CONTENEDORES DE ZARA

Inditex es, para muchos, un gran monstruo. Un monstruo hermético, dicen algunos, una ballena como la de Jacob. Un
Inditex es, para muchos, un gran monstruo. Un monstruo hermético, dicen algunos, una ballena como la de Jacob. Un monstruo no tan monstruo, según otros, a los que más bien nos parece un delfín. El caso es que tiene mucha relación con el mar, por donde transportan ropa desde todos los lugares del mundo. De hecho, la mitad de la producción de Inditex es subcontratada y, por lo tanto, realizada por terceras empresas.

Del mar vienen cosas extrañas. Botellas con mensajes, trozos de cajas y fardos sospechosos. Inditex ya recibió del mar no hace mucho un contenedor lleno de ropa en el que había algo más, como en los "Kinder sorpresa": un fardo de droga procedente de Colombia. Las autoridades lo detectaron nada más pisar tierra aunque en ningún momento las sospechas recayeron sobre la empresa que preside Amancio Ortega.

Ahora, el bulto que viene en los contenedores de Inditex es más voluminoso. Se trata de personas, inmigrantes ilegales marroquís que creyeron más seguro un barco de Zara que una patera en el estrecho. En lugar de naufragar en las costas de Cádiz, lo hicieron en las instalaciones de Inditex en Arteixo. Creían haber llegado al paraíso terrenal y se encontraron con el polígono de Sabón. Su sueño no se ha cumplido. Como mucho, se habrá roncado entre ropas subcontratadas por la gran multinacional gallega.