La amenaza rusa orilla a Polonia y los países bálticos a considerar el uso de minas antipersona

Los cuatro países afirman que su intención de retirarse de la Convención de Ottawa se debe a la inestabilidad en la frontera con Rusia y Bielorrusia, lo que exige una flexibilización de sus estrategias defensivas.
Donald Tusk, el primer ministro de Polonia. / RR.SS
Donald Tusk, el primer ministro de Polonia. / RR.SS

Los ministros de Defensa de Polonia, Estonia, Letonia y Lituania han anunciado su intención de retirarse de la Convención de Ottawa de 1997, un tratado internacional que prohíbe el uso, producción y transferencia de minas antipersona. La decisión responde a la creciente preocupación por la amenaza militar de Rusia en la región del Báltico y Europa del Este, especialmente tras la invasión de Ucrania.

La Convención de Ottawa fue creada en el contexto del desarme global tras la Guerra Fría y ha sido ratificada por más de 160 países. Su propósito es eliminar el uso de minas terrestres, que han causado la muerte y mutilación de decenas de miles de civiles en todo el mundo, incluso décadas después de finalizados los conflictos. Sin embargo, Rusia no se ha adherido al acuerdo y su guerra en Ucrania ha convertido al país en uno de los territorios con mayor presencia de estas minas en el planeta, según diversos informes internacionales como los de Amnistía Internacional y Human Rights Watch.

En una declaración conjunta, los cuatro países argumentaron que la creciente inestabilidad en la frontera con Rusia y Bielorrusia requiere mayor flexibilidad en el uso de estrategias defensivas. "Las amenazas militares sobre los Estados miembros de la OTAN limítrofes con Rusia y Bielorrusia han aumentado significativamente", señala el comunicado. "Creemos que en el actual entorno de seguridad es primordial proporcionar a nuestras fuerzas de defensa la libertad para utilizar nuevos sistemas de armas y soluciones que refuercen el flanco oriental de la Alianza".

Sin embargo, los países aseguraron que seguirán respetando el derecho humanitario internacional y la protección de civiles en tiempos de conflicto.

A pesar del anuncio conjunto, no todos los líderes políticos de estos países han manifestado una postura firme sobre el uso de minas antipersona. El ministro de Defensa de Estonia, Hanno Pevkur, declaró que su país no tiene planes inmediatos para almacenar o utilizar minas terrestres previamente prohibidas. "Las decisiones sobre la Convención de Ottawa deben tomarse de forma solidaria y coordinada dentro de la región", afirmó.

Por otro lado, el primer ministro de Polonia, Donald Tusk, ha ido más allá y ha sugerido que su país podría también retirarse de la Convención de Dublín de 2008, que prohíbe el uso de municiones de racimo. Esta postura refleja una estrategia de defensa más agresiva frente a la amenaza rusa bajo el argumento de que Moscú también hace uso de estos explosivos en Ucrania.

Otros países toman nota de la iniciativa

Finlandia, que comparte una frontera de 1.340 kilómetros con Rusia, también ha mostrado interés en reconsiderar su adhesión al tratado. El Gobierno finlandés anunció en diciembre que estaba evaluando su permanencia en la Convención de Ottawa debido al uso masivo de minas por parte de Rusia en Ucrania.

El ministro de Defensa de Finlandia, Antti Hakkanen, explicó que las fuerzas armadas del país han estado analizando de cerca la estrategia rusa en Ucrania. "El uso masivo de infantería y minas por parte de Rusia nos ha llevado a examinar detenidamente la posibilidad de reintroducir estas armas en nuestro arsenal defensivo", afirmó en declaraciones a Reuters.

Dentro de la OTAN, Estados Unidos es el único país que nunca ha ratificado la Convención de Ottawa. Otros miembros importantes que tampoco han suscrito el tratado incluyen a China, India, Pakistán y Corea del Sur. Según estimaciones de la Alianza Atlántica, actualmente hay unos 110 millones de minas activas en más de 70 países y territorios, lo que representa un peligro latente para la población civil durante décadas.

El respaldo a la posible retirada de la Convención de Ottawa por parte de Polonia y los países bálticos ha generado preocupación en sectores que promueven el desarme y la seguridad internacional. Organismos de derechos humanos advierten que la reintroducción de minas antipersona podría incrementar el número de víctimas civiles y complicar aún más la situación en Europa del Este.

La decisión de Polonia y los países bálticos de evaluar su salida de la Convención de Ottawa refleja un cambio significativo en la estrategia de defensa en Europa del Este. La amenaza rusa ha llevado a estos países a replantear sus compromisos internacionales en favor de una mayor preparación militar para garantizar su defensa. @mundiario

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