Alarma en Zarzuela: Sofía cancela todos sus actos para acompañar a Irene en su fase crítica
La reina Sofía ha optado por situar el ámbito familiar por encima de cualquier compromiso institucional. La madre del rey Felipe VI ha cancelado de forma indefinida su agenda para permanecer en el Palacio de la Zarzuela junto a su hermana Irene de Grecia, cuya salud se ha deteriorado de manera significativa en las últimas semanas. Fuentes cercanas a la Casa Real han confirmado que el empeoramiento es tan acusado que la emérita no desea alejarse de ella ni un solo día.
Esta decisión implica posponer dos actos de gran relevancia previstos en Las Palmas de Gran Canaria. El primero de ellos era la recepción del Premio Gorila 2024, un reconocimiento otorgado por la Fundación Loro Parque por su compromiso sostenido con la protección de la biodiversidad y la fauna en peligro. Al día siguiente debía celebrarse su investidura como doctora honoris causa por la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, una distinción académica que se sumaba a la que ya recibió en 2024 por parte de la Universidad CEU San Pablo. Ambos eventos se reprogramarán cuando la situación familiar lo permita.
La situación personal de doña Sofía es especialmente dura. En apenas unas semanas ha afrontado la pérdida de su prima segunda y gran amiga, la princesa Tatiana Radziwill, cuyo funeral tuvo lugar en París y al que la emérita asistió acompañada por el rey Felipe VI y sus hijas, las infantas Elena y Cristina. La familia real griega, encabezada por Ana María de Grecia y el príncipe Pablo, también estuvo presente en el emotivo adiós. Este nuevo golpe emocional llega en pleno duelo, agravando un contexto ya marcado por la preocupación.
La princesa Irene, de 83 años, lleva un largo tiempo lidiando con un deterioro cognitivo que ha limitado su presencia en actos públicos y benéficos. Su última aparición se remonta a febrero de 2025, en la boda del príncipe Nicolás de Grecia, donde acudió en silla de ruedas y arropada por Sofía y la infanta Cristina. Según fuentes del entorno familiar, la evolución ha sido lenta pero descendente, hasta alcanzar la gravedad actual. La revista ¡Hola! aseguraba esta semana que “su vida se va apagando día a día”, un mensaje que refleja la preocupación creciente en Zarzuela.
La relación entre Sofía e Irene ha sido una constante de absoluta complicidad a lo largo de sus vidas. Criadas en la corte helena bajo la tutela de los reyes Pablo y Federica, la princesa Irene decidió hace décadas renunciar al matrimonio y a la maternidad para permanecer junto a su hermana mayor. Lo expresó con claridad en una entrevista concedida a la periodista Pilar Urbano: “Mi lugar estaba al lado de Sofía”. Cumplió con esa determinación instalándose definitivamente en España en 1984 y convirtiéndose en figura esencial en la vida cotidiana de la actual reina emérita.
Desde entonces, Irene ha vivido en el Palacio de la Zarzuela como un miembro más del núcleo familiar. No solo ha sido compañía constante, sino también consejera fiel en los momentos difíciles, manteniéndose siempre discretamente “a un paso” de Sofía, según describen quienes las conocen. Hoy es la emérita quien devuelve ese apoyo incondicional, suspendiendo obligaciones públicas para velar por su hermana en un momento decisivo.
Mientras no se produzca una mejoría, la reina Sofía permanecerá en Madrid. La Casa Real mantiene la discreción habitual sobre cuestiones privadas, pero confirma que no habrá desplazamientos ni compromisos oficiales hasta nuevo aviso. El foco, por ahora, está puesto exclusivamente en el bienestar de la princesa Irene, cuya situación mantiene en vilo tanto a la familia como a quienes conocen la estrecha relación entre ambas. @mundiario


