¿Gana más EE UU o Corea del Sur? Trump anuncia aranceles del 15% e inversiones millonarias
El presidente Donald Trump ha anunciado un nuevo acuerdo comercial con Corea del Sur que impone aranceles del 15% a las importaciones coreanas desde Estados Unidos, en una decisión que marca otro capítulo en su agenda para ampliar su colección de acuerdos bilaterales. El anuncio, como ya es costumbre, fue realizado a través de su plataforma Truth Social, donde el mandatario compartió su “placer” al presentar lo que calificó como un “Acuerdo Comercial Integral”.
Según los términos descritos por Trump, Washington impondrá tarifas del 15% a los productos importados desde Corea del Sur, lo que representa una reducción respecto al 25% previamente amenazado en una carta arancelaria enviada a Seúl a principios de mes.
Uno de los puntos más llamativos del acuerdo, según lo difundido por Trump, es la creación de un fondo de inversión de 350.000 millones de dólares por parte de Corea del Sur, destinado a proyectos en suelo estadounidense. “Inversiones que serán propiedad de y estarán controladas por Estados Unidos, y seleccionadas por mí como presidente”, escribió Trump, quien subrayó el papel central de su oficina en la administración del fondo para sectores que “él” determine.
Además, el republicano aseguró que Corea del Sur se ha comprometido a comprar hasta 100.000 millones de dólares en gas natural licuado y otros productos energéticos estadounidenses. El Departamento de Comercio posteriormente fijó ese monto en 150.000 millones, repartidos en un periodo de tres años.
La versión desde Seúl: énfasis en beneficios compartidos
Desde Corea del Sur, las declaraciones oficiales matizan el contenido del acuerdo y destacan una lectura diferente del destino del fondo de inversión. El presidente surcoreano, Lee Jae-myung, quien asumió el cargo tras una elección anticipada en junio, calificó el acuerdo como “el primer gran desafío comercial” de su mandato y afirmó que su país ha “eliminado la incertidumbre en las condiciones de exportación”.
En una publicación en Facebook, Lee explicó que el fondo de 350.000 millones de dólares “facilitará la entrada activa de empresas coreanas en el mercado estadounidense en industrias donde tenemos fortalezas, como la construcción naval, los semiconductores, las baterías secundarias, la biotecnología y la energía”. De esa suma, 150.000 millones estarán específicamente destinados a una cooperación en construcción naval.
El presidente surcoreano también insistió en la importancia de lograr “resultados mutuamente beneficiosos”, en aparente contraste con la retórica unilateral que ha acompañado los anuncios de Trump. “Es importante no solo perseguir beneficios unilaterales”, subrayó Lee.
Las declaraciones de ambas partes revelan diferencias de interpretación. Mientras la Casa Blanca enfatiza el control estadounidense sobre las inversiones y su impacto positivo directo para la economía nacional, Seúl presenta el fondo como una vía para que sus empresas accedan con mayor facilidad al mercado norteamericano, con énfasis en la innovación tecnológica y la cooperación industrial.
El secretario de Comercio de EE UU, Howard Lutnick, reforzó la visión estadounidense al declarar que “el 90% de las ganancias” derivadas del fondo coreano “irán al pueblo estadounidense”. Una afirmación similar a la realizada respecto al acuerdo previo con Japón, cuya interpretación fue posteriormente cuestionada por Tokio.
Un pacto enmarcado por la presión de plazos
Este acuerdo llega apenas 36 horas antes del plazo fijado por Trump para la entrada en vigor de los aranceles anunciados previamente. La inminencia del límite parece haber forzado una rápida conclusión de las negociaciones. Según Trump, los negociadores coreanos pasaron la jornada entera en la Casa Blanca trabajando en los términos del acuerdo.
Asimismo, Trump adelantó que el presidente Lee visitará la Casa Blanca “en las próximas dos semanas” para una reunión bilateral, lo que sugiere que aún podrían discutirse o ajustarse aspectos del pacto en curso.
Desde el punto de vista económico, el acuerdo representa un paso importante en la redefinición de la relación comercial entre ambos países, con un énfasis claro en inversiones controladas por EE UU y una apuesta por reforzar el suministro de energía estadounidense a socios estratégicos.
Políticamente, marca también una prueba inicial para la nueva Administración surcoreana, que busca mantener relaciones sólidas con Washington sin dejar de preservar su autonomía industrial. Para Trump, el acuerdo encaja en su estrategia de presentar pactos comerciales como logros personales que refuerzan la economía doméstica y posicionan a EE UU como el eje de los flujos de inversión.
Aunque los detalles operativos del fondo aún deben esclarecerse, el anuncio del acuerdo comercial refleja un enfoque cada vez más transaccional en las relaciones de EE. UU. con sus aliados. Corea del Sur, por su parte, busca navegar en ese nuevo escenario reafirmando su papel como socio estratégico. @mundiario


