Honda encuentra la grieta del reglamento y dispara la ilusión de Fernando Alonso
La Fórmula 1 cerró en Abu Dabi la era del efecto suelo con Max Verstappen como dominador absoluto. Tres títulos, cifras irrepetibles y una superioridad incuestionable marcaron el ciclo 2022-2025. Pero los cambios de reglamento nunca son neutrales. Cuando una etapa muere, otra empieza a germinar. Y 2026 huele a redistribución del poder.
Verstappen ya vive su propio cambio simbólico al abandonar el dorsal 1 y adoptar el 3. No es solo una cuestión estética, es un reflejo del nuevo Red Bull que se avecina. El equipo ha perdido a sus figuras fundacionales y afronta el futuro con un proyecto menos blindado. La estabilidad ya no es absoluta en Milton Keynes.
Además, Red Bull llega al nuevo reglamento con dudas técnicas evidentes. El desarrollo extremo del coche de 2025 restó recursos al proyecto de 2026. Mientras algunos exprimían el presente, otros pensaban en el mañana. Aston Martin y Williams apostaron pronto por el cambio. Y esa diferencia puede ser decisiva.
Ahí entra Honda, que ha dado con soluciones clave para la nueva unidad de potencia. Sin MGU-H y con un peso eléctrico mucho mayor, el fabricante japonés ha optimizado eficiencia y entrega de energía. No es magia, es ingeniería bien interpretada. Un “truco” legal que puede marcar el arranque del ciclo.
Aston Martin aparece como el gran beneficiado de este escenario. Proyecto diseñado desde cero, motor Honda y Fernando Alonso como referente competitivo. Mientras Verstappen observa y Red Bull se reinventa, Alonso aguarda. Si el tablero se mueve, él ya sabe dónde colocarse. La F1, otra vez, puede darle una oportunidad. @mundiario


