¿Realmente son enemigas?: esto es lo que revela el lenguaje corporal de Meghan y Kate

Ríos de tinta corren sobre la supuesta enemistad de las duquesas. ¿Será cierta? Una experta fue entrevistada por un medio británico y esto es lo que reveló sobre la relación de las cuñadas.

Kate Middleton, duquesa de Cambridge; y Meghan Markle, duquesa de Sussex. RR SS
Kate Middleton, duquesa de Cambridge; y Meghan Markle, duquesa de Sussex. / RR SS

Meghan Markle sigue estando en medio de la polémica gracias a su supuesto mal carácter que ha ocasionado la dimisión de cuatro importantes miembros de su equipo, una cuestión que ha minado su imagen y ha servido para avivar otras polémicas, como la supuesta mala relación que tiene con su cuñada, Kate Middleton.

Es imposible saber si es cierto que las cuñadas se llevan mal debido a que han sido muy pocas las veces que las hemos visto juntas y casi siempre están acompañadas de sus respectivos maridos. Dan la impresión de cordialidad, pero no de complicidad, una cuestión que compartían los príncipes Guillermo y Harry con Middleton desde que se uniera a ellos a todos los actos oficiales.

 

Tanto Meghan como Kate son muy opuestas entre sí. La duquesa de Cambridge ha tenido todo el tiempo del mundo para adaptarse a las normas de la monarquía y solo destacar por pequeños actos de rebeldía, mientras que Markle ha llegado de forma muy rápida a la vida de los Windsor y puede que le esté costando mucho más adaptarse. Pero ¿estas son razones para llevarse mal? No exactamente, si hablamos de sus diferentes estilos, formas de ser, la popularidad de cada una… entonces vamos acumulando una serie de cosas que si podrían ayudar a que ambas familias se distancien.

La especialista en comunicación no verbal Judi James fue entrevistada por The Sun, donde examinó el primer encuentro entre Meghan y Kate el pasado mes de febrero por el Royal Foundation Forum. Los príncipes acudieron con sus respectivas parejas y al parecer, desde aquel instante quedó bajo relieve la relación distante de las duquesas.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

It was inevitable that two beautiful young royal wives would become the focus of widespread fascination, universally admired and unrelentingly pursued. The cameras and the commentators simply loved them. How long – in these days of celebrity worship, reality television, new angles and fake news – could this undiluted adulation last? Well, it lasted four months. That’s a lifetime in terms of contemporary culture where reputations are made and unmade with the flash of an online headline. The whirlwind romance between Prince Harry and Meghan Markle culminated in the second “wedding of the century” in July this year. The first, between Harry’s elder brother William, heir to the British throne, and Catherine Middleton, in 2011, was certainly no whirlwind, but it too satisfied the world’s need for a fairy tale and revived interest in the Windsor dynasty. These young men are, after all, the sons of the popular People’s Princess Diana, and carry the dreams and genes of their adored mother. In his homily in the “wedding of last century,” when the princes’ parents married, Robert Runcie, famously intoned, “This is the stuff of which fairy tales are made.” It soon became the stuff of which nightmares are made, and the unravelling of the marriage of the Waleses became a feeding frenzy. Journalist Walter Bagehot’s warning against “letting in daylight upon magic” looked like anachronistic fantasy in a flurry of flashbulbs and some horrendous headlines. Twenty years on, interest in the romantic lives of the next generation of Windsors filled the gap left by their mother. Like many an undergraduate, Prince William promptly fell in love, but unlike most, that love endured. ⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀ Then along came Meghan Markle. Would The Three Musketeers become (to use George VI’s phrase) “Us Four”? Recounting the moment he proposed, Prince Harry confided, “All the stars were aligned.” Certainly, at least two real stars were in alignment – the bride and groom – famous in their own spheres, but together a stellar union, the the first match between a prince and an actress since Grace Kelly married Prince Rainier III of Monaco. #kensingtonpalace 📷MaxMumby

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En uno de los momentos del encuentro, todos se ríen, una ocasión que Meghan aprovecha para voltear su silla y mirar directamente a su entonces prometido, pero al mismo tiempo le da la espalda a Kate, dejando claro con quién se siente realmente cómoda, evitando mirar hacía la dirección de los duques de Cambridge.

La experta también asegura que durante las intervenciones de cada una, cuando debían verse directamente, ambas intentaban demostrar sus fuertes aptitudes. “Markle se esconde de Kate dejando caer su pelo hacía el lado en el que está ella, mientras así se siente más segura de reír dejándola ‘atrás’, un gesto que predomina todo el tiempo”, asegura James. “Tanto una como la otra se alejaban entre sí con su silla giratoria, dando señales de incomodidad entre ellas”. Sin duda, durante todas sus apariciones, ambas no han dado mayor muestra de cercanía, porque, como ya mencionamos, las duquesas no se conocen desde hace mucho tiempo y ambas tienen formas de ser muy distintas, por lo que será cuestión de tiempo que lleguen a adaptarse la una a la otra. @mundiario

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