Nueva escalada entre Israel y Palestina

 "Ciudadanos de Israel, estamos en guerra", dijo este sábado Benjamín Netanyahu. “Y ganaremos”, añadió, convencido de que "el enemigo pagará un precio como nunca antes había conocido”.
Benjamín Netanyahu, primer ministro de Israel. / RR SS
Benjamín Netanyahu, primer ministro de Israel. / RR SS

El conflicto entre Israel y Palestina, uno de los enfrentamientos más prolongados en la historia moderna, nuevamente acapara la atención internacional debido a una escalada de violencia que ha dejado un saldo desgarrador de víctimas. Desde su inicio en 1967, tras la victoria de Israel en la Guerra de los Seis Días y la posterior ocupación de Gaza, Cisjordania y Jerusalén Este, este conflicto ha persistido, cobrando innumerables vidas y causando sufrimiento a ambos lados. Ahora que las milicias de Gaza lanzaron un ataque sorpresa contra Israel sin precedentes –los grupos armados palestinos infiltraron decenas de milicianos y dispararon más de 2.200 cohetes–, el Ejército israelí declaró el estado de preparación para la guerra y comenzó a bombardear la Franja. "Ciudadanos de Israel, estamos en guerra", dijo este sábado Benjamín Netanyahu. “Y ganaremos”, añadió, convencido de que "el enemigo pagará un precio como nunca antes había conocido”. Fue su primera declaración pública sobre el tema, unas cinco horas después del inicio del ataque del grupo terrorista con base en Gaza.

Antes, en febrero de este año, el punto álgido de la escalada tuvo lugar cuando una redada del Ejército israelí en el campo de refugiados de Yenín, en Cisjordania, resultó en la trágica muerte de nueve palestinos y dejó a otros 20 heridos. Esta operación fue una de las más mortales llevadas a cabo por el Ejército israelí desde la Segunda Intifada (2000-2005). Horas después, un joven palestino perdió la vida cerca de Jerusalén durante una protesta en respuesta a estos eventos. Al día siguiente, un adolescente palestino de 13 años perpetró un atentado en una sinagoga en Jerusalén, cobrando la vida de siete personas, marcando así el ataque palestino más mortífero en los últimos 12 años. Estos son solo dos ejemplos de una serie de incidentes violentos que han ocurrido desde que Benjamín Netanyahu regresó al poder, respaldado por un Gobierno ultranacionalista, con un saldo de más de 30 palestinos muertos.

El secretario de Estado de Estados Unidos, Antony Blinken, expresó su urgente llamamiento a todas las partes involucradas en el conflicto para que trabajen en restaurar la calma. Sin embargo, es importante reconocer que israelíes y palestinos no están en igualdad de condiciones materiales ni parten de una posición equitativa. La ocupación israelí de Palestina sigue siendo el núcleo del conflicto, aunque también existe un poderoso movimiento palestino, Hamás, que no busca la negociación, sino la desaparición de Israel. Sin embargo, Netanyahu no debería justificar su falta de voluntad para negociar con la Autoridad Palestina y el endurecimiento de las condiciones de ocupación basándose únicamente en este último argumento.

La alianza de Netanyahu con partidos islamofóbicos ha suscitado una profunda preocupación, ampliamente fundamentada, tanto en el ámbito internacional como en el interior de Israel. El anhelo de paz entre Israel y Palestina, aunque complicado, parece estar aún más lejano hoy. Netanyahu ha asegurado su permanencia en el poder con el respaldo de elementos controvertidos, pero esta decisión está teniendo graves repercusiones tanto dentro como fuera de su país.

Un episodio de violencia que eleva la preocupación

Muestra de esta preocupación son las multitudinarias manifestaciones en Tel Aviv en contra de su Gobierno extremista. Además, las palabras de Blinken en Jerusalén sobre el respeto al sistema judicial, los derechos humanos, las minorías y la libertad de prensa han sido interpretadas como una crítica a la política interna del país. Sin embargo, la situación se ha complicado aún más en las últimas horas. Este sábado, las milicias de Gaza lanzaron un ataque sorpresa contra Israel sin precedentes, infiltrando decenas de hombres armados y disparando más de 2.200 cohetes en unas cinco horas. Esta operación, inédita por su magnitud y combinación de factores, resultó en al menos cinco muertes y más de un centenar de heridos. En respuesta, el Ejército israelí declaró el estado de preparación para la guerra, movilizando a miles de reservistas y lanzando la operación "Espadas de Hierro". El ministro de Defensa, Yoav Gallant, advirtió que "Hamás ha cometido un grave error".

 

Este nuevo episodio de violencia ha elevado la preocupación a niveles no vistos desde la guerra de 2021, en la que murieron aproximadamente 230 palestinos y 13 israelíes. Las autoridades israelíes han instado a la población a refugiarse en lugares seguros, especialmente en las localidades cercanas a la Franja de Gaza.

En este contexto, es más importante que nunca buscar una solución duradera al conflicto que respete las resoluciones de las Naciones Unidas y promueva una negociación que conduzca a la coexistencia de dos Estados soberanos. La paz entre Israel y Palestina es esencial para la estabilidad en la región y para poner fin al sufrimiento de quienes han vivido bajo la sombra de la violencia durante décadas. @mundiario

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