Déficit, seguros médicos y política fiscal: el impacto de la ambiciosa ley tributaria de Trump

La Oficina de Presupuesto del Congreso de EE UU estima que los recortes del proyecto republicano provocarían un aumento del déficit de 2,4 billones de dólares y que 10,9 millones de personas quedarían sin cobertura sanitaria.
El presidente de EE UU, Donald Trump en el Air Force One. / White House
El presidente de EE UU, Donald Trump en el Air Force One. / White House

En un momento clave para la agenda republicana y a pocas semanas del 4 de julio —fecha en la que el presidente Donald Trump aspira a marcar la firma de su ambicioso proyecto de ley fiscal—, la Oficina de Presupuesto del Congreso (CBO, por sus siglas en inglés) ha publicado un análisis que detalla los posibles efectos económicos y sociales de la legislación para EE UU. La conclusión es contundente: el proyecto reduciría los impuestos en 3,75 billones de dólares, pero a un alto costo fiscal y social, con un aumento del déficit de 2,4 billones de dólares en una década. Aunque esta cifra es menor a la que se había calculado inicialmente, representa una reducción drástica de la cobertura médica pública.

Según la CBO, el plan aprobado en la Cámara de Representantes reduciría el gasto federal en aproximadamente 1,3 billones de dólares en los próximos diez años, pero los recortes no compensarían la magnitud de los beneficios fiscales. Además, se estima que 10,9 millones de personas adicionales quedarían sin seguro médico para 2034, principalmente debido a los recortes en el programa Medicaid y el desmantelamiento parcial de la Ley de Cuidado Asequible (ACA).

El informe también señala que 7,8 millones de beneficiarios de Medicaid perderían su cobertura y que otros 1,3 millones se quedarían sin seguro debido a cambios en la ACA. A esto se suma la eliminación de cobertura financiada por los estados para 1,4 millones de personas sin estatus migratorio regular.

El informe ha sido recibido con escepticismo y críticas por parte de la dirigencia republicana. Legisladores como el líder de la mayoría en la Cámara, Steve Scalise (Luisiana) y la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, han cuestionado la precisión histórica de la CBO, alegando que la oficina ha fallado en sus proyecciones previas, particularmente subestimando el impacto positivo de las rebajas fiscales de 2017.

El director de presupuesto de Trump, Russ Vought, acusó a la CBO de usar “trucos contables” al incluir como coste la renovación de recortes fiscales ya existentes. Vought defiende que si se ajusta el análisis a la “política actual” —es decir, asumiendo que los beneficios fiscales se extenderán como ya ocurre en la práctica—, la ley no incrementaría el déficit sino que lo reduciría en 1,4 billones de dólares.

¿Una crítica a la técnica o al resultado?

Las críticas a la CBO no son nuevas, pero adquieren una carga política especial en contextos políticos tensos o cuando las cifras contradicen narrativas dominantes. A pesar de las acusaciones, la CBO ha mantenido su reputación como entidad técnica independiente. Fundada en 1974 para garantizar un contrapeso al Poder Ejecutivo en materia presupuestaria, la oficina está compuesta por más de 275 expertos en economía y análisis fiscal, sujetos a normas éticas estrictas, incluyendo la prohibición de participar en actividades partidistas.

El análisis también pone sobre la mesa un dilema recurrente en la política fiscal estadounidense: el impacto de las rebajas de impuestos sobre el déficit público. Mientras que los republicanos argumentan que las reducciones impositivas impulsan el crecimiento económico y eventualmente aumentan la recaudación, la evidencia empírica —incluso reconocida por la propia CBO— sugiere que este efecto es limitado y, en contextos como el actual, insuficiente para compensar la pérdida de ingresos.

Sin embargo, en otro informe publicado por la propia oficina admite que los aranceles de Trump podrían cubrir el incremento del déficit al aumentar los impuestos a las importaciones, con el riesgo de provocar una reducción general en la riqueza de los hogares. Además, los aranceles reducirían la economía, o disminuirían la tasa del producto interno bruto en 0.06 puntos porcentuales por año.

Aún así, el organismo advierte en su informe de que sus estimaciones están "sujetas a una incertidumbre significativa, en parte porque la Administración podría cambiar la forma en que se gestionan las políticas arancelarias".

De cualquier forma, el análisis de la CBO llega en un momento de alta sensibilidad política, en el que las cifras técnicas corren el riesgo de ser interpretadas a través del prisma partidista. Sin embargo, más allá del debate ideológico, los documentos proporcionan una base objetiva que debe ser considerada con seriedad por los legisladores. Ignorar sus proyecciones en nombre del optimismo político podría llevar a decisiones fiscales poco sostenibles. @mundiario

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