En general, el empresario español está poco preparado para su función

Empresas del polígono de A Grela, en A Coruña / galicianaves.com
Empresas del polígono de A Grela, en A Coruña / galicianaves.com

¿Fue acertado vender empresas públicas productivas con beneficios, gastar los cuartos en gasto improductivo, para después montar empresas públicas improductivas?

En general, el empresario español está poco preparado para su función

El sistema capitalista es un modelo socioeconómico de mitad del s. XIX, un modelo neoliberal con un modo organizacional basado en la jerarquía, tipo piramidal que aporta poca  ilusión en el trabajo. El modo organizativo piramidal se aplica en el ejército, la iglesia, sociedades anónimas y el resto de corporaciones de todo tipo, una estructura organizativa ya rancia que en principio hizo crecer la economía occidental pero que ha fracasado al concentrar cada vez más, el poder económico y de mando en unos pocos, capitalistas políticos y económicos, el resto son ciudadanos obedientes, con una enseñanza limitada a los que se les crea adicción al consumo para darles sensación de conseguir con ello la felicidad.

Los que tienen el poder reparten trabajo y dinero para que los trabajadores no se mueran de hambre, desean que se trabaje por un salario medio de 300 dólares al mes, vivienda y un cuenco de arroz, tal como sucede hoy en día en China. Todo ello para que los poderosos conserven y agranden sus beneficios, su status. Las familias de clase media que acude a servicios sociales está aumentando un 45%, una clase media tendente cada vez más a desaparecer para pasar a clase baja, hasta ahora era la clase media la que más trabajaba y más impuestos pagaba.

Empresas y empresarios
Tamaño              Empleados          Nº de empresas
Micro…………                  0              1.800.000
Micro …………      de 1 a 9              1.300.000
Pequeña………     de 10 a 49             130.000
Mediana……….     de 50 a 249             20.000
Pymes………..       de  0 a 249         3.250.000
Gran empresa..     Más de 250                3.800
Total empresas en España .......…   3.253.800

 

Al vista de estos datos veamos algunas primeras impresiones:

1) El 99.9% de las empresas son pymes y el 0.1% son grandes empresas. Las pymes tienen un grave problema: No hay créditos para los empresarios. La banca no les concede crédito si no es con avales adecuados, no les concede créditos ni a los empresarios de PYMES muy preparados y  con ideas innovadoras. Así no parece extraño que han cerrado hasta ahora unas 260.000 empresas, el 8% de las  pymes desde el inicio de la crisis.

2) El empresario español, en general, está muy poco preparado. No nos  referimos al empresariado que está en el IBEX-35, donde efectivamente están los mejores, en grandes empresas capaces de competir en muy buena lid en todo el mundo.  No nos referimos tampoco a aquellos emprendedores con buenas ideas que crean nuevas empresas con esfuerzo, con gente preparada, que consiguen créditos bancarios y que triunfan y llevan adelante con sacrificio sus empresas. Hay estimaciones de que más del 70% restante es un empresariado malo para sus propias empresas, de estilo de gestión “ordeno y mando”. Es curioso, jefes malos y jóvenes suficientemente preparados a los que se ha condenado a la emigración.

3) Analizando el empresariado español fuera del IBEX-35, nos encontramos con ese 70% malo, que han crecido a base de no pagar impuestos, fraude fiscal que supone el 8% del PIB (80.000 millones de euros) y en la economía sumergida (vender sin IVA), que ya supone un 28% del PIB de España.

4) Muchos se llaman así mismos empresarios pero que no lo son, están poco formados, operan al filo de las normas y leyes, son meros especuladores o políticos arribistas que han aparecido en cajas y bancos llevándoles a la quiebra. El Gobierno ha tenido que rescatar con 37.000 millones de euros, que pagaremos los ciudadanos sin que los responsables de ello, banqueros y políticos sean juzgados por ponerse sueldos, bonus y jubilaciones de escándalo. Se observan casos muy poco ejemplarizantes por parte de la economía financiera (con las hipotecas basura y las preferentes) y la patronal.

Hay que recordar que un antiguo presidente de la patronal no se cansó de decir que “había que trabajar más y cobrar menos” fue a la cárcel acusado de múltiples delitos, detenido en Madrid por presunto delito de alzamiento de bienes, ingresó en prisión, investigado por estafa, por querella por apropiación indebida en cuatro empresas, investigado por desvío de dinero a Suiza, intento de blanqueo de dinero, intento de escapar de embargo de 400 millones de euros. Por otra parte, a otro vicepresidente y presidente de los empresarios madrileños le fueron abiertas unas diligencias por la Fiscalía de Madrid para investigar los presuntos pagos irregulares (pagos en B) entre una maraña de sociedades y empresas propias.

Empresas privadas versus empresas públicas

¿Empresas públicas o empresas privadas? Hay una eterna discusión sobre lo que es mejor para la sociedad, que las empresas sean del estado o de los particulares.

¿Son más rentables las empresas privadas? No necesariamente, depende de para quien. Para los presidentes y consejeros es mejor ser empresa privada donde se marcan los grandes salarios y bonus que desean, pero no es mejor para los ciudadanos, ya que si una empresa privada tiene pérdidas puede cerrar, por el contrario, una pública productiva puede subsistir, además en épocas de crisis las empresas públicas pueden aumentar el personal para paliar el desempleo, esperando tiempos mejores. Las empresas públicas tienen el control del gobierno en cuanto a su dirección consejo y control, y  en cuanto a nombramientos y salarios, más bajos que en el sector privado.

Curiosamente, muchos de los presidentes y consejeros de las empresas públicas pasaron después de las privatizaciones a distintas empresas privadas. Además últimamente, los políticos salientes sobre todo ministros, encuentran acomodo en las empresas privadas, donde perciben grandes sueldos.

En España desde el inicio de la democracia en 1976 se han privatizado gran cantidad de empresas públicas, unas 100 empresas se han vendido por 30.000 millones de euros, sobre todo las que tenían unos grandes beneficios anuales, algunas que hoy forman parte del IBEX-35 tiene unos beneficios anuales de 12.000 millones de euros al año, dejando sin privatizar las que tienen pérdidas.

Entre las de mayores beneficios estaban las “joyas de la corona”: empresas como Repsol, Telefónica, Endesa, Gas Natural, Argentaria, SEAT, Indra, Red Eléctrica, Retevisión, Cepsa.

También fueron privatizadas entre otras Iberia, ENA, Transmediterránea, Serranito, ENCE, Altadis, Casa, Enatcar, Aldeasa, Aceralia, Elcano, Izar, Barreras, COPE, Ebro, Santa Bárbara...

Además se han liberalizado gran cantidad de sectores antes restringidos: Eléctrico, hidrocarburos, telecomunicaciones, agua, correos etc. Y se anuncian, aunque con la boca pequeña, los sectores de sanidad, educación y servicios sociales.

Se han privatizado los grandes empresas productivas rentables, sin embargo actualmente existen 4.000 nuevas empresas públicas que ya deben 52.000 millones de euros, supone un gran despilfarro para el Estado obligando al Gobierno ha imponer a los directores un máximo salarial de 105.000 euros al año.

La gran mayoría de ellas fueron creadas en las Comunidades Autónomas, empresas no productivas. Según el Gobierno sobran casi todas, algunas tienen más consejeros que empleados, en su mayoría refugio para empleados enchufados de los partidos políticos.

¿Fue mejor privatizar las grandes empresas públicas? A primera vista la mayoría de la sociedad diría que no. El Estado puede ser tan buen gestor como la empresa privada, tenemos ejemplos apropiados en la sanidad pública. ¿Es acaso mejor ser tratado por los médicos de la privada que los de la pública? Seguramente la mayoría diría que no.

¿Estarían mejor gestionadas las grandes empresas públicas productivas en manos privadas? Si resulta que los gestores han sido los mismos de antes, parece que no.

¿Estarían mejor las grandes empresas productivas en manos del estado? Parece que sería lo mejor, los beneficios reportarían a la sociedad y no a los capitalistas, muchas veces externos al país.

¿Fue acertado vender las empresas públicas productivas con grandes beneficios, gastar los cuartos en gasto improductivo del Gobierno y comunidades, para después montar empresas públicas improductivas? La mayoría diría que no fue acertado.

Conclusiones
La actual crisis necesita algunos cambios respecto al mundo del trabajo:
1) Un nuevo modelo de organización empresarial.  Modelo más abierto, organización del trabajo, cogestión, donde los trabajadores participan activamente en el desarrollo de los objetivos empresariales, bien en empresas privadas, cooperativas o públicas. No se está hablando aquí de expropiar a las grandes empresas, no. Estamos exponiendo que, como sucede en diversos países europeos con gobiernos y partidos socialdemócratas, el estado tenga empresas gestionadas por si mismo, tenga que hacerse cargo de ellas, o que las ponga en marcha, todo ello para beneficio de los ciudadanos. Cuando se privatiza una empresa o se externiliza, la empresa privada o baja el número de trabajadores o de salarios o de servicio, o de todo un poco para pagar dividendos, si por encima se recorta la partida de gasto asignada, la empresa privada recortará más trabajadores para no caer en pérdidas.
2) Una nueva forma de relacionarse empresa y trabajadores. No sirve ya el “ordeno y mando”, deben cambiar los esquemas anteriores que no satisfacen ni al empresario (ve al trabajador nada o poco participativo) ni al trabajador, cada día más desvinculado de la empresa, insatisfecho. No se trata ya solamente de innovar, o bajar los salarios para ser más competitivos. Los trabajadores deben trabajar con ilusión en la consecución del objetivo empresarial, no tienen la culpa de la crisis, todo lo contrario, para solventarla se debería eliminar lo que la provocó los excesivos gastos improductivos, duplicados, suntuarios, cerrar organismos sin función o unir otros y fomentar el aumento de la clase media (y no su eliminación), con ello se reduciría el déficit público y la deuda y aumentaría el consumo y la producción.

 

En general, el empresario español está poco preparado para su función
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