El SOS en el PSdeG, más que justificado

El mensaje de SOS lanzado desde MUNDIARIO en un editorial publicado en junio estaba más que justificado. El 23-J, el PSOE pasó de estar igualado en escaños al PP en Galicia a quedar con seis escaños menos: 13 frente a solo siete.

Valentín González Formoso. / PSdeG
Valentín González Formoso. / PSdeG

El pasado 25 de junio, MUNDIARIO alertó en un editorial de que el PSdeG - PSOE se enfrentaba a una situación preocupante en Galicia de cara a las próximas elecciones generales y autonómicas, a la luz de las encuestas publicadas por el diario La Voz de Galicia, realizadas por su filial Sondaxe, y de otras circunstancias no menos lamentables.

A un mes de los comicios, los datos mostraban una caída significativa en el respaldo al tándem formado por Valentín González Formoso y José Manuel Lage Tuñas, lo cual –se decía ya entonces– "tiene importantes implicaciones para Pedro Sánchez y el propio socialismo gallego, que se encuentra cada vez más debilitado en manos de sus líderes actuales."

Dicho y hecho. Este 23-J, el PSdeG - PSOE sufrió una severa derrota. El SOS lanzado desde MUNDIARIO estaba más que justificado.

Por todo ello, el PSdeG atraviesa una situación delicada y preocupante tras los adversos resultados electorales de mayo y de julio y, ante esta desfavorable coyuntura, es comprensible que Gonzalo Caballero, exsecretario general del PSdeG y actual diputado autonómico, haya hecho un llamamiento a la formación para buscar una solución "de fondo", que fortalezca al partido y defina su posición política más allá del debate de primarias para la presidencia de la Xunta. Fundamentos no le faltan, ya que mientras el PSOE subió a nivel nacional, en Galicia descendió un 1,4%, lo que refleja la importancia de encontrar una estrategia adecuada para revitalizar al PSdeG.

Un partido sin proyecto para Galicia

En el conjunto de España, el PSOE logró un resultado satisfactorio, demostrando su capacidad para frenar el avance de la ultraderecha y otorgando legitimidad a Pedro Sánchez para formar un gobierno estable en España. Sin embargo, la situación en Galicia fue diferente, convirtiéndose en la única comunidad autónoma donde el Partido Socialista experimentó una disminución en el porcentaje de votos, mientras a nivel nacional aumentó en un 3,5%. El 23-J, el PSdeG pasó de estar igualado en escaños al PPdeG a quedar con seis escaños menos: 13 frente a solo siete. Únicamente en la provincia de Pontevedra, gracias a los votos socialistas en la ciudad de Vigo, gobernada por Abel Caballero, el PSOE pudo resistir frente al PP: ambos empataron en el número de escaños.

Si bien no pide dimisiones en la dirección del partido por el momento, Gonzalo Caballero considera que es fundamental buscar una solución más profunda que fortalezca la formación y establezca claramente su posición política. Además, enfatiza la necesidad de reorientar la acción del grupo parlamentario hacia un proyecto sólido y coherente, profundamente de izquierdas, verde, galleguista y feminista, superando los llamados municipalismos que han caracterizado al PSOE gallego.

El PSdeG se ha convertido en un partido que en Galicia se defiende en algunas ciudades, pero que carece de un verdadero proyecto socialdemócrata y galleguista para Galicia, alternativo a la consistente propuesta conservadora del PPdeG, encabezada por Alfonso Rueda, y el sólido proyecto nacionalista del BNG que encarna Ana Pontón, actual jefa de la Oposición, consecuencia de ser ya el Bloque la segunda fuerza con más escaños en el Parlamento de Galicia. Por si fuese poco, el PSdeG pasó de estar encabezado por personalidades de la talla del catedrático de economía Fernando González Laxe, que llegó a ser presidente de la Xunta de Galicia, a quedar en manos de otro tipo de perfiles.

La pobre gestión de Valentín González Formoso y Lage Tuñas está cuestionada y las voces críticas dentro del propio partido se hacen escuchar. Pablo Arangüena, diputado del PSdeG, ha censurado, por ejemplo, los resultados y ha advertido que el partido no puede vivir "divorciado de la realidad" ni "haciéndose trampas al solitario". Difícilmente se puede explicar de una manera más clara. @mundiario

Comentarios