Relevo en el Bloque

XOSÉ Manuel Beiras ha renunciado a ser el candidato del BNG a la presidencia de la Xunta pero quiere ser el Arzal
XOSÉ Manuel Beiras ha renunciado a ser el candidato del BNG a la presidencia de la Xunta pero quiere ser el Arzalluz del Bloque. Al papel de Ibarretxe optan Anxo Quintana, un joven político de su cuerda, y el veterano Camilo Nogueira. En noviembre votará la asamblea de este frente de partidos, donde también hay centenares de independientes. En definitiva, una organización completamente atípica en Europa. Veamos un poco el contexto en que se mueve.


ENTRE Catalunya y Galicia es fácil encontrar similitudes. Son dos países periféricos, tienen lengua propia, el mar les ayuda a tener perspectiva del mundo, están reconocidas como nacionalidades, considerándose ambas naciones... en fin, muchos rasgos en común, que a su vez generan otros parecidos. E importantes afinidades culturales y empresariales. Digamos que un catalán y un gallego se entienden con facilidad, como lo prueba la integración de miles de gallegos en Catalunya y el éxito de muchos emprendedores catalanes en Galicia.

SUS mapas políticos también tienen rasgos comunes de fondo, aunque lo que aflore no lo parezca. La izquierda catalana pesa en la franja costera, al igual que la gallega en su territorio, mientras que la derecha se hace fuerte en el interior, con pequeñas concesiones a los adversarios. En ambos casos, sus grandes poblaciones suelen progresistas. La gran diferencia está en que el espacio catalán de centro derecha es de CiU, mientras que el gallego lo ocupa el PP, con un matiz: el PP de Galicia no se parece en casi nada al catalán. Su acentuado galleguismo contrasta con el tradicional españolismo del PP en Catalunya; al menos del PP anterior a Josep Piqué. Desde el punto de vista de la comprensión del nacionalismo y de la asunción de la defensa del galleguismo, del idioma propio, etcétera, el PP de Galicia se parece mucho más al PSC de Maragall que al PP de Aznar.

EL rasgo más diferenciador de sus mapas partidarios estriba en la diversidad. En Catalunya está duplicada la izquierda y la derecha, en clave española y nacionalista. En Galicia, no. No hay un partido fuerte de derechas que sea nacionalista, a diferencia de lo que sucede en la izquierda, donde aparte de los socialistas y los comunistas, están los nacionalistas del BNG, cuyo líder histórico, Xosé Manuel Beiras, acaba de anunciar que no volverá a ser candidato a la presidencia de la Xunta. Estamos, pues, ante una sucesión importante, que dada la proyección política del BNG tendrá repercusiones en Galicia y en España, si en Madrid no hay mayoría absoluta.

EL BNG es un frente y por tanto tiene una estructura más compleja que la de un partido. De hecho, integra a varios partidos de ideologías distintas, unidas por el vínculo nacionalista, y a una amplia base de militantes independientes. Controlar una sucesión en esas condiciones no es tan sencillo como en un solo partido; máxime cuando el cabeza visible no pertenece a la fuerza con mayor capacidad de organización, en este caso la UPG de Francisco Rodríguez. Ni Beiras ni su previsible sucesor, Anxo Quintana, son de la UPG, pero han de saber convivir con este partido comunista. Un pronóstico: el BNG que viene estará liderado por Quintana, mientras que la organización continuará en manos de los seguidores de Paco Rodríguez, diputado en el Congreso. La otra opción para relevar a Beiras es el eurodiputado Camilo Nogueira, otro histórico del nacionalismo gallego, a quien la edad no le ayuda en este proceso de renovación.

EL BNG suele actuar en varios espacios; algunos no sólo políticos, sino también sociales. Mantiene estrechas relaciones con organizaciones sindicales y culturales y ha contribuido a arropar la plataforma Nunca Máis. Quintana, del mismo modo que tampoco hacía Beiras, no va a poder estar en todo, pero si es capaz de elaborar un discurso creíble, con prioridades claras para Galicia, puede liderar un cambio político de fondo y generacional.

SI este proceso de relevo de Beiras se conduce con normalidad, el BNG saldrá fortalecido, ya que su nuevo líder se propone abrir socialmente el frente. Pero si no hay un consenso amplio, el BNG puede fracturarse, hasta dar lugar a una organización de izquierdas, tipo IU, con la UPG en el papel del PCE, y un partido nacionalista socialdemócrata, homologable a Convergència o PNV. Este último escenario, que en Galicia haya dos partidos nacionalistas, uno de centro-izquierda y otro de centro-derecha, inquieta sobre todo al PP, que teme que parte de su electorado galleguista pueda irse a esa nueva fuerza política nacionalista y moderada. Pero si algo hay preocupante para el futuro del BNG es que sus dirigentes no sepan administrar el caudal de votos que tienen –superior al del PNV--, y entre los que los comunistas seguramente son contados.