Ucrania pone fin al tránsito de gas ruso hacia la UE
La medianoche del 1 de enero de 2025 marcó un hito en las relaciones energéticas y políticas entre Ucrania, Rusia y la Unión Europea. Por primera vez desde el inicio de la invasión rusa a gran escala en 2022, el gas ruso ha dejado de transitar por territorio ucraniano hacia la UE, tras la negativa del Gobierno de Volodímir Zelenski a renovar el contrato con Gazprom, la empresa estatal rusa. Este acuerdo, firmado en 2019 antes del conflicto, permitía a Rusia utilizar los gasoductos ucranianos para abastecer a Europa, incluso durante las etapas más cruentas de la guerra.
La interrupción, confirmada por Gazprom en un comunicado, supone el cierre del gasoducto Ukraine Transit, que en su capacidad máxima podía transportar 150 milardos de metros cúbicos anuales, aunque el flujo se había reducido a 15 bcm tras la invasión. "Este es un acontecimiento histórico. Rusia está perdiendo mercados y sufrirá pérdidas financieras", declaró el ministro de Energía ucraniano, Herman Halushchenko.
Implicaciones para Europa
A pesar de los esfuerzos europeos por diversificar sus fuentes energéticas, el corte afectará a varios países, especialmente a Austria, Hungría y Eslovaquia, que dependían significativamente del gas ruso a través de Ucrania. Mientras que Austria ya había cesado sus importaciones en diciembre, Eslovaquia y Hungría mantienen su dependencia del gas ruso debido a acuerdos favorables y posturas prorrusas de sus gobiernos.
El cierre del gasoducto también ha aumentado la volatilidad en los mercados energéticos europeos, que enfrentan un invierno con precios al alza. Aunque la UE ha reforzado sus reservas y diversificado sus proveedores, el impacto económico y logístico de este cambio es notable.
La región separatista de Transnistria, en Moldavia, ha sido una de las más afectadas. Dependiente casi exclusivamente del gas ruso, la interrupción del suministro ha obligado a cortar calefacción y agua caliente en plena emergencia invernal. Moscú justificó el corte alegando una deuda de 700 millones de euros por parte de la empresa moldava Moldovagaz.
Consecuencias para Ucrania
El fin del tránsito de gas también tiene repercusiones internas para Ucrania. Los ingresos derivados de esta actividad representaban el 0,5% del PIB ucraniano. Para mitigar las pérdidas, el gobierno ha aumentado las tarifas de transporte de gas natural, lo que ha generado críticas en el sector industrial y empresarial debido al impacto económico, especialmente en medio de la guerra.
Además, la interrupción plantea riesgos estratégicos. Los gasoductos ucranianos, hasta ahora protegidos como infraestructura clave para el tránsito de gas ruso, podrían convertirse en objetivos de ataques rusos, sumando desafíos técnicos y económicos a un país ya devastado por el conflicto.
Paralelamente, el comercio de gas natural licuado (GNL) ruso ha alcanzado máximos históricos en la UE, compensando parcialmente la disminución del suministro por gasoducto. Esta dependencia, sin embargo, sigue siendo motivo de debate dentro del bloque comunitario, que busca equilibrar su seguridad energética con sus compromisos políticos y económicos.
La decisión de Ucrania refleja un movimiento estratégico en el complejo tablero geopolítico del conflicto con Rusia. Más allá de las implicaciones económicas, este paso subraya la voluntad ucraniana de desligarse de su papel como canal de tránsito para los recursos energéticos rusos, marcando una nueva etapa en la confrontación entre ambos países. @mundiario


