Galicia afianza su crecimiento económico en el arranque del segundo semestre de 2025

El Indicador Abanca-Foro de Conxuntura Económica registra en julio un avance interanual del 3,3%, impulsado por los servicios, aunque con sombras en el transporte marítimo y el turismo.
Los nueve anuarios que ha publicado el Foro Económico de Galicia. / Mundiario
Los nueve anuarios que ha publicado el Foro Económico de Galicia. / Mundiario

Galicia avanza con paso firme, pero no exento de riesgos. El último Indicador Abanca-Foro de Conxuntura Económica revela que Galicia mantiene el pulso del crecimiento. En julio, la economía gallega avanzó un 3,3% en términos interanuales, una décima más que en junio. La cifra consolida la tendencia positiva iniciada en primavera y sitúa el promedio de los últimos doce meses en una línea de estabilidad.

La lectura inmediata es optimista: once de las variables analizadas muestran un comportamiento positivo, dos más que el mes anterior. Destaca especialmente el sector servicios, que anota un incremento cercano al 10% en la cifra de negocios. Este motor, cada vez más decisivo en el tejido productivo gallego, confirma su capacidad de arrastre en un momento clave del ciclo.

Sin embargo, no todo es homogéneo. El transporte marítimo de mercancías acusa una caída cercana al 5% interanual, síntoma de las tensiones internacionales y de los ajustes en la logística global. Asimismo, el turismo, tras un 2024 excepcional, no logró repetir en julio los registros récord del año anterior. Aunque el retroceso es ligero, revela la dificultad de sostener niveles tan extraordinarios.

Los analistas del Foro Económico de Galicia advierten de que, si bien las previsiones para 2025 se sitúan por encima de las expectativas iniciales, es probable que el ejercicio cierre algo por debajo del brillante 2024. En todo caso, la economía gallega encara la recta final del año en condiciones razonablemente sólidas.

Todos estos datos aconsejan cierta cautela. El dinamismo de los servicios puede actuar como un colchón frente a las debilidades de otros sectores, pero no debería ocultar los desafíos estructurales que arrastra Galicia: la dependencia energética, el peso del transporte marítimo en sus exportaciones y la necesidad de diversificar su base industrial.

En un contexto europeo de incertidumbre, con el impacto de la inflación moderándose pero con tensiones geopolíticas aún abiertas, Galicia no es una excepción. El reto consiste en traducir el crecimiento coyuntural en avances de largo recorrido que consoliden empleo de calidad, competitividad e innovación.

El Indicador Abanca-Foro ofrece, en definitiva, una fotografía de claros y sombras: un panorama en el que la resiliencia de la economía gallega se confirma, pero también se enfrenta a la exigencia de no conformarse. El verdadero desafío es aprovechar el viento favorable de los servicios para reforzar un modelo económico que no dependa de ciclos puntuales, sino de una estrategia sostenida. @mundiario

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