Debatir el plan de Urkullu no exige compartirlo

Lo interesante es abrir un espacio de diálogo para discutir la propuesta de manera abierta y constructiva, algo que no obliga a nadie a estar de acuerdo en todos sus puntos. Podría ser una tercera vía entre los partidos centralistas y los independentistas.
Íñigo Urkullu. / Mundiario
Íñigo Urkullu. / Mundiario

La propuesta de reforma territorial formulada esta semana por el lehendakari, Iñigo Urkullu, en un articulo en El País genera dudas entre los juristas y desata controversia entre los partidos. Lo sorprendente sería lo contrario. Lo sustantivo es que Urkullu plantea la idea de iniciar una "interpretación" de la Constitución de 1978 sin requerir una reforma formal. Es una propuesta que pretende allanar el camino hacia una "España plurinacional" que mejoraría la autonomía no sólo del País Vasco, sino también de Galicia y Cataluña, otorgando a estas comunidades la "capacidad de decidir". En una especia de tercera vía entre las posiciones de los partidos centralistas y los independentistas. el lehendakari vislumbra un proceso de colaboración con el Estado a través de una "convención constitucional" dentro de un año. Este convenio exploraría la actualización del modelo territorial garantizando al mismo tiempo la lealtad mutua entre las partes implicadas. Urkullu también subraya la importancia de abordar creativamente la actual encrucijada política.

Hay juristas que ven poco viable la propuesta de Urkullu y dudan sobre su constitucionalidad. Expertos consultados por el diario de Prisa consideran, por ejemplo, “ambiguo” el texto del lehendakari de una reforma territorial y creen que es difícil el encaje de la “plurinacionalidad”. Pero también hay expertos que opinan lo contrario, ya que el debate político en España siempre ha sido un terreno fértil para las discusiones y confrontaciones, especialmente cuando se trata de cuestiones territoriales.

Lo interesante, sin duda, es abrir un espacio de diálogo para discutir la propuesta de manera abierta y constructiva, algo que no obliga a nadie a estar de acuerdo en todos sus puntos. Por ejemplo, la  capacidad de decidir pactada –si es un eufemismo del derecho de autodeterminación– podría volver a ser una línea roja para los dos partidos que han gobernado España en las últimas décadas: el PSOE y el PP.

Pero la propuesta de Urkullu no especifica las nuevas competencias que las comunidades asumirían ni si esta "capacidad de decidir pactada" lleva implícita la celebración de una consulta para la independencia, lo cual deja espacio para la interpretación y abre la puerta a un debate necesario sobre el alcance de la reforma territorial; máxime cuando el documento del lehendakari evita las palabras "independencia" y "derecho de autodeterminación", lo que podría ayudar a reducir las tensiones y abrir un espacio para el diálogo con el PSOE y el PP. Urkullu aboga por una reinterpretación de la Constitución para alcanzar sus objetivos, en lugar de una enmienda de la Ley Fundamental, lo cual es una estrategia pragmática dada la falta de una mayoría clara para una reforma completa de la Constitución.

Un futuro plurinacional para España

La propuesta del  lehendakari busca construir, en definitiva, un futuro plurinacional para España sin la tensión territorial que ha persistido durante años. Se presenta como un enfoque novedoso y constitucionalmente viable. Aunque existen diferencias sustanciales, esta idea de reformar el modelo territorial para aumentar el autogobierno en algunas comunidades tiene similitudes con el plan Ibarretxe, que fue rechazado por el Congreso hace 18 años. El expresidente José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy, en su momento, se opusieron al plan Ibarretxe con argumentos que hoy podrían aplicarse al plan de Urkullu. Sin embargo, la realidad política y las demandas de la sociedad evolucionan, y puede ser conveniente considerar nuevas ideas.

En última instancia, es crucial que España tenga un diálogo realista y sincero sobre su estructura territorial 45 años después de la aprobación de la Constitución. La propuesta del lehendakari Urkullu es un paso en esa dirección, y aunque puede ser controvertida, merece ser debatida y analizada en detalle. El país debe encontrar un equilibrio que respete su unidad y diversidad, y el debate es el camino para lograrlo. @mundiario

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