Póker y negocios: 7 lecciones en sus cartas

Cuando se trata de póker, muchos piensan que se trata de suerte. Sin embargo, el póker es sobre todo un juego de estrategia, y tiene lecciones de negocios.

Reloj, dado y dinero. / Valeriia Harbuz en Pexels
Reloj, dado y dinero. / Valeriia Harbuz en Pexels

Existe un dicho que reza que los negocios y el placer no se deben mezclar. Sin embargo, el póker es una clara excepción a esa regla. Al jugar Texas hold ‘em, viuda o incluso video póker en línea, estamos aprendiendo grandes lecciones de vida y de negocios.

Aprende a leer a los demás (y a tu entorno)

Oswald “Ozzie” Jacoby, campeón del juego de cartas bridge de contrato y experto en otros juegos, dijo respecto al póker que “El póker se trata de la gestión de dinero, gente y situaciones, mientras que otros juegos de cartas se tratan de suerte y gestión de cartas”.

En los negocios, el trabajo nunca es solo la descripción del trabajo. Siempre viene acompañado de un entramado complejo de personas, recursos y situaciones internas y externas. Y aunque no nos gusten la llamada “política de oficina”, tenemos que participar en ella de una manera u otra.

Es importante tener un entendimiento del comportamiento “base” de tus compañeros, y especialmente de tus superiores y aquellos que están a tu cargo.

Si notas un cambio en su comportamiento, vale la pena indagar en la causa detrás de ello; hacerlo te puede evitar una mala sorpresa, o cuando menos te permitirá prepararte con anticipación.

Aprende a jugar tus cartas (las que sean)

En el póker, debes jugar la mano que te toca, y lo mismo ocurre en los negocios. No todos los factores están dentro de tu control. También existen factores externos sobre los cuales no tienes ningún control, pero que afectarán tu negocio o tu carrera de todas maneras.

La otra cara de la moneda, por supuesto, es que tu mano no lo es todo. Si te encuentras en un entorno favorable, eso es genial. Pero ese entorno no te servirá de mucho si no lo sabes aprovechar con una buena estrategia.

Esto se aprecia especialmente en juegos como la viuda o el Texas hold ‘em, en el que cada jugador puede hacer uso de las cartas al centro de la mesa. En otras palabras, si te encuentras en un entorno favorable (por ejemplo, una mano al centro de la mesa que incluye dos Ases), eso también ayuda a tus competidores.

Aprende a calcular el riesgo (y abandonar a la certeza)

Para los inversionistas más conservadores, una inversión que da rendimientos asegurados debería de ser lo ideal. Sin embargo, incluso ellos están conscientes de que:

  1. Eso solo existe en los CETES y los Udibonos.
  2. Esas inversiones tienen un rendimiento mínimo, a veces incluso menor que la inflación. Es decir, que para cuando reciben su dinero “con rendimientos”, el valor total ya tiene menos poder adquisitivo.
  3. En el peor de los casos, estas inversiones tampoco son 100% seguras.

Así pues, si quieres ganar en serio, es necesario tomar riesgos. Pero, claro, estos riesgos deben de ser medidos. Si lo apuestas todo en una mano de póker, los demás jugadores podrían creer que tienes una mano muy fuerte. Si apuestas todo en todo momento, sabrán que estás blufeando.

Asegúrate de calcular riesgos vs beneficios para tomar las mejores decisiones.

Aprende a lidiar con el estrés (a corto y largo plazo)

Los juegos de póker casuales te permiten sentarte y levantarte de la mesa a voluntad. Juegas un par de manos, y si todo sale bien, te retiras de la mesa unos minutos después con más dinero del que tenías al sentarte.

Los torneos de póker, sin embargo, te ponen en una situación muy distinta. Si te animas a participar, debes mantenerte en pie (de lucha) hasta el final. Para ello, deberás derrotar a todos los oponentes.

No importa si ya triplicaste tu dinero. Debes permanecer hasta tenerlo todo, o te irás sin nada. Es un compromiso a largo plazo, como lo es un empleo o un negocio.

De vez en cuando, tendrás que enfrentarte en un duelo de cartas contra otros jugadores, generalmente cuando tanto tú como ellos consideran que llevan las de ganar. El subir la apuesta, el igualarla o incluso aumentarla es una situación estresante, pero que dura poco.

La lección, entonces, es saber sobrellevar los picos de estrés y al mismo tiempo tener la resistencia necesaria para seguir adelante después de que pasen, sabiendo muy bien que quedan muchos más por escalar.

Aprende a aceptar las derrotas (pese a hacer todo bien)

El capitán Jean-Luc Picard dijo que “Es posible no cometer errores, y aún así perder. Eso no es una debilidad; eso es la vida”.

Es posible seguir todos los procedimientos, adherirse a la mejor estrategia de negocios o de juego, y perder de todas maneras.

Cuando esto ocurre, es importante no desanimarse, aceptar la derrota como parte de la vida y, sobre todo, no dejar de lado la estrategia.

Si hay que realizar cambios, está bien, pero una buena estrategia te dará resultados con el paso del tiempo, del mismo modo que un jugador de póker que deja todo a la suerte irá perdiendo a la larga, incluso si gana a corto plazo.

Aprende a jugar para ganar (no solo para evitar perder)

Al observar a los jugadores de póker profesionales, notarás que los encontronazos entre ellos son poco comunes. La mayoría de las manos se ganan sin que los demás jugadores muestren sus cartas – se ganan subiendo la apuesta y haciendo que los demás se retiren de la partida.

Aunque se puede malinterpretar como una reacción conservadora o incluso pasiva, nada podría estar más lejos de la realidad. Los profesionales juegan cuando saben que pueden ganar. Y una vez que lo hacen, dejan de lado toda distracción, sobrellevan la presión y se disponen a ganar, no a empatar.

Quizá lo más importante es que guardan sus jugadas más agresivas para cuando se encuentran en posiciones excepcionalmente ventajosas, con el fin de maximizar sus ganancias y/o garantizar la victoria.

Aprende a no perseguir pérdidas (y a aprovechar rachas)

El instinto de la mayoría de las personas es evitar perder lo ganado e intentar recuperar lo perdido. Sin embargo, en el póker y en los negocios, es recomendable hacer lo opuesto.

Cuando se está ganando, es mejor no retirarse antes de tiempo. Cuando se está perdiendo, es mejor cortar las pérdidas cuando llegan a ser inaceptables.

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