África y Latinoamérica, en el punto de mira

En África persisten grandes desafíos y amenazas que socavan la vida de millones de africanos. La UE vuelve a colocar Latinoamérica en su agenda preferente y proyecta una ofensiva diplomática.
América Latina y África. / Google
América Latina y África. / Google

Europa ha mantenido relaciones históricas y significativas tanto con África como con América Latina, forjando vínculos que abarcan desde la colonización hasta la cooperación económica y política en la actualidad. Estas relaciones, moldeadas por la historia, la geografía y los intereses comunes, han experimentado transformaciones a lo largo del tiempo, reflejando las dinámicas cambiantes en el escenario global.

Las relaciones entre Europa y África se remontan a siglos atrás, cuando las potencias europeas llevaron a cabo la colonización de vastas regiones africanas. Durante este período, Europa explotó los recursos naturales de África y estableció un sistema de dominación política y económica que dejó profundas huellas en el continente africano. Sin embargo, en el siglo XX, las colonias africanas comenzaron a buscar la independencia y Europa tuvo que adaptarse a una nueva dinámica de relaciones.

En la actualidad, Europa y África mantienen una relación compleja que abarca diversos ámbitos, como el comercio, la inversión, la cooperación en materia de desarrollo y la migración. La Unión Europea (UE) ha establecido acuerdos de asociación con países y regiones africanas, con el objetivo de fomentar el desarrollo económico y fortalecer los lazos políticos. Estos acuerdos buscan promover el comercio justo y sostenible, así como la cooperación en áreas como la seguridad, la gobernanza y los derechos humanos.

Sin embargo, las relaciones entre Europa y África también enfrentan desafíos significativos. La migración ha sido uno de los temas más controvertidos, ya que Europa ha experimentado flujos migratorios masivos desde África, lo que ha generado tensiones políticas y sociales. La lucha contra la pobreza, la desigualdad y el subdesarrollo en África sigue siendo un desafío importante, y la cooperación entre Europa y África debe abordar estas cuestiones de manera integral.

El Día de África como referencia

Este 25 de mayo tuvo lugar el Día de África, el continente imprescindible y epicentro del escenario estratégico mundial, según el Gobierno de España. El origen de esta celebración se remonta al 25 de mayo de 1963, cuando 32 líderes de países africanos se reunieron en Addis Abeba para fundar la Organización de la Unidad Africana (OUA) que, en 2002, se convirtió en la actual Unión Africana (UA).

La constitución formal de la OUA fue, sin duda, un hito trascendental de la historia de África y su población: en las postrimerías del periodo de emancipación del poder colonial, aunque aún quedaban muchas naciones africanas sin alcanzar su independencia; la OUA se presentaba ante el mundo con una sola voz —unión de diferentes países, sociedades y culturas— para afrontar juntos, y en el marco de la comunidad internacional, los retos presentes y futuros de África.

La edad media de la población africana apenas alcanza los 18 años, lo que convierte a África en el continente más joven del planeta. Por otro lado, se trata de un continente donde habitan más de 1.400 millones de congéneres, que, según el crecimiento demográfico actual, serán 2.500 millones en 2050, el 25% de la población mundial.

Sin duda, mucho se ha avanzado en África, en términos de logros y réditos para la paz, la gobernanza y el desarrollo de África, pero también persisten grandes desafíos y amenazas que socavan la vida de millones de africanos. En este contexto, desde África y con la cooperación de la comunidad internacional, es momento de valorar las ingentes oportunidades de África y explotarlas en beneficio de las sociedades africanas, porque esta será la mejor forma de luchar juntos para erradicar las amenazas que se expanden por África, pero que también lo son para Europa y para el mundo, como sugiere el Gobierno de España.

Este año, por tanto, se conmemoró el 60 aniversario del nacimiento de la organización africana OUA; mientras que su sucesora —la Unión Africana—celebró sus primeros 20 años en 2022. Ambas organizaciones han marcado el devenir y el proyecto conjunto del continente africano.

Hoy, la UA es la principal organización supranacional del continente, y su principal objetivo es promover e incrementar la integración económica y política, garantizar la seguridad, y reforzar la cooperación entre sus estados miembros y sus ciudadanos. Para conseguirlo, es necesario —desde una visión común: África unida, segura y prospera—construir alianzas entre los gobiernos y todos los sectores de la sociedad civil: sólo así, a través de un proyecto compartido y liderado por la UA, África podrá disfrutar de la paz, seguridad y estabilidad como sustento del desarrollo y la integración de la Unión. 

En este año, y bajo el lema Nuestra África, nuestro futuro (#OurAfricaOurFuture), la Unión Africana alentó a sus 55 miembros a que muestren los principales éxitos e hitos alcanzados en los últimos años, pero también reconozcan los desafíos que enfrentan los países, y todo ello en el marco de la implementación de la Agenda 2063: The Africa we want. Esta agenda es el plan maestro de África para transformarla en la potencia mundial del futuro. Es el marco estratégico del continente que tiene como objetivo cumplir su objetivo de desarrollo inclusivo y sostenible y es una manifestación concreta del impulso panafricano por la unidad, la autodeterminación, la libertad, el progreso y la prosperidad colectiva perseguido bajo el panafricanismo y el renacimiento africano.

Como génesis de la propia agenda, España ve necesario dar prioridad al desarrollo social y económico inclusivo, la integración continental y regional, la gobernanza democrática y la paz y la seguridad, entre otras cuestiones destinadas a reposicionar a África para que se convierta en un actor dominante en el escenario mundial. Unos objetivos que se reflejan y materializan en los proyectos bandera de la Agenda 2063, y que, en gran medida, la hoja de ruta que comenzó en 2013.

La UE y Latinoamérica

Casi de manera simultánea, la UE ha vuelto a colocar a Latinoamérica en su agenda preferente y proyecta una ofensiva diplomática que llevará en junio a la jefa de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, a Brasil, México, Argentina y Chile, y que el 17 y el 18 de julio reunirá en una cumbre en Bruselas a los jefes de Estado y de Gobierno de los Veintisiete y los países de América Latina y el Caribe (CELAC) bajo la presidencia española de la UE, con Pedro Sánchez al frente.

Ante al decidido afán de China de tomar posiciones en la región, Europa quiere reforzar sus alianzas en un área que reúne a 33 países y más de 700 millones de habitantes. El objetivo es estratégico: en tiempos de recomposición de las piezas en la geopolítica mundial, es conveniente fortalecer alianzas entre países para promover entre todos la democracia, la seguridad, la disminución de las desigualdades y el respeto por los derechos humanos.

Todo tiene su historia. Las relaciones entre Europa y América Latina han sido complejas y diversas. Durante la época colonial, Europa dominó gran parte de América Latina y explotó sus recursos naturales, dejando un legado de desigualdad y dependencia económica. Sin embargo, a medida que los países latinoamericanos obtuvieron su independencia, se inició un proceso de redefinición de las relaciones con Europa.

Hoy en día, Europa y América Latina mantienen una relación basada en el diálogo político, la cooperación económica y la promoción de valores comunes, como los derechos humanos y la democracia. La UE ha establecido acuerdos de asociación con bloques regionales en América Latina, como el Mercosur y la Comunidad Andina, con el objetivo de fomentar el comercio y la inversión mutua.

España ya ha anunciado cerca de 10.000 millones de euros destinados a la zona: le tocará liderar una operación estratégica durante su próxima presidencia de la UE desde el 1 de julio que la involucre y que comprometa a la vez al resto de los Estados de la UE.

De puertas adentro, y pensando en la incorporación de Ucrania, la Unión Europea tiene a su vez que reformar el requisito de unanimidad para aprobar sus políticas fundamentales antes de incorporar a nuevos miembros. @mundiario

Comentarios