Feijóo cede y tiende la mano a Gayoso

Xornal de Galicia informó de que Caixanova no irá a la fusión sin plenas garantías para su
Feijóo cede y tiende la mano a Gayoso

Xornal de Galicia informó de que Caixanova no irá a la fusión sin plenas garantías para su presidente, Julio Gayoso, lo que en la práctica equivale a dejar sin efecto el articulado de la ley de caixas que fijaba un tope de edad, colocado a la medida del veterano financiero vigués, a quien Feijóo quería mandar a casa por no aceptar sus planes de fusión, en un modelo muy diferente del que ahora se negocia en unas reuniones que suponen todo un paripé que podría resolverse sentando en una mesa a Julio Gayoso y a José Luis Méndez, ya que ambos tienen más que estudiados todos los escenarios financieros, todos los planes B y todo lo que podamos imaginar en cuanto a sedes, gobernanzas y demás zarandajas.

“¿Condiciones de los directivos? Ninguna”, dijo el joven presidente gallego, a quien humanamente hay que entender viéndole tragarse lo que tiene que tragarse. Pero en la práctica, que es lo que cuenta, Feijóo da por hecho que el protocolo de fusión –si finalmente existe– tendrá “efectos jurídicos” para satisfacer a Gayoso. Es decir, lo que dijo Xornal de Galicia va a misa, aunque a Feijóo le cueste aceptarlo en público y busque la protección bien pagada de sus medios afines.

Realmente es patético lo que está sucediendo en términos políticos con las cajas. Hay un par de frases del ex portavoz nacionalista Xosé Manuel Beiras que lo resume bastante bien cuando se pregunta dónde está el Gobierno gallego, si existe, y dónde está la Oposición. Es más, Beiras, desencantado ante todo un desierto, se vuelve desafiante y advierte de que si él estuviese en el Parlamento montaba un cirio o se marchaba, porque le daría vergüenza. Ha faltado perspectiva e información de calidad pero también se han echado de menos tablas en la gestión política de asuntos de Estado. Un pacto por arriba hubiera arreglado muchas cosas que ahora cuesta enderezar, en medio de una bestial campaña anti-cajas que favorece a la banca y a quienes, como Isidre Fainé de La Caixa, se consideran al margen del temporal financiero, por encima del bien y del mal pero mandando en los demás.

Pronto se encenderán nuevos focos y cualquiera sabe si Beiras, que va por libre, volverá a tronar. Esos nuevos focos nos colocarán ante la realidad financiera de dos bancos gallegos: el Pastor y el Gallego, cuyo tamaño tampoco es el más idóneo para las nuevas teorías de Mafo, de manera que ya pululan por el mercado intermediarios y consultores que estudian nuevos escenarios. El Espíritu Santo, entre otros, es un banco extranjero que mira de vez en cuando a Galicia, por lo que habrá que seguir el rumbo de su mirada cautivadora.

Si algo resulta extraño en todo esto no es que haya crisis económica, ni crisis financiera, que eso lo sabemos –y sufrimos– todos, sino que nadie tenga una visión gallega del conjunto del sistema financiero de este país, que hasta ahora se fue salvando de la concentración. En otras palabras, Galicia aún tiene a día de hoy una privilegiada situación financiera que para sí quisieran otras comunidades. Es posible o incluso probable que no pueda salvar todos los muebles, pero al menos debería salvar algunos. Hay empresarios con dinero que pueden echar una mano y, sobre todo, si alguien se entera de que existen y se les respeta.

>> POST DATA: Para Amancio Ortega

Amancio Ortega es el empresario más importante de España, uno de los más ricos del mundo y, en consecuencia, es el principal pilar económico de Galicia. Poca gente sabe, sin embargo, lo que piensa de todo esto que ve a su alrededor, meciéndose en su propio éxito, ya que Inditex está sorteando la crisis y reforzando aún más su papel de faro económico de Galicia y de España en el mundo.

En un país moderno, Ortega y otros empresarios de menor dimensión, pero relevantes en sus sectores, estarían en sus negocios pero seguramente también en una estrategia de país. Sucede, sin ir más lejos, en Cataluña, donde no existen colores políticos a la hora de asegurar no solo el control de sus propios sectores estratégicos, sino también para ambicionar el control, desde Barcelona, de sectores clave en toda España. Desde este punto de vista, Galicia también está atrasada. No hay estrategia y, de rebote, no hay apoyo político a sus grandes empresas, que casi es un milagro que existan. ¡Y tenemos cuatro ministros y un presidente!

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