España reduce la pobreza a mínimos desde 2008 gracias al crecimiento económico

La economía creció un 3,2% en 2024, impulsando la recuperación de rentas y la caída de la población en riesgo de pobreza al 19,7%.
Colas del hambre en 2022. / Mundiario.
Colas del hambre en 2022. / Mundiario.

La economía española mostró en 2024 una fortaleza inesperada, registrando un crecimiento del 3,2%, el mayor entre las grandes economías europeas. Este avance ha permitido una mejora significativa en las condiciones de vida de los hogares, reduciendo la tasa de población en riesgo de pobreza al 19,7%, el nivel más bajo desde la crisis financiera de 2008. La Encuesta de Condiciones de Vida del Instituto Nacional de Estadística (INE), publicada este jueves, confirma esta tendencia, aunque persisten desigualdades estructurales.

El crecimiento del PIB ha estado impulsado por la recuperación del turismo, la solidez del sector servicios y la estabilidad del mercado laboral, que ha llevado la tasa de desempleo por debajo del 11% por primera vez en 16 años. La mejora del empleo ha sido clave para reducir la precariedad, con un aumento del número de hogares donde todos sus miembros están ocupados y un descenso de aquellos donde nadie trabaja.

Las políticas públicas también han jugado un papel determinante. La subida del salario mínimo y el refuerzo del sistema de protección social, con medidas como el Ingreso Mínimo Vital y las ayudas a familias con hijos, han contribuido a amortiguar el impacto de la inflación. Sin embargo, la carencia material y social severa sigue afectando al 8,3% de la población, lo que indica que aún hay sectores que no se han beneficiado plenamente de la recuperación.

El mapa de la desigualdad

Pese a la mejora general, el 25,8% de la población sigue en riesgo de exclusión social según el indicador AROPE. Las familias con niños menores de 16 años continúan siendo las más vulnerables, con un 34,7% en situación de pobreza o exclusión, mientras que los mayores de 65 han visto una reducción en su nivel de riesgo.

Además, las diferencias regionales siguen marcando el mapa de la desigualdad: en Andalucía, Castilla-La Mancha, Extremadura y Murcia, las tasas AROPE superan el 30%, mientras que en el País Vasco no alcanzan el 15%.

El avance económico de España en 2024 ofrece una perspectiva optimista, pero también señala retos pendientes. La desigualdad y la vulnerabilidad social siguen siendo problemas latentes que requieren políticas sostenidas para consolidar la recuperación y evitar retrocesos en los próximos años. @mundiario

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