El premio José Luis Alvite, un galardón para honrar el columnismo que perdura
El premio José Luis Alvite, un galardón para honrar el columnismo que perdura, ya está en poder del periodista coruñés Luis Ventoso, a quien se lo entregó la presidenta de la Asociación de Periodistas de Galicia, María Méndez, junto a la conselleira de Economía, María Jesús Lorenzana.
En tiempos en que el ruido mediático amenaza con devorar la reflexión pausada y el ingenio, el premio José Luis Alvite de columnismo emerge como un faro que reivindica el valor de la palabra bien escrita, el análisis profundo y la libertad crítica. Este año, en su décima edición, la Asociación de Periodistas de Galicia (APG) ha otorgado el reconocimiento a un galardonado que honra, por trayectoria y estilo, el espíritu del homenaje.
No fue casual que la entrega tuviese lugar en la Fundación Barrié, uno de los santuarios culturales de Galicia, ni que la escultura que simboliza el premio –A deusa de Alvite, obra de Acisclo Manzano– pasase de manos institucionales como las de la conselleira María Jesús Lorenzana a las de Ventoso. Porque este premio no es un simple trofeo: es una declaración de principios. Una defensa del columnismo como género literario y periodístico que moldea la opinión, denuncia lo turbio y pone belleza –e ironía– al día a día.
Luis Ventoso representa esa estirpe de periodistas que caminan entre la vocación literaria y la responsabilidad informativa. Lo han dicho quienes mejor lo conocen. Manuel Costoya, compañero de profesión y amigo, evocó el origen compartido en Peñarredonda y recordó que “Luis, igual que Alvite, es más escritor que periodista”. Un juicio que no encierra menosprecio hacia el oficio, sino todo lo contrario: lo ennoblece. Porque el buen columnismo se escribe con pensamiento, con estilo y con coraje. Y eso le sobra a Ventoso, que pasó por cabeceras como Diario 16, La Voz de Galicia, ABC y ahora El Debate, aportando siempre una mirada distinta y a menudo incómoda.
Premio una manera de estar en el oficio
El jurado, formado por la Junta Directiva de la APG, valoró su “profundidad analítica”, su “compromiso con la libertad de prensa” y “su claridad expositiva”. Son virtudes que escasean en un ecosistema mediático cada vez más condicionado por intereses ajenos al periodismo y más pendiente de la inmediatez que de la calidad. Premiar a Ventoso es, en definitiva, premiar una manera de estar en el oficio: desde el escepticismo honesto, desde la escritura precisa, desde una cierta nostalgia por un periodismo más bohemio –como él mismo evocó– pero también más auténtico.
Las palabras que pronunció Ventoso al recoger el premio destilan una modestia que desarma: “Solo soy un esforzado periodista de clase media”. Una definición que podría parecer una boutade si no fuera porque quienes lo rodean –desde Bieito Rubido hasta Costoya– atestiguan con afecto que la suya es una excelencia sin estridencias, hecha de constancia y talento. Como dijo la conselleira Lorenzana, el galardonado hace del día a día "una novela fascinante". En su discurso, Luis Ventoso recordó sus pasos en la profesión y destacó el papel de los periodistas Tucho Calvo, José Luis Gómez y Bieito Rubio en su trayectoria profesional.
El premio José Luis Alvite –llamado así en memoria de uno de los columnistas más brillantes y originales del periodismo gallego– no solo reconoce una trayectoria, sino que preserva una tradición: la del columnismo con alma, con pluma propia, con sentido del humor y sentido del deber. Con su prosa irónica y su mirada crítica, Luis Ventoso se suma, pues, a un linaje de articulistas que, como él mismo dijo de Alvite, hacen que “se les caigan diamantes en forma de metáfora”. @mundiario



