Telefónica anuncia un ERE de hasta 6.000 empleos y plantea un ajuste laboral estratégico
Telefónica ha convocado a los sindicatos para negociar un nuevo expediente de regulación de empleo que podría afectar entre 5.000 y 6.000 trabajadores, a través de bajas voluntarias y prejubilaciones. Esta medida llega en el marco del Plan Estratégico 2026-2030, que prevé ahorros progresivos de hasta 3.000 millones de euros en 2030, incluyendo partidas vinculadas al personal. La empresa ha explicado que pretende imputar todo el coste del ERE al ejercicio fiscal 2025, dejando el año siguiente libre de provisiones extraordinarias, tras un 2025 complicado por pérdidas asociadas a la venta de filiales hispanoamericanas.
Es comprensible que una compañía con presencia global busque eficiencia y sostenibilidad financiera, pero estas decisiones no ocurren en un vacío. Cada trabajador afectado representa no solo un puesto, sino una vida profesional y personal que se ve alterada. La clave está en cómo se ejecutan estas medidas y en la capacidad de la empresa para ofrecer soluciones dignas, como prejubilaciones adecuadas y planes de recolocación.
Aprender del pasado y buscar acuerdos responsables
El último ERE de Telefónica, en 2024, supuso la salida de 3.420 empleados, menos de los previstos inicialmente, y con una adhesión voluntaria superior al 100% de las plazas ofertadas. Los costes medios fueron de 380.000 euros por trabajador, generando un ahorro anual estimado de 285 millones para la empresa. Este precedente muestra que los ajustes pueden gestionarse de forma consensuada, minimizando la fricción social, siempre que exista un diálogo transparente y una planificación responsable.
Sin embargo, la magnitud del nuevo ERE plantea preguntas legítimas: ¿cómo afectará a la moral interna? ¿Se mantendrá la cohesión de los equipos? Y, sobre todo, ¿cómo se protegerán los derechos de los trabajadores más vulnerables? La experiencia pasada sugiere que la negociación con sindicatos es clave, pero también lo es la comunicación clara, la empatía y la previsión de medidas complementarias para quienes decidan adherirse al plan.
Transformación y futuro con responsabilidad social
El Plan Transform & Grow, presentado recientemente, busca consolidar la competitividad de Telefónica frente a la presión de los mercados y la transformación digital. El presidente Marc Murtra ha enfatizado la necesidad de valentía y unidad, pero no ha mencionado el ERE, lo que genera cierta tensión entre las aspiraciones estratégicas y la realidad laboral.
La transformación corporativa no debe ser un martillo sobre los trabajadores, sino un faro que guíe la adaptación al cambio. Esto implica preparar planes de formación, acompañamiento en la transición y transparencia en la gestión de costes. El reto para Telefónica es demostrar que es posible equilibrar eficiencia financiera y responsabilidad social, construyendo un modelo donde la competitividad no implique necesariamente precariedad ni incertidumbre extrema.
La historia reciente de otras grandes operadoras europeas muestra que las transformaciones profundas pueden ser exitosas si se ejecutan con visión y cuidado. Ahora, la compañía tiene la oportunidad de consolidar un modelo más humano, donde el progreso empresarial no borre de un plumazo la vida laboral de miles de personas. El futuro de Telefónica dependerá de cómo transforme el desafío en oportunidad para todos sus empleados, no solo para los accionistas. @mundiario




