Pulso universitario en Galicia por la descentralización de la Facultad de Medicina

La USC defiende mantener la docencia completa en Santiago y alerta de que la creación de nuevas facultades en A Coruña y Vigo rompería el equilibrio alcanzado en el sistema universitario gallego.

Facultad de Medicina de la Universidad de Santiago de Compostela. / Mundiario
Facultad de Medicina de la Universidad de Santiago de Compostela. / Mundiario

Mantener la docencia expositiva en cuarto y quinto curso, y que los títulos sigan siendo expedidos únicamente por la Universidade de Santiago de Compostela (USC) son las dos líneas rojas que la Facultad de Medicina compostelana ha marcado en el debate sobre la descentralización de los estudios de esta especialidad. La iniciativa, impulsada por el rector de la Universidade da Coruña (UDC) y respaldada en menor medida por el rector de la de Vigo, ha reabierto una disputa latente sobre el equilibrio del sistema universitario gallego.

Desde Santiago se asume que la Xunta, a través de las consellerías de Sanidade y de Educación, mantendrá la propuesta presentada en una rueda de prensa conjunta el pasado 31 de julio. El plan pasa por descentralizar la docencia práctica en el segundo ciclo del grado, es decir, en cuarto, quinto y sexto curso. Las prácticas del último año ya se realizan en los distintos hospitales gallegos bajo la tutela de profesionales vinculados a la USC, especialmente profesores asociados de Ciencias da Saúde (PACS) que ejercen en las distintas ciudades: en torno a 25 en Vigo y A Coruña, y entre 5 y 10 en Ferrol, Pontevedra, Lugo y Ourense.

En el marco de las negociaciones, la UDC mantiene su intención de poner en marcha una Facultad de Medicina y la Universidade de Vigo podría sumarse a la iniciativa si no se alcanza un acuerdo satisfactorio. La USC, sin embargo, rechaza compartir la docencia en cuarto y quinto curso y que los títulos sean expedidos conjuntamente por las tres universidades, fórmula que A Coruña y Vigo estarían dispuestas a aceptar. En Santiago interpretan esta propuesta como un nuevo agravio hacia una institución que, desde 1990, ha cedido espacio para favorecer el crecimiento de las demás universidades gallegas.

La cuestión de la exclusividad fue abordada esta semana en un foro celebrado en el Club Financiero de Santiago, con la participación de los directores de las dos principales escuelas sobre las que se asientan los cimientos de la UDC y la UVigo. Miguel Abelleira, responsable de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de A Coruña, subrayó que “somos la única Facultad de Arquitectura que hay en Galicia” y que esa singularidad “nos permite avanzar en la excelencia, colaborar con los clústeres de la construcción, con las principales empresas del sector y con universidades punteras de todo el mundo”.

Una idea similar defendió José Fariña, director de la Escuela de Ingeniería Industrial de Vigo, quien incidió en la necesidad de mantener “una relación permanente entre la universidad y la empresa”. Recordó que esa exclusividad les impulsa a superar cada año la tasa inicial de ocupación de 2.100 estudiantes, alcanzando en torno a 2.500 matriculados.

En ese mismo foro, el decano de la Facultad de Medicina, José Carreira, reivindicó la trayectoria del centro compostelano, destacando que el 84,26% de los alumnos completan el grado en el tiempo previsto, frente a una media del 57,7% en el conjunto de la USC. También subrayó la baja tasa de abandono —del 5,43% en primero y del 9,79% en los cursos posteriores—, frente al 22% de otras titulaciones, y el hecho de que el 100% de los egresados trabaja en puestos relacionados con su formación.

José Ramón González-Juanatey. / Dentaid
José Ramón González-Juanatey. / Dentaid

La necesidad de preservar la excelencia

El jefe de Cardiología del CHUS y miembro del Instituto de Investigación Sanitaria (IDIS), José Ramón G. Juanatey, fue el más contundente en su intervención. Defendió la necesidad de preservar la excelencia y alertó de los riesgos de fragmentar la formación médica. “El mejor indicador para valorar la excelencia es la cuenta de resultados”, afirmó. A su juicio, “el éxito de las instituciones públicas debe medirse por su capacidad de generar fondos y riqueza al sistema”. Juanatey defendió la creación de ecosistemas cooperativos y advirtió de que “la fragmentación conduce a la irrelevancia”.

Incluso el propio conselleiro de Sanidade, Antonio G. Caamaño, se mostró contrario a la creación de nuevas facultades. “No faltan médicos, lo que hay es escasez de determinados especialistas”, señaló. Recordó además que “cada año unos seis mil graduados renuncian a sus plazas MIR y otros tres mil ni siquiera se presentan a los exámenes”.

Resulta llamativo que los responsables de las principales facultades de A Coruña (Arquitectura) y Vigo (Ingeniería Industrial) reivindiquen la exclusividad como garantía de excelencia, mientras los rectores de ambas universidades impulsan un proceso que podría fragmentar una de las facultades más prestigiosas de España, según diversos ránkings académicos. Si prospera la iniciativa de descentralización, no faltarán voces en la USC que reclamen, con el mismo argumento, la implantación de estudios de Arquitectura e Ingeniería Industrial en Santiago. @mundiario

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