La factura desigual del nuevo plan fiscal de Trump: ¿cuánto costará para los estadounidenses?
El paquete fiscal y presupuestario promovido por los republicanos y respaldado por el presidente Donald Trump busca, según sus defensores, inaugurar una “nueva edad dorada” para Estados Unidos. Pero un reciente análisis de la Oficina de Presupuesto del Congreso (CBO, por sus siglas en inglés) dibuja un panorama bastante menos brillante para una parte significativa de los estadounidenses, especialmente los de menores ingresos.
El informe, publicado el 12 de junio, concluye que los efectos combinados de los recortes fiscales, la reducción del gasto federal y los nuevos requisitos para acceder a programas sociales generarían un impacto negativo para el 10% de los hogares con menos ingresos, que perderían en promedio 1.600 dólares al año, una cifra equivalente a casi el 4 % de sus ingresos anuales. Esta pérdida provendría, en buena medida, de recortes en programas como el Medicaid y el SNAP (asistencia alimentaria), así como del endurecimiento de condiciones para mantener la cobertura, como la exigencia de “compromiso comunitario” mínimo de 80 horas mensuales.
En contraste, el 10 % más rico de los hogares estadounidenses se beneficiaría con un aumento promedio de 12.000 dólares anuales, gracias a las exenciones y rebajas fiscales propuestas. Los hogares de ingresos medios experimentarían una mejora más modesta, de entre 500 y 1.000 dólares al año, según la CBO.
Si bien el informe reconoce que, en promedio, los hogares verían aumentar sus recursos entre 2026 y 2034 —gracias a la reducción en la carga tributaria federal—, advierte de que la distribución de estos beneficios sería desigual.
El paquete fiscal incluye recortes de impuestos ya conocidos por formar parte de la anterior reforma fiscal impulsada por Trump en 2017, así como otras medidas temporales como deducciones por propinas, intereses de préstamos para autos o un aumento de 4.000 dólares en la deducción estándar para personas mayores. Sin embargo, también se incluyen recortes en el gasto social y la imposición de condiciones más estrictas para acceder a programas de asistencia, en un intento por reducir el déficit sin aumentar impuestos.
La visión de la Administración Trump
Frente a los hallazgos del informe, los responsables del Gobierno han cuestionado tanto las conclusiones como la metodología de la CBO. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, ha argumentado que no aprobar la ley conduciría a un escenario de "catástrofe económica", mientras que el senador republicano Mike Crapo, de Idaho, sostuvo que la solución a la crisis fiscal del país no pasa por subir impuestos, sino por reducir el gasto.
"Los demócratas y los medios de comunicación aceptaron sin cuestionar la sombría evaluación de la CBO sobre los recortes de impuestos del presidente Trump durante su primer mandato, recortes que contribuyeron a iniciar la primera disminución de la desigualdad de riqueza en décadas", afirmó el portavoz de la Casa Blanca Kush Desai a la CBS. "La agenda económica 'América Primero' del presidente Trump desató un crecimiento histórico en empleo, salarios y economía para los estadounidenses de clase trabajadora en su primer mandato, y esta agenda repetirá el éxito en su segundo mandato."
Según el Ejecutivo, los beneficios fiscales están diseñados para fortalecer a las familias trabajadoras, así como para estimular la inversión y el crecimiento. La Administración ha sostenido que el impacto fiscal de estas medidas se compensaría con el aumento de ingresos derivados de aranceles comerciales. La CBO estima que esta propuesta podría mitigar el aumento del déficit en 2.8 billones de dólares en una década, aunque también afectaría al crecimiento económico y aumentaría la inflación.
El informe de la CBO probablemente será usado por sectores del Partido Demócrata y por defensores de programas sociales para criticar la orientación regresiva de la reforma, que a su juicio aumenta la desigualdad. Sin embargo, desde el campo republicano se insiste en que el proyecto es coherente con una visión de gobierno más austero y como un estímulo al crecimiento desde el lado de la oferta.El debate, en definitiva, trasciende lo técnico y se convierte en una cuestión de prioridades políticas: ¿cómo se distribuyen los sacrificios fiscales y los beneficios del crecimiento económico? La propuesta republicana opta por reducir impuestos y restringir programas de asistencia, con el argumento de que un crecimiento sostenido beneficiará a todos. El análisis de la CBO, sin embargo, sugiere que ese beneficio no llegará por igual a todos los hogares estadounidenses, al menos no en el corto plazo. @mundiario


