EE UU y México refuerzan lazos comerciales para reformar el TLC sin Canadá
Tras casi 25 años de un acuerdo trilateral entre las naciones norteamericanas, el presidente Trump refuerza el pulso para hacer que Canadá acepte el convenio que discutido por Washington y Ciudad de México, de no hacerlo, quedará fuera.
Luego de 13 meses de discusiones y negociaciones sin salida, México y EE UU logran alcanzar un preacuerdo para poder sustituir al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLC), un acuerdo que también incluye a Canadá, pero que en las últimas negociaciones no fue un participe activo. El tratado, con casi 25 años de vigencia, puede llegar a su fin debido a que hasta ahora se desconoce si Ottawa se decidirá a participar en el mismo, y tomando en cuenta la agría relación que llevan el primer ministro canadiense, Justin Trudeau, y el presidente Donald Trump, es probable que no se logre ningún convenio exitoso, al menos que Canadá logre introducir arreglos convenientes para ellos sin arruinar las conversaciones previas entre las Administraciones de EE UU y México.
Aunque el preacuerdo ha sido logrado durante el ocaso de la Administración del presidente Enrique Peña Nieto, no es ningún secreto que el pacto entre ambas naciones ha sido más bien propiciada por la llegada al poder de Andrés Manuel López Obrador, el presidente electo de México que dentro de poco tomará las riendas de la nación y que sorprendentemente cuenta con toda la simpatía de Trump.
El TLC o Nafta, por sus siglas en inglés, constituye una zona de libre comercio donde residen 450 millones de personas y que mueve más de un billón de dólares al año. Desde antes de que pisara el Despacho Oval, Trump tachaba el acuerdo como uno de los peores de la historia. Las negociaciones del acuerdo comenzaron en 2017, bajo una amenaza de ruptura y llenos de un sinfín de ataques entre las partes
Pero con la llegada de López Obrador al poder, el republicano empezó a ceder un poco en el terreno para poder pactar un consenso, aunque también ha sido empujado por el actual estado de las empresas estadounidenses que ya están empezando a sentir los costes de una guerra comercial con China y que ven con recelo el fin del TLC. Asimismo, este noviembre se celebran las elecciones legislativas por lo que Trump están intentado apresurar algunas de sus promesas para evitar que los republicanos pierdan apoyo.
En esta vía, ahora solo falta ver cuál será el movimiento de Canadá, que puede o no presentar ciertos retoques. El distanciamiento entre ambas naciones resulta histórico y fue más patente que nunca durante la reunión del G-7 durante el pasado junio, cuando Trump llamó a su homólogo canadiense “débil” y “deshonesto”. @mundiario