La crisis del PSOE en el Concello de Santiago sigue debilitando a los socialistas frente al BNG
La dirección del PSOE ha decidido suspender de militancia al portavoz municipal socialista en Santiago, Gonzalo Muíños, por “indisciplina reiterada”; una resolución que ha desatado un terremoto político en la capital gallega y una ruptura total en la formación del puño y la rosa en Galicia. Todo ello no hace más que seguir debilitando al PSOE frente al BNG, ahora segunda fuerza política en Galicia y en Santiago, donde gobierna junto a Compostela Aberta.
Si bien el detonante de esta crisis fue, el pasado junio, la decisión de los seis concejales socialistas en el Pazo de Raxoi de votar junto al resto de fuerzas de izquierda –contraviniendo la orden de su líder local– a favor de una iniciativa en contra de las viviendas turísticas irregulares, su origen y su motivación son otras.
Tras la debacle electoral del PSOE compostelano, que en las municipales de 2023 cayó hasta ser tercera fuerza, el ferrolano Aitor Bouza, empleado del grupo parlamentario, se hizo con las riendas del partido. A la dimisión del exalcalde Bugallo pretendió entonces Bouza sumar otras cuatro salidas, y que así corriera la lista hasta el número 11 –donde él había logrado situarse–, pero ni sus presiones ni las de su mano derecha, Marta Álvarez-Santullano, surtieron efecto.
Aitor Bouza logró situarse en puestos de salida para las elecciones autonómicas, número cuatro por la provincia de A Coruña. “Teníamos al mejor candidato y ahora tenemos al mejor equipo", declaraba ufano entonces el de Ferrol, feliz ante la perspectiva de convertirse en diputado. La noche del 12 de febrero de 2024 no solo fue oscura para José Ramón Gómez Besteiro, que obtenía el peor resultado histórico para el PSdeG: solo habría tres actas para los socialistas por la demarcación coruñesa, con lo que Aitor Bouza se quedaba fuera.
SUCESIÓN DE CONFLICTOS
Así pues, vuelta al inicio. Sin cargo institucional para él, Bouza trató al menos de asegurar un sueldo a dos de sus colaboradoras. Una, concejala en Coles (Ourense); la otra, exconcejala en Vilalba (Lugo). Ambas, excompañeras en Xuventudes Socialistas. Según el plan de Bouza, reemplazarían al jefe de prensa del grupo socialista en el Ayuntamiento de Santiago y a quien había sido durante años la jefa de gabinete de Bugallo en la alcaldía.
Como secretario local, dio instrucciones de ejecutar los despidos para contratar a esas dos personas de su entorno –acuerdo firmado por la propia concejala en Coles, Laura Requejo, en calidad de secretaria de Organización del PSOE de Santiago–, y el malestar empezó a correr internamente en el partido en Santiago.
Consciente de que los despidos no serían bien vistos, fue aplazando su ejecución hasta reaparecer en vísperas del pleno del ayuntamiento en el que se votaba sobre las viviendas de uso turístico. Algunos asumieron que se trataba de un intento de torcer la voluntad de los seis ediles, unidos en la idea de votar a favor de una medida que reivindicaban fruto de las actuaciones del anterior gobierno local presidido por el PSOE. Sin embargo, ese “chantaje”, como algunos lo definieron, no les doblegó. Gonzalo Muíños, en su calidad de portavoz, se negó a firmar los ceses. Y los seis impidieron con su voto favorable que el PP tumbase la iniciativa del BNG contra las viviendas turísticas irregulares.
¿DIVISIÓN EN EL GRUPO?
Desde el día que se anunciaron los expedientes a los concejales, todos ellos aseguraron que se harían corresponsables de las sanciones que se pudiesen imponer a cualquiera de ellos. “Que quede claro: a mí me importa un huevo quedarme sin grupo municipal en Santiago”, llegó a pronunciar entonces el secretario provincial del PSOE coruñés y, junto a José Ramón Gómez Besteiro, principal valedor de Bouza, Bernardo Fernández, para justificar que debían tomarse medidas contra los ediles.
Sin embargo, finalmente parece que Bouza ha logrado un primer objetivo, que es la división entre los seis representantes municipales.Tras la comunicación de la expulsión de Gonzalo Muíños del PSOE, la dirección local ya ha expresado su confianza en Gumersindo Guinarte para ejercer la portavocía y en Marta Abal como secretaria. Por el momento, eso sí, el grupo ha dejado claro su apoyo a Muíños y ha defendido que debe continuar como portavoz mientras no se pronuncie la comisión de ética y garantías del PSOE sobre su expediente.
MUÍÑOS RECURRE Y AVISA
Por su parte, Muíños ha avanzado que recurrirá ante ese órgano y que no descarta acudir a la justicia ordinaria “frente a una decisión que, desde luego, no se sustenta en ningún incumplimiento real (…), sino que supone la culminación de un trabajo de fondo de la ejecutiva local, que persiguió la suplantación del grupo municipal socialista (…) exigiendo dimisiones arbitrarias”.
“Seguiré hasta el último día del mandato siendo leal a los votantes del Partido Socialista, al programa electoral con el que me comprometí y, sobre todo, a mi ciudad, Santiago de Compostela. Primando siempre el interés general por encima de cualquier cuestión particular. Porque de eso va el servicio público y la política local. Y, quien se quiera descolgar de ese espacio, el de la lealtad y el compromiso con Santiago, tendrá que explicarlo”, concluye.
BUGALLO, CONTRA LA EXPULSIÓN
El mismo día que saltaba la noticia de la expulsión de Gonzalo Muíños, reaparecía Sánchez Bugallo con un mensaje en sus redes sociales para manifestar su “tristeza y disgusto”. El exalcalde, que perdió la alcaldía al ser superado por la nacionalista Goretti Sanmartín, no goza ya de peso en la agrupación compostelana tras su mal resultado electoral y sus maniobras para colocarse como senador.
En todo caso, decidió mostrar su desacuerdo con el respaldo brindado por la dirección del PSdeG de Besteiro y de Ferraz a la estrategia seguida por Aitor Bouza, que deja en Santiago un partido aún más roto y dividido. A juicio del exalcalde de Compostela, la medida tomada contra el portavoz socialista “no resuelve el conflicto, sino que lo eleva de categoría”.
BESTEIRO RESPALDA LA EXPULSIÓN
En la grave crisis del socialismo de Santiago no ha sido menor el papel del secretario general del PSdeG, José Ramón Gómez Besteiro, que ha formado parte de varias reuniones y conversaciones con distintos miembros del partido en la capital gallega. Pero su estrategia siempre ha sido alineada con la de Aitor Bouza, su hombre de confianza en Compostela.
De hecho, tras confirmarse que continuaría como líder socialista ante la ausencia de candidatura alternativa, Besteiro salió a respaldar la suspensión de militancia de Gonzalo Muíños en una entrevista concedida a Europa Press. “No es el fin del mundo" o "un punto más en la vida orgánica del partido" fueron algunas de las expresiones que utilizó para explicar la crisis socialista compostelana.
Pero, lejos de estar resuelta, la decisión del grupo municipal de mantener a Muíños como portavoz evidencia que esta crisis seguirá. Mientras, las ofertas de puestos por parte de la dirección gallega a algunos de los concejales para que cambien de posición todavía tensan más a la agrupación local. El PSOE ha pasado de ser un partido de mayorías en Santiago –sobre todo con Xerardo Estévez– a ser cada vez más marginal, en beneficio del PP y del BNG. @mundiario

