Revelan el misterioso y blindado origen de la fortuna de la familia real británica
La fortuna de la familia real británica, una de las más grandes del país, ha sido objeto de controversia durante décadas debido a la opacidad sobre sus fuentes de ingreso. Sin embargo, una reciente investigación de Channel 4 y el diario The Sunday Times ha sacado a la luz cómo los ducados de Lancaster y Cornualles, gestionados directamente por el rey Carlos III y su hijo Guillermo, generan anualmente millones en ingresos derivados de propiedades inmobiliarias alquiladas. a diversas instituciones, incluidos colegios, hospitales y hasta instalaciones militares. Este análisis se da tras años de tensión entre el Parlamento y la monarquía en torno a la falta de transparencia financiera.
La investigación revela que solo el año pasado los ingresos obtenidos a través de estos ducados ascendieron a 60 millones de euros. Estos fondos pueden ser utilizados libremente por Carlos III y el príncipe de Gales debido a un régimen fiscal privilegiado que los exime del pago de impuestos como el de sociedades o plusvalía, y que los protege de posibles expropiaciones en caso de obras públicas. Además de hospitales y prisiones, las propiedades de la familia real abarcan desde puertos y orillas fluviales hasta terrenos utilizados para la transmisión de electricidad y abastecimiento de combustible.
El origen de estos vastos territorios se remonta a la conquista normanda de 1066, y desde entonces, la monarquía ha mantenido el control sobre gran parte del suelo del Reino Unido. Aunque en el siglo XVIII se transfirieron al Gobierno las propiedades más extensas, conocidas como Crown Estate , la familia real mantuvo el derecho sobre los ducados de Lancaster y Cornualles, los cuales administran directamente. A través de ellos, se obtienen beneficios destinados a cubrir los gastos privados del monarca y del heredero.
Según la investigación, la riqueza acumulada por los Windsor a través de estos patrimonios ha crecido exponencialmente: en los años 60, cada ducado generaba en torno a seis millones de euros anuales, pero hoy en día esta cifra supera los 30 millones por cada uno. En total, ambos ducados abarcan 728 kilómetros cuadrados de tierras repartidas por Inglaterra y Gales.
Uno de los puntos más llamativos del informe es la cantidad de instituciones que, directa o indirectamente, contribuyen a las arcas de la monarquía mediante el pago de alquileres. La prisión de Dartmoor, situada en el parque nacional homónimo, abona alrededor de 1,8 millones de euros al año por albergar a 640 reclusos de baja peligrosidad. Asimismo, el hospital Guy's and St Thomas, en Londres, entrega cerca de un millón de euros anuales por el uso del terreno en el que se estacionan las ambulancias y se llevan a cabo sus operaciones.
En el sector educativo, el ducado de Cornualles también se beneficia de los arrendamientos: el condado de Devon paga anualmente unos 380.000 euros por el terreno donde se ubica el Colegio de Educación Primaria de Princetown Community, mientras que otras escuelas, como el Farrington Gurney en Bath y el Colegio Primario de Welton, también deben abonar millones de euros cada año.
El Ministerio de Defensa británico no escapa a esta dinámica, asumiendo alquileres millonarios para utilizar instalaciones militares como la Real Escuela Britannia de la Armada en Dartmouth, donde tanto Carlos III como Guillermo recibieron formación militar. En esta academia naval, el Estado paga alrededor de un millón de euros al año por el uso de sus instalaciones. A lo largo de la costa, el Gobierno también destina 12.000 euros anuales en derechos de servidumbre para el repostaje de submarinos nucleares en la base de Plymouth.
En cuanto a su responsabilidad fiscal, tanto Carlos III como el príncipe Guillermo pagan voluntariamente el impuesto sobre la renta con una tasa máxima del 45%, aunque suelen ser reticentes a divulgar detalles de sus finanzas. La última cifra conocida corresponde a 2022, cuando Isabel II desembolsó siete millones de euros en impuestos, lo que equivale a un 25% de los ingresos generados por el ducado de Lancaster, una vez aplicadas las deducciones fiscales.
Con esta revelación, la monarquía británica vuelve al centro del debate sobre su papel en la economía nacional y la transparencia en el manejo de sus bienes. Mientras tanto, se estima que el presupuesto de la Casa Real británica para 2025 ascenderá a 157 millones de euros, cifra que contrasta fuertemente con los 8,5 millones que recibe la Casa Real española. La investigación evidencia cómo la realidad británica ha logrado consolidar y multiplicar su patrimonio a lo largo de los siglos, manteniendo sus privilegios económicos en un contexto que cada vez exige mayor rendición de cuentas. @mundiario



