Ucrania acusa al OIEA de ceder ante la presión rusa en la central nuclear de Zaporiyia

Según Kiev, la presión ejercida por Moscú ha sido determinante para que el organismo internacional aceptara modificar el procedimiento de acceso a la planta, ocupada por el ejército del Kremlin, desde territorio ruso.
Planta nuclear de Zaporiyia. / RR SS.
Planta nuclear de Zaporiyia. / RR SS.

El Gobierno de Ucrania ha denunciado que la reciente inspección del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) en la central nuclear de Zaporiyia se realizó desde territorio ruso, lo que considera una vulneración de su soberanía. Según Kiev, la presión ejercida por Moscú ha sido determinante para que el organismo internacional aceptara modificar el procedimiento de acceso a la planta, ocupada por el ejército ruso desde marzo de 2022.

El Ministerio de Exteriores ucraniano envió una nota de protesta al OIEA el domingo, acusando a la agencia de la ONU de incumplir el pacto trilateral firmado en 2022 entre Ucrania, Rusia y Naciones Unidas. Este acuerdo establecía que los inspectores internacionales podrían monitorizar permanentemente la situación en la mayor central nuclear de Europa, garantizando que la rotación de sus técnicos se produjera desde el territorio controlado por Ucrania hacia la zona ocupada por Rusia.

Condenamos la violación de nuestra soberanía estatal y territorial y advertimos contra la repetición de acciones similares”, expresó el ministerio ucraniano en un comunicado. La queja formal fue trasladada a la junta de gobierno del OIEA en la reunión de este lunes, en la que Kiev expresó su malestar por lo que considera una “capitulación ante el chantaje ruso”.

El director general del OIEA, Rafael Grossi, confirmó en rueda de prensa que el procedimiento de acceso se modificó “por motivos de seguridad y de forma excepcional”. Grossi aseguró que la vida de los funcionarios del organismo estaba en riesgo y justificó la decisión alegando que “otras valoraciones políticas están fuera de lugar”. Pero Ucrania considera que esta medida supone un precedente peligroso y una concesión a los intereses de Moscú.

Uno de los episodios más graves del acuerdo se produjo en diciembre de 2023, cuando un dron bomba impactó contra un convoy del OIEA que se dirigía a la central de Zaporiyia. El ataque obligó a cancelar la rotación prevista de los inspectores, prolongando su estancia en la planta más allá del tiempo habitual.

Ucrania critica la postura del OIEA

El Ministerio de Exteriores ucraniano aseguró que sus inspectores llevaban 80 días sin poder salir de la central, ya que el ejército ruso no había ofrecido garantías para su evacuación. Según Kiev, el tiempo promedio de permanencia de los técnicos en la planta es de tres semanas, por lo que la retención prolongada suponía una “clara violación del acuerdo trilateral”.

Aunque Ucrania no ha criticado la evacuación de los inspectores por Rusia, al considerarla una “acción humanitaria”, sí rechaza que la nueva misión haya accedido a Zaporiyia desde territorio ruso. Grossi ha declinado ofrecer detalles sobre este aspecto, insistiendo en que la prioridad del OIEA es la seguridad de sus funcionarios.

El Gobierno ucraniano también ha reprochado al organismo internacional su falta de claridad a la hora de señalar a Rusia como responsable de poner en riesgo la seguridad nuclear del país. Un ejemplo reciente de ello fue el ataque con un dron bomba contra la central de Chernóbil el 14 de febrero. El proyectil, de fabricación rusa, causó daños en el sarcófago que aísla el reactor accidentado en 1986, pero el OIEA evitó atribuir responsabilidades directas al Kremlin.

La posición del OIEA

Las críticas a la gestión del OIEA no solo provienen del Gobierno ucraniano. La organización ambientalista Greenpeace publicó un comunicado el domingo en el que acusó a Grossi de “capitular ante el chantaje ruso” y de otorgarle a Moscú “un reconocimiento ilegal y de facto del control de la central de Zaporiyia”. La ONG afirmó que esta decisión supone una “crisis sin precedentes en la historia de la agencia” y una falta de respeto a la soberanía ucraniana y a la Carta de Naciones Unidas.

El OIEA, por su parte, ha intentado mantener una posición de neutralidad para evitar la ruptura del acuerdo trilateral y garantizar la continuidad de las inspecciones en Zaporiyia. Sin embargo, esta estrategia también ha generado controversia, ya que la agencia evita mencionar las ocasiones en las que la artillería y los drones ucranianos han generado alarma en la planta nuclear. La central se encuentra a tan solo cuatro kilómetros de la línea del frente, con el río Dnipró como única barrera natural entre las fuerzas rusas y ucranianas.

La situación en Zaporiyia refleja la creciente tensión en el conflicto y la dificultad de las organizaciones internacionales para actuar con independencia en un entorno de presión política y militar. Mientras Kiev exige que se respete el acuerdo de 2022, Rusia sigue consolidando su control sobre el territorio ocupado, en un nuevo episodio de la disputa por la seguridad nuclear en Europa. @mundiario

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