Los socialistas expulsados en Santiago ganan las primeras batallas al grupo de Aitor Bouza
El expedientado Gonzalo Muíños se mantiene como portavoz del PSOE en el pleno de presupuestos y la dirección local termina siguiendo el criterio de los expulsados, al permitir la aprobación de las cuentas de Goretti Sanmartín.
El PSOE de Santiago no levanta cabeza como consecuencia del expediente –y posterior expulsión– de cuatro de sus seis concejales; un conflicto que ha convertido la capital gallega en la ciudad con menos representación municipal socialista de toda España y que amenaza con laminar las opciones electorales de los del puño y la rosa en Compostela a corto y medio plazo.
Apenas una semana después de que Ferraz comunicase las expulsiones a los citados cuatro concejales, las últimas noticias no resultan favorables para el oficialismo que encabeza Aitor Bouza. El informe del secretario del Ayuntamiento de Santiago estableció que esos ediles no serán desplazados al grupo mixto hasta que la medida disciplinaria adquiera la condición de firme, a pesar de que los oficialistas trasladaron a los medios que los expulsados ya lo estaban definitivamente.
Así pues, todos han formado parte del grupo socialista en el pleno municipal de este jueves, en el que Gonzalo Muíños –y no Sindo Guinarte, por el que apuesta la dirección capitaneada por Aitor Bouza– ha seguido ejerciendo como portavoz. Y, para más inri, los dos concejales oficialistas, Sindo Guinarte y Marta Abal, han permitido con su voto la aprobación de los presupuestos locales, en línea con lo anunciado por los cuatro expulsados.
A esta posición han llegado después de varios días amagando con no permitir que las cuentas de la nacionalista Goretti Sanmartín salieran adelante, hasta el punto de buscar una foto del propio Aitor Bouza con la alcaldesa para escenificar una negociación.
Sin embargo, en vísperas del pleno, los cuatro concejales expulsados del PSOE aludieron al cambio de postura anunciado por el equipo de Aitor Bouza como un “teatrillo”. “En nada mejoró nuestro ayuntamiento con este teatrillo”, recalcaron, desde el convencimiento de que lo sucedido estos días “solo responde al afán de protagonismo” de algunos.
A pesar de que la número dos de Aitor Bouza, Laura Requejo –concejala en el municipio ourensano de Coles–, explicó a la militancia socialista que el cambio de postura obedecía a que la alcaldesa facilitó “toda la información requerida” y a que comprometió “concreción” en determinadas actuaciones, los concejales expulsados lo niegan. “Todo, absolutamente todo por lo que preguntaron ya había sido tratado en las reuniones de negociación en las que participó la propia Marta Abal”, subrayaron.
“Solo hay una cosa que no se había tratado antes. Un único asunto que fue su principal exigencia. Que digan a la ciudadanía cuál fue su principal reclamación al gobierno local para aprobar las cuentas locales. Entonces la gente verá que esto no va de mejorar la vida de nuestros vecinos. Esto va de otra cosa”, remacharon, en supuesta alusión a los motivos por los que se decidió su expulsión de las filas socialistas.
Perplejidad socialista
La crisis de Compostela es de tal envergadura que muchos socialistas creen que la dirección de Besteiro se ha equivocado profundamente: "nos hemos pegado un tiro en un pie", argumenta un exdiputado socialista que señala que la crisis se prolongará toda la legislatura con "dos grupos de socialistas en el pleno municipal".
En línea crítica también se manifestaron en redes referentes socialistas tan dispares como el exsecretario general del PSdeG Gonzalo Caballero y el exalcalde de Santiago Xosé Sánchez Bugallo. @mundiario


