El vino gallego, motor del rural entre la resiliencia y los desafíos del futuro
El vino gallego se ha consolidado en las últimas cuatro décadas como una historia de éxito en el ámbito rural. Desde la entrada de España en la Unión Europea, el sector ha pasado de ser una actividad dispersa y de subsistencia a convertirse en un motor económico con proyección internacional. La especialización en vinos de gama media-alta, la creación de un tejido industrial sólido y el empuje exportador sitúan hoy al vino como una de las joyas de la corona de la economía rural gallega.
Sin embargo, los logros alcanzados no ocultan los retos que marcan el presente y condicionan el futuro. Tres destacan especialmente en el debate: la apertura y consolidación de mercados internacionales en un contexto de tensiones arancelarias, la adaptación a los cambios en el consumo –donde crece el interés por vinos con menor graduación alcohólica– y el cumplimiento de normativas medioambientales cada vez más exigentes. A todo ello se suma un desafío transversal: el impacto del cambio climático, que altera los ciclos de la vid y amenaza con modificar las condiciones que explican la singularidad de los vinos gallegos.
El Foro Económico de Galicia, que desde 2016 reúne a académicos, empresarios y representantes de la administración para reflexionar sobre el futuro del rural, ha decidido este año centrar su mirada en el vino. Lo hace de la mano del Grupo Terras Gauda, con el nacimiento del Foro Rural Terras Gauda, un espacio renovado de debate y propuestas, coordinado por Edelmiro López, Fernando González Laxe y Alfonso Ribas. Una treintena de expertos, investigadores universitarios, empresarios y responsables públicos participaron en las cinco sesiones que abordaron desde la producción y el consumo hasta el enoturismo, pasando por las denominaciones de origen, la gestión de la tierra y la sostenibilidad.
El diagnóstico compartido por los ponentes es claro: la vitivinicultura gallega ha alcanzado un nivel de madurez envidiable, pero no puede conformarse. La reducción de consumo interno, la pequeña dimensión de muchas bodegas y la presión de precios en mercados globales obligan a repensar estrategias. Las denominaciones de origen, cinco en total, se han revelado como estructuras imprescindibles para reforzar la calidad, la diferenciación y la visibilidad de los vinos gallegos.
Un papel estratégico en la ordenación del rural
Otro aspecto central es la gestión del territorio. Los viñedos no solo generan renta, sino que desempeñan un papel estratégico en la ordenación del rural: previenen el abandono, actúan como cortafuegos naturales frente a los incendios y contribuyen a la sostenibilidad del paisaje. La prevención del abandono de tierras se convierte, por tanto, en un asunto económico, ambiental y social a la vez.
El cambio climático aparece como telón de fondo ineludible. No se trata únicamente de una amenaza, sino también de una oportunidad para diferenciar la producción mediante prácticas sostenibles, reducción del uso de químicos y un mayor cuidado del suelo. La transición hacia una viticultura más respetuosa con el medio puede convertirse en un factor competitivo en los mercados internacionales, donde la sostenibilidad gana terreno.
Por último, el enoturismo se abre como vía complementaria de ingresos y de dinamización territorial. Las rutas del vino, la visita a bodegas y la conexión entre cultura, paisaje y gastronomía consolidan un producto con gran capacidad de atracción en mercados cada vez más exigentes. El Foro Rural Terras Gauda fue inaugurado por Víctor Nogueira, presidente del Foro Económico de Galicia; Santiago Lago, director del Foro, y Antón Fonseca, CEO del Grupo Terras Gauda.
El vino gallego, en definitiva, es un ejemplo de resiliencia y dinamismo. Su trayectoria demuestra que el rural gallego puede ser competitivo, innovador y generador de valor. Pero la lección más importante que deja el Foro Económico de Galicia es que nada está garantizado: el éxito de hoy no asegura el de mañana. Solo con visión estratégica, cooperación entre agentes y adaptación constante podrá el sector seguir siendo un motor para Galicia y un embajador privilegiado de su identidad en el mundo. @mundiario



