DESPISTES ELECTORALES
Algunos, seguro, pincharon en este artículo con la malsana curiosidad de ver si dábamos alguna primicia so
Algunos, seguro, pincharon en este artículo con la malsana curiosidad de ver si dábamos alguna primicia sobre si los resultados de las elecciones municipales en Muxía había sido culpa de un despiste o algo así. Pero no. Los habitantes de la Costa da Morte tienen todo el derecho de elegir a quien les parezca. Somos conscientes de que el PP ha cometido muchos errores en el caso Prestige, pero también ha acertado en otras cosas, como en la rapidez para articular las ayudas a los marineros y pescadores, y se ve que los electores han valorado más esos aspectos que otros. Están en su derecho y su decisión merece el mayor de los respetos.
El objeto de este artículo es más sencillo. Sólo pretende rescatar algunas de las anécdotas de la jornada electoral que han llegado hasta nuestros oidos. Muchas ellas incluso aparecen reflejadas en la prensa. En todo caso, hay algunas significativas.
Resultan especialmente llamativos, por su simpatía, los despistes de algunos candidatos. Es el caso del 'alcaldable' del BNG en A Coruña, Henrique Tello, que con los nervios olvidó llevar consigo el DNI al ir a votar. Como carecía de cualquier otro documento oficial que le identificase, tuvo que volver a su casa. El paseo debió sentarle bien, porque al final de la jornada pudo comprobar que había conseguido más del doble de concejales que en los anteriores comicios, logrando unos resultados espectaculares, probablemente lo mejor que le ha ocurrido en su carrera política.
Siguiendo en el plano político, el que no se despistó fue el ex conselleiro de Obras Públicas Xosé Cuiña, recientemente destituido de su cargo con la excusa de ciertas irregularidades relacionadas con el Prestige, quien se ofreció a enseñar su papeleta a los periodistas para que observasen que seguía votando al PP. Bueno, se trataba de elecciones municipales. Habrá que ver si es tan transparente en la próximas autonómicas.
Y hablando de políticos, resulta curioso observar que tanto Fraga como Vázquez también se apuntaron a la moda de los pines, aunque los que lucían en la solapa no era precisamente de Nunca Máis, sino algo más institucional y acorde a la formalidad que caracteriza a ambos en el vestir.
Menos acertados estuvieron los miembros de la Agrupación Independiente de Río, que se presentaban a las elecciones por el ayuntamiento de San Xoan de Río (Ourense), ya que no tuvieron en cuenta el tamaño de la ranura de las urnas para elegir los sobres de su candidatura. Al llegar a votar, se dieron cuenta de que los sobres que traían de casa eran demasiado grandes y no pasaban por la abertura.
Lo que sí cupieron en los colegios electorales fueron carteles alusivos a la guerra y a Nunca Máis. En la mayoría de los locales permanecieron en las paredes, aunque en algún caso se obligó a quitarlos. En contraprestación, los miembros de una mesa de Teo (Santiago de Compostela) decidieron, ante las reiteradas quejas de los votantes, retirar unos cuadros de Franco y de Primo de Rivera que aún lucía el local designado. ¿Sobre esto había alguna resolución de la Junta Electoral Central?.
A cuadros se quedaron unas 80 personas de Burela (Lugo), que no pudieron votar porque no figuraban en el censo, aunque todos viven en esta localidad desde hace años.
A muchos otros se les quedó también el gesto perplejo, pero al final de la jornada, al ver los resultados de unos comicios que trajeron para todos una dosis de esperanza y una dosis de desesperación pero, al fin y al cabo, una nueva lección de democracia.
El objeto de este artículo es más sencillo. Sólo pretende rescatar algunas de las anécdotas de la jornada electoral que han llegado hasta nuestros oidos. Muchas ellas incluso aparecen reflejadas en la prensa. En todo caso, hay algunas significativas.
Resultan especialmente llamativos, por su simpatía, los despistes de algunos candidatos. Es el caso del 'alcaldable' del BNG en A Coruña, Henrique Tello, que con los nervios olvidó llevar consigo el DNI al ir a votar. Como carecía de cualquier otro documento oficial que le identificase, tuvo que volver a su casa. El paseo debió sentarle bien, porque al final de la jornada pudo comprobar que había conseguido más del doble de concejales que en los anteriores comicios, logrando unos resultados espectaculares, probablemente lo mejor que le ha ocurrido en su carrera política.
Siguiendo en el plano político, el que no se despistó fue el ex conselleiro de Obras Públicas Xosé Cuiña, recientemente destituido de su cargo con la excusa de ciertas irregularidades relacionadas con el Prestige, quien se ofreció a enseñar su papeleta a los periodistas para que observasen que seguía votando al PP. Bueno, se trataba de elecciones municipales. Habrá que ver si es tan transparente en la próximas autonómicas.
Y hablando de políticos, resulta curioso observar que tanto Fraga como Vázquez también se apuntaron a la moda de los pines, aunque los que lucían en la solapa no era precisamente de Nunca Máis, sino algo más institucional y acorde a la formalidad que caracteriza a ambos en el vestir.
Menos acertados estuvieron los miembros de la Agrupación Independiente de Río, que se presentaban a las elecciones por el ayuntamiento de San Xoan de Río (Ourense), ya que no tuvieron en cuenta el tamaño de la ranura de las urnas para elegir los sobres de su candidatura. Al llegar a votar, se dieron cuenta de que los sobres que traían de casa eran demasiado grandes y no pasaban por la abertura.
Lo que sí cupieron en los colegios electorales fueron carteles alusivos a la guerra y a Nunca Máis. En la mayoría de los locales permanecieron en las paredes, aunque en algún caso se obligó a quitarlos. En contraprestación, los miembros de una mesa de Teo (Santiago de Compostela) decidieron, ante las reiteradas quejas de los votantes, retirar unos cuadros de Franco y de Primo de Rivera que aún lucía el local designado. ¿Sobre esto había alguna resolución de la Junta Electoral Central?.
A cuadros se quedaron unas 80 personas de Burela (Lugo), que no pudieron votar porque no figuraban en el censo, aunque todos viven en esta localidad desde hace años.
A muchos otros se les quedó también el gesto perplejo, pero al final de la jornada, al ver los resultados de unos comicios que trajeron para todos una dosis de esperanza y una dosis de desesperación pero, al fin y al cabo, una nueva lección de democracia.