AfD triplica su apoyo en el estado más poblado de Alemania y roza su proyección nacional
Las elecciones municipales en Renania del Norte-Westfalia, el estado más poblado de Alemania, han confirmado el ascenso imparable de Alternativa para Alemania (AfD). El partido, que hasta hace poco era considerado una fuerza marginal en el oeste, ha triplicado sus resultados respecto a 2020 y se ha situado en el 16,5% de los votos, según los sondeos a pie de urna de la televisión regional WDR. Con este resultado, AfD se convierte en un actor central en la política local de una región que es vista como un termómetro del humor político del país entero.
La CDU del canciller Friedrich Merz volvió a imponerse en el estado con un 34% de los votos, aunque se mantiene en mínimos históricos, mientras que los socialistas del SPD resistieron mejor de lo esperado al obtener un 22,5%, apenas 1,8 puntos menos que en 2020. Sin embargo, el protagonismo de la jornada ha sido para AfD, que en la cuenca del Ruhr —una región obrera tradicionalmente vinculada a la socialdemocracia— ha logrado penetrar en territorios hasta ahora esquivos para la ultraderecha.
El avance de AfD ha coincidido con un retroceso significativo de Los Verdes, que perdieron 8,5 puntos y se situaron como cuarta fuerza con el 11%, y de los liberales del FDP, que también cedieron terreno. Los analistas subrayan que el resultado refleja el descontento de amplios sectores de la población con la situación económica, el alza del desempleo y las políticas de inmigración, temas que han sido el eje del discurso de AfD en los últimos meses.
El dato es especialmente relevante porque Renania del Norte-Westfalia, con casi 14 millones de votantes, tiene más electores que todos los estados del este juntos, donde AfD ha obtenido sus mejores resultados en la última década. Este éxito en el oeste sugiere que el partido ha dejado de ser un fenómeno exclusivamente oriental y que está ampliando su base electoral hacia las grandes áreas metropolitanas y postindustriales.
Los resultados tienen implicaciones a nivel federal. Desde las elecciones de febrero, AfD encabeza los sondeos nacionales con alrededor del 25% de intención de voto y aspira a consolidarse en 2027 como un auténtico contendiente para un futuro gobierno de coalición. La obtención de miles de concejales y la posibilidad de disputar segundas vueltas en varias alcaldías incrementan su capacidad de influencia en la vida política y social del país.
El avance de AfD supone un desafío directo para la promesa de los partidos tradicionales de mantener un cordón sanitario que impida cualquier colaboración con la ultraderecha. Cuanto mayor sea su presencia en los ayuntamientos, más difícil será para CDU y SPD sostener esta estrategia sin afectar la gobernabilidad de municipios clave.
Los factores internacionales también han pesado en la campaña. Merz ha tratado de proyectar una imagen de firmeza en la defensa de los intereses de Alemania en Europa y de liderazgo en la coordinación del apoyo a Ucrania. Sin embargo, su propuesta de endurecer las políticas migratorias no ha logrado frenar la fuga de votos hacia AfD, que ha capitalizado el temor de parte de la población a la llegada de refugiados, incluso cuando las cifras han disminuido en los últimos meses.
AfD ha presentado un programa local centrado en temas de seguridad, educación y suministro energético, aunque muchas de esas competencias son de ámbito federal. Su éxito demuestra que ha conseguido canalizar el descontento general con el statu quo en una propuesta política reconocible para los votantes, pese a las advertencias de expertos y rivales sobre su programa.
La votación de este fin de semana confirma que la formación ultraderechista ya no es un actor periférico y que se encamina a convertirse en un socio inevitable en la política local y, eventualmente, en la nacional. @mundiario


