La hostelería, la construcción y los servicios registran más españoles en paro

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Hotel Majestic de Barcelona / Pixabay.
Con la excepción de las actividades sanitarias, la caída de afiliados fue general en todos los sectores. Son sectores clave en parálisis total.
La hostelería, la construcción y los servicios registran más españoles en paro

La tasa de desempleo en un país que ya venía sufriendo serios problemas fiscales y presupuestarios ha terminado de hacer implosión ante una crisis que ya parece ser incontrolable a corto plazo para el Gobierno de Pedro Sánchez. En un 14,9% se ubicaba la tasa de paro hasta octubre de 2019, pero existe la amenaza latente de que esa cifra repunte hacia un alarmante nivel por encima del umbral del 20%, lo que implicaría una contracción del mercado laboral que no se veía desde la recesión de 2010. Ya sea el coronanvirus o los empleos, ambos se la han ido de las manos al Ejecutivo de coalición de izquierdas.

La expansión del principal efecto de la crisis sanitaria, traducida en un estado de inmovilidad social absoluta y, por ende, de parálisis económica, se percibe con mayor fuerza en los sectores que prácticamente sostienen el producto interno bruto (PIB) de la nación. Los hoteles están vacíos y las construcciones paralizadas. El confinamiento ha suspendido la afluencia de parejas y turistas en las suites españoles, así como también ha dejado en veremos el levantamiento de la infraestructura destinada a nuevas inversiones inmobiliarias, ya sean condominios, centros comerciales o centros empresariales.

Aunque el sector servicios ha sido el menos afectado, todavía sufre una merma importante en la demanda por la ralentización del consumo. El país está en medio de una crisis que el Gobierno ha optado por atender mediante su cartera de inyección desmedida con el objetivo de generar un clima de estímulo fiscal sostenible a largo plazo, pero nada más alejado de la realidad, pues los 200.000 millones de euros aprobados por Sánchez y destinados a créditos, ayudas, avales públicos y rentas mínimas podrían pasarle factura a las finanzas del Estado, que ya registran un diferencial de -1% del PIB. Con esa decisión, podría rebasar el -3%.

Con la excepción de las actividades sanitarias, que registraron un aumento de cotizantes, la caída de afiliados fue general en todos los sectores, con especial incidencia en la hostelería, la construcción y las actividades administrativas y servicios auxiliares. Esto se debe a que al ser sectores que requiere una mano de obra, capital humano y una demanda basada en la movilidad social, simplemente su esencia financiera se ve obstruida por la suspensión del ritmo normal de sus respectivos sistemas, dado que el ocio (hotelería), la inversión (construcción), las actividades administrativas (gestión de empresas en oficina) y los servicios auxiliares dejan de ser la prioridad en tiempos de crisis económica por la actual crisis sanitaria, que aleja los capitales de esos sectores con el fin de mantenerlos resguardados en mecanismos de ahorro para cuando pase la tormenta. 

Y con una profundización brutal a partir del 12 de marzo, dos días antes del decreto que estado de alarma, esos sectores se mantienen en una probable contracción de 1% en sus respectivo flujos de caja debido a la caída de la demanda por la paralización de facto parcial del consumo en una buena parte de la sociedad española. 

Las cifras diarias indican ese día comenzó una espiral negativa para el empleo que se cobró 900.000 afiliados pertenecientes a esos sectores clave de la economía. @mundiario

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