Las cajas gallegas (II)

Si la recesión dura un año más -es decir, si sigue cayendo el Producto Interior Bruto (PIB)- y la t

Si la recesión dura un año más -es decir, si sigue cayendo el Producto Interior Bruto (PIB)- y la tasa de paro se aproxima al 19% , será inevitable la entrada en pérdidas de algunas entidades financieras, en cuyo caso no podrían cubrir la morosidad con recursos propios y precisarían ser recapitalizadas o, de lo contrario, desaparecer. Es una de las hipótesis que baraja el catedrático Emilio Ontiveros, uno de los principales asesores de grandes grupos económicos. A ella se suma no ya una hipótesis, sino un vaticinio del gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, que prevé la necesidad de reestructurar algunas entidades de mediano y pequeño tamaño. Más claro, agua.

Para las entidades financieras gallegas este tipo de noticias pueden tomarse de dos maneras: quien crea que puede tener dificultades temerá lo peor y quien piense que va a salir adelante tendrá oportunidades de seguir creciendo, ya que van a sucederse las fusiones de cajas y de bancos.

Como veíamos ayer, en el caso de las cajas de Galicia caben al menos cuatro hipótesis: una, seguir como están, independientes; dos, fusionarse entre ellas; tres, fusionarse con entidades de otras comunidades -por ejemplo, de Asturias o de Castilla León-, y cuatro, fusionar sus sociedades participadas.

La primera opción, que se mantengan independientes, es viable, pero alteraría su posición relativa en el mercado, ya que las fusiones de otras cajas en el resto de España les condenarían a perder peso en su sector, con consecuencias a medio y largo plazo.

Segunda hipótesis: se fusionan. En este caso, peligrarían los servicios centrales de una de ellas y habría que resolver los problemas que entraña tener solapadas sus redes de oficinas. Habría un coste laboral importante pero la caja resultante ganaría en músculo financiero y Galicia tendría una de las grandes cajas de España.

La tercera vía pasaría por una fusión de Caixa Galicia y/o Caixanova con otras entidades no gallegas. Imaginemos que fuese con Caja Astur. Sería una buena solución, ya que se complementarían y la entidad del Principado, cuyo volumen equivale a un tercio del de Caixa Galicia, tiene unos buenos ratios de solvencia.

Finalmente, el cuarto escenario: la fusión de CXG y la división de empresas de Caixanova. Es la operación menos complicada pero también la que menos resuelve, teniendo en cuenta el nuevo contexto financiero de España.

¿Cuál es la mejor opción? No es fácil pronunciarse sin antes llevar a cabo estudios sobre las ventajas e inconvenientes de cada operación. Lo que sí parece evidente es que José Luis Méndez y el tandem Julio Gayoso/José Luis Pego están asomados al reto más importante de sus vidas como financieros de altos vuelos y mucha mili. Ellos, que probablemente creían que lo habían visto todo, se encuentran ahora también pendientes de una crisis importada de consecuencias imprevisibles. Para todos.