La dana deja daños millonarios en los campos agrícolas de Valencia

Los agricultores enfrentan pérdidas incalculables mientras las organizaciones agrarias demandan un plan de ayudas urgente.
Campos agrícolas inundados por la dana. / @ARAG_ASAJA
Campos agrícolas inundados por la dana. / @ARAG_ASAJA

La reciente dana ha dejado un panorama desolador en el campo valenciano. La intensa tormenta, considerada la peor del siglo, ha devastado el sureste de la península, especialmente en comarcas como Plana de Utiel-Requena, Hoya de Buñol, La Ribera Alta y La Ribera Baixa. Allí, el agua ha cubierto hectáreas de cultivos de cítricos, caquis, aguacates y hortalizas, dejando un paisaje de lodo en el que apenas se distinguen los límites de las parcelas.

Las asociaciones agrícolas, como Coag y la Unión de Pequeños Agricultores (UPA), han alertado sobre las pérdidas millonarias que sufre el sector, y aunque el cálculo total aún no está cerrado, las previsiones apuntan a una crisis agrícola sin precedentes. “Los daños son incalculables, los campos están bajo el agua y cuando se retire, será difícil saber dónde estaba cada cultivo”, explica Manuel Alcaide, técnico de Coag en la comunidad. En las comarcas de La Ribera, la cosecha de caqui, que apenas había iniciado, ha quedado en un 85% podrida e inservible, mientras que los cítricos tempranos han corrido la misma suerte, con el riesgo de que las variedades tardías se vean afectadas por hongos debido a la humedad acumulada.

El daño a los sistemas de riego y la destrucción de caminos rurales agravan la situación. “Muchos productores ni siquiera han podido llegar a sus campos, por lo que habrá que esperar semanas para conocer la dimensión real de los destrozos”, explica Ricardo Bayo, secretario general de UPA en la Comunidad Valenciana. La destrucción de infraestructuras y las dificultades de acceso, sumadas a las interrupciones en las comunicaciones, añaden complejidad a un panorama ya de por sí devastador.

Agroseguro, la Agrupación Española de Entidades Aseguradoras de los Seguros Agrarios Combinados, estima que el impacto de la dana será alto, pero confía en que las pérdidas no superarán los 1.241 millones de euros en indemnizaciones alcanzados en 2023, un año marcado por una siniestralidad histórica debido a la sequía y las granizadas. “La sequía ha afectado ciertas áreas, pero este evento aislado en el sureste no alcanzará las cifras de pérdida de 2023, aunque las secuelas en el campo valenciano son graves”, señala Ignacio Machetti, presidente de Agroseguro.

Una amenaza para la subsistencia de los agricultores

El temporal supone una amenaza para la economía y la subsistencia de los agricultores de la región, en su mayoría pequeños productores que dependen de cada cosecha para mantener su actividad. Aproximadamente el 50% de los recolectores de naranjas y el 90% de los de caqui están asegurados. El resto, sin cobertura, se enfrenta a un futuro incierto. “Es urgente que los agricultores sin seguro reciban algún tipo de apoyo; si no, muchos se verán obligados a abandonar sus tierras”, subrayan desde UPA y Coag.

Las organizaciones agrarias se reunieron con la consejería esta semana para solicitar un plan de ayudas que permita mitigar los efectos de la catástrofe y que incluya una batería de medidas como la reparación urgente de caminos, el restablecimiento de sistemas de riego y la atención prioritaria a las explotaciones ganaderas. También solicitaron compensaciones para aquellos que no cuentan con seguro. “Pedimos ayudas que ofrezcan una segunda oportunidad a quienes están a punto de perder no solo su campaña, sino parte de sus explotaciones y su forma de vida”, relata Bayo.

La consejería y el Gobierno español trabajan en coordinación para dar una respuesta a la situación, aunque advierten que los recursos son limitados. Entretanto, en el campo valenciano, los agricultores aguardan con incertidumbre y esperanza la llegada de soluciones para afrontar las pérdidas. @mundiario

Comentarios