Negociar la paz en Europa: ¿EE UU presiona a Ucrania para ceder territorios a Rusia?

La Casa Blanca planteó la división territorial en la reunión con el Gobierno ucraniano en Arabia Saudí a cambio de garantías de seguridad, mientras Trump avanza en su estrategia de contacto directo con Putin.
Volodímir Zelenski, presidente de Ucrania, y Donald Trump, presidente electo de EE UU. / RR.SS
Volodímir Zelenski, presidente de Ucrania, y Donald Trump, presidente electo de EE UU. / RR.SS

La guerra en Ucrania ha entrado en una fase crítica con el giro estratégico de EE UU bajo la administración de Donald Trump. La posibilidad de una cesión territorial por parte de Kiev para alcanzar la paz con Rusia ha dejado de ser un tema tabú y ha pasado a formar parte de las discusiones diplomáticas de alto nivel. Un momento clave se vivió en la reunión celebrada en Yeda (Arabia Saudí) a principios de marzo, cuando la delegación estadounidense, encabezada por Mike Waltz, consejero de Seguridad Nacional, puso sobre la mesa un mapa ucraniano para delinear un posible reparto territorial con el Kremlin.

El equipo ucraniano, liderado por Andri Yermak, asesor del presidente Volodímir Zelenski, rechazó abordar el tema en ese momento, pero la parte estadounidense insistió en que la discusión era inaplazable. Según informaciones de medios ucranianos, testigos del encuentro confirman que Waltz llegó a marcar en el mapa áreas que podrían ser negociadas. Aunque no se ha revelado qué territorios estarían en juego, la postura de Trump y su equipo ha sido clara: Ucrania debe aceptar que la recuperación total de su territorio ocupado es inalcanzable y que las concesiones son inevitables.

La posición de EE UU supone un drástico cambio de paradigma. Durante la presidencia de Joe Biden y el respaldo de los aliados europeos, el discurso oficial defendía que Ucrania tendría el control sobre las condiciones de cualquier negociación de paz. Sin embargo, el nuevo enfoque de Trump prioriza una resolución rápida del conflicto mediante una tregua y un eventual acuerdo con Rusia, lo que implica forzar a Kiev a aceptar pérdidas territoriales.

La estrategia de Trump incluye una llamada con Vladímir Putin este martes para tratar su propuesta de alto el fuego de 30 días. El principal obstáculo, según el mandatario estadounidense, es el “reparto de activos” entre Ucrania y Rusia. La Casa Blanca ha asumido el liderazgo en estas negociaciones, relegando a Zelenski a un papel secundario. Según fuentes del Gobierno ucraniano, Washington insiste en gestionar directamente las conversaciones con Moscú para agilizar los tiempos y evitar una prolongación indefinida del conflicto.

Tensiones diplomáticas y el papel de Putin

En este contexto, Steve Witkoff, enviado especial de Trump para Rusia, se reunió en Moscú con Putin el pasado viernes. Según declaró a CNN, la reunión fue “positiva” y permitió acercar posturas entre ambas potencias. Las concesiones territoriales, aunque sin detalles concretos, fueron un punto central en las conversaciones. La postura de Putin se mantiene firme: Rusia no devolverá las zonas ocupadas y podría exigir aún más territorio en el marco de un acuerdo final.

El ministro de Exteriores ucraniano, Andrii Sibiga, reafirmó este lunes que la integridad territorial del país no es negociable: “Ucrania nunca reconocerá los territorios ocupados como parte de Rusia”. Sin embargo, en diciembre de 2024, Zelenski ya admitió en una entrevista con Le Parisien que Ucrania no tenía la capacidad militar suficiente para recuperar por la fuerza las zonas ocupadas. En su visión, un eventual cambio podría lograrse a través de la diplomacia y el apoyo occidental.

En este contexto, la central nuclear de Zaporiyia se perfila como un punto estratégico en las negociaciones. Trump ha mencionado en reiteradas ocasiones la necesidad de discutir el estatus de esta infraestructura, que se encuentra bajo ocupación rusa desde 2022. La delegación estadounidense en Yeda abordó este asunto con Ucrania, lo que ha sido interpretado como una posible concesión que Kiev podría recuperar a cambio de otras cesiones territoriales.

La presión sobre Ucrania para aceptar un acuerdo con Rusia pone en entredicho la estabilidad del país y la seguridad en Europa.  A largo plazo, la clave estará en la respuesta europea. Si la Unión Europea y la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) no contrarrestan la presión sobre Kiev, el país podría verse forzado a aceptar condiciones impuestas desde Washington y Moscú. Con un escenario de negociaciones en desarrollo y una creciente incertidumbre sobre el futuro de Ucrania, las próximas semanas serán determinantes para definir el rumbo del conflicto y la posición de Occidente frente a la agresión rusa. @mundiario

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