Washington y Tel Aviv contra Irán ha alcanzado un nuevo nivel de intensidad tras el mayor bombardeo registrado sobre la capital desde el inicio de la guerra.
Bombardeos israelíes en Teherán. / RR.SS
Bombardeos israelíes en Teherán. / RR.SS

La guerra ha terminado su primera semana con una ofensiva aérea sin precedentes contra Teherán, una metrópoli que supera los 16 millones de habitantes en su área metropolitana. Residentes de la capital de Irán describen la madrugada del viernes con explosiones continuas y vuelos rasantes de aviones de combate.

Según el ejército israelí, unos 50 bombarderos participaron en una “oleada amplia” de ataques contra infraestructuras estratégicas del régimen iraní. Entre los objetivos se encontraba el complejo asociado al líder supremo Ali Jamenei, fallecido días antes en otro bombardeo.

La ofensiva se enmarca, según fuentes militares israelíes, en una “nueva fase” del conflicto destinada a debilitar la infraestructura militar iraní, en especial las instalaciones de producción de misiles. Regiones industriales vinculadas al sector de defensa han sido evacuadas ante la posibilidad de nuevos ataques.

Tanto Israel como EE UU sostienen que sus operaciones han degradado significativamente las defensas aéreas iraníes, neutralizado parte de su cadena de mando y destruido centenares de lanzaderas de misiles balísticos.

El presidente estadounidense, Donald Trump, ha defendido el curso de la ofensiva asegurando que la guerra “va mejor y más rápido de lo esperado”. En declaraciones públicas y mensajes en redes sociales, el mandatario ha elevado el tono político al afirmar que no habrá acuerdo con Irán sin una rendición total.

Washington endurece su posición frente a Teherán

Sin embargo, la evolución del conflicto sugiere un escenario más complejo. Aunque las fuerzas iraníes han sufrido pérdidas significativas, el país continúa lanzando ataques de represalia contra objetivos vinculados a EE UU en la región. Entre ellos figuran bombardeos contra bases militares estadounidenses en Kuwait y ataques con drones en Bagdad, así como misiles interceptados en Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos.

Las autoridades iraníes han dejado claro que se preparan para una guerra prolongada, con el despliegue potencial de una nueva generación de armamento estratégico. Analistas internacionales consideran que Irán está intentando cambiar el equilibrio del conflicto atacando indirectamente a Estados que albergan bases militares estadounidenses en el Golfo Pérsico.

El objetivo del régimen de los ayatolás aumentar el coste político y económico de la guerra para Washington y presionar a los aliados regionales de EE UU para que influyan en la Casa Blanca a favor de un alto el fuego. En apenas una semana, Irán ha lanzado más de 260 ataques de represalia en al menos 14 países de la región, mientras Washington y Tel Aviv han ejecutado cerca de 400 bombardeos sobre territorio iraní.

Las repercusiones ya se sienten en los mercados energéticos. Responsables del sector petrolero del Golfo han advertido que una interrupción significativa del suministro podría disparar el precio del crudo hasta los 150 dólares por barril.

Líbano: el conflicto se extiende y provoca una crisis interna

La guerra no solo está devastando territorio iraní. La implicación de Hezbolá ha abierto un nuevo frente que amenaza con desestabilizar gravemente al Líbano. El Ejército israelí ha intensificado los bombardeos contra posiciones del grupo chií tanto en el sur del país como en los suburbios densamente poblados de Beirut.

Las órdenes de evacuación emitidas por Israel han afectado a más de 800.000 personas, provocando desplazamientos masivos y colapsando las infraestructuras civiles en un país que ya arrastra una grave crisis económica.

El conflicto también está tensando la frágil convivencia entre comunidades religiosas en el país. En regiones donde Hezbolá ejerce autoridad de facto, la llegada de miles de desplazados y la extensión de los bombardeos a zonas donde el grupo no tenía presencia están generando nuevas fracturas sociales. @mundiario

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