Fracasa el intento de Besteiro de retirar a Tomé de la Diputación de Lugo
Los socialistas gallegos han evitado un nuevo cisma en la provincia de Lugo al mantener como presidente de la Diputación provincial al alcalde de Monforte, José Tomé. Lo cierto es que antes de las municipales ya se barajaba que el entorno de José Ramón Gómez Besteiro propiciaría el relevo de Tomé Roca al frente de la institución provincial y, tras las municipales, se realizaron unos primeros movimientos para relevarlo, intentando incluso evitar que fuese elegido como diputado provincial por Lemos. Pero, cuando se evidenció la dificultad de esta operación, dado que Tomé tenía el apoyo de todo el grupo municipal de Monforte y no desistía, los promotores de la misma decidieron dejar que el monfortino repitiese al frente de la Diputación.
El hecho de que Pedro Sánchez convocase elecciones para el 23 de julio fue un elemento central para no hacer estallar públicamente un conflicto con evidentes implicaciones electorales en la provincia, en la que el PP, con Elena Candia al frente, consiguió el mayor nivel de voto conservador en Galicia, cercano al 45% en las municipales de mayo.
Desde su regreso a la primera línea política, José Ramón Gómez Besteiro pasó de asumir las responsabilidades de delegado del Gobierno en Galicia, tan solo durante dos meses, a colocarse como cabeza de la lista socialista al Congreso por Lugo. Sin embargo, en su intento de retirar a José Tomé de la presidencia de la Diputación de Lugo utilizando para ello antiguos resortes de en la provincia, Besteiro descubrió que se generaría un fuerte conflicto, de modo que optó por frenar la maniobra que había diseñado con la aquiescencia del secretario general del PSdeG, Valentín González Formoso.
A pesar de que la mayor parte del equipo de Tomé en la Diputación, de origen besteirista, estaría dispuesto a "amoldarse" a una operacion de cambio en la presidencia, los riesgos se consideraron excesivos si saltaban a los medios de comunicación. De este modo, Tomé acabó reeditando el cargo el pasado viernes, aunque tuvo que incorporar en el grupo provincial a algún nuevo diputado crítico con él, como el portavoz socialista de Paradela, próximo a Lage Tuñas, mientras no repiten alcaldes con mayorías asentadas como los de Pedrafita, Xermade o Ribeira de Piquín. “Las maniobras políticas de Besteiro siempre acaban mal”, recuerda un veterano socialista lucense, aludiendo así al proceso por el cual la presidencia de la Diputación de Lugo acabó brevemente en manos de la popular Elena Candia en 2016.
La operación “cargarse a Tomé”, “inesperada y dolorosa” según el entorno del también alcalde de Monforte, es vox populi en la provincia de Lugo. Tanto, que Besteiro hubo de responder sobre ello en una reciente entrevista con El Progreso. “Tras el 28-M hubo movimientos en el PSOE lucense para tratar de promover un cambio en la presidencia de la Diputación. Hay quien dice que detrás estaba usted y quien dice que los aplacó por interés electoral. ¿Qué puede decir?”, le preguntaron, a lo que, con calculada ambigüedad, Besteiro respondió con un lacónico “ni una cosa ni otra”, escapando de explicitar su apoyo a Tomé Roca.
Históricos conflictos socialistas en Lugo
Lo cierto es que la historia de los socialistas a la hora de poner nombres para presidir la Diputación de Lugo siempre estuvo llena de sobresaltos. Cuando José Ramón Gómez Besteiro, concejal de Lugo, fue propuesto por primera vez para presidir el ente provincial, empezaron las conflictos. Por una parte, aquel ascenso no sentó bien a quien había sido su colega de corporación, Francisco Fernández Liñares, quien hoy acumula varias condenas de corrupción pero quien en 2007 lucía galones de poder socialista junto a Besteiro.
Pero donde peor sentó ese nombramiento fue en los históricos socialistas lucenses, desde la Montaña hasta A Mariña, que tras haberse batido años contra Cacharro Pardo consideraban que correspondía al alcalde de Becerreá, Manolo Martínez, hacerse con el puesto. Ese conflicto emergió cuando hubo que buscar sustituto para Besteiro. Primeramente, este despreció la opción de Juan Carlos González Santín, entonces secretario provincial, quien acabó dimitiendo. Besteiro maniobró para colocar nombres de perfil débil para que, consciente de sus limitaciones si perdía el resorte del poder directo, nadie pudiese hacerle sombra, y cerró las puertas nuevamente al alcalde de Becerreá, socialista histórico desde la transición.
Todo eso detonó en la crisis que dio la Diputación a la popular Elena Candia, hasta que posteriormente se recuperó con una moción de censura que situó al alcalde de A Pontenova como presidente provincial hasta 2019. Entonces José Tomé se movió y pidió el apoyo del entonces secretario general socialista, Gonzalo Caballero, para ascender desde Monforte a la Diputación provincial, consiguiendo ahora reeditar su mandato.
Fuentes socialistas próximas a José Tomé confirman que el alcalde de Monforte "conoce de primera mano" las maniobras que realizaron desde el entorno de Besteiro el pasado mes de junio para "promover su relevo" pero que no fueron adelante, por lo que cabe entender que la "guerra fria" continúa entre los socialistas lucenses. @mundiario

