Vigo tiene muy mala suerte
EL ex-juez Ventura Pérez Mariño, ahora alcalde de Vigo, ha roto con el Bloque su pacto municipal y ha abie
EL ex-juez Ventura Pérez Mariño, ahora alcalde de Vigo, ha roto con el Bloque su pacto municipal y ha abierto una fisura entre su partido, el PSOE, y el BNG que le dio amparo para ser elegido alcalde, a pesar de ser la segunda fuerza más votada, ya que la primera es, con diferencia, el PP, que roza la mayoría absoluta. Manuel Fraga, presidente del PP de Galicia, ya le ha advertido que no descarta tramitar una moción de censura, lo cual tiene su lógica siendo el PP el primer partido de Vigo. La única salida para el alcalde es recomponer el pacto PSOE-BNG, en la línea ya apuntada por el secretario general de los socialistas gallegos, Emilio Pérez Touriño, quien ha demostrado la importancia que aún tiene la profesionalidad en la política.
VIGO tiene muy mala suerte con sus políticos y no acaba de solucionar sus crisis institucionales. Sus ciudadanos han ensayado todo tipo de fórmulas, pero no acaban de acertar. No les fue bien con el PSOE, tampoco cuando le dieron la mayoría absoluta al PP, soportaron un gobierno BNG-PSOE, que cambiaron por otro PSOE-BNG, pero ni con esas.
VISTO con perspectiva, los ciudadanos han intentado hacer los deberes, pero sus políticos se los han emborronado. Cada vez que hacen un dibujo bonito, llega alguien y tira el tintero, manchándoles su creación. Por si fuera poco, no son nobles diferencias ideológicas las que desatan las crisis: antes y ahora son los intereses urbanísticos. Como bien dice Pablo González Mariñas, en el centro del sistema solar no está el sol, sino siempre un gerente de urbanismo. Una pena.
VIGO tiene muy mala suerte con sus políticos y no acaba de solucionar sus crisis institucionales. Sus ciudadanos han ensayado todo tipo de fórmulas, pero no acaban de acertar. No les fue bien con el PSOE, tampoco cuando le dieron la mayoría absoluta al PP, soportaron un gobierno BNG-PSOE, que cambiaron por otro PSOE-BNG, pero ni con esas.
VISTO con perspectiva, los ciudadanos han intentado hacer los deberes, pero sus políticos se los han emborronado. Cada vez que hacen un dibujo bonito, llega alguien y tira el tintero, manchándoles su creación. Por si fuera poco, no son nobles diferencias ideológicas las que desatan las crisis: antes y ahora son los intereses urbanísticos. Como bien dice Pablo González Mariñas, en el centro del sistema solar no está el sol, sino siempre un gerente de urbanismo. Una pena.